Seguir en pareja cuando el amor se rompió no es nada sano, sin embargo muchas personas siguen juntas por distintas causas: miedo a la soledad, los hijos, la calidad de vida material, el estatus social etc.
Parejas sin amor: señales de alerta
Está claro que un matrimonio sin amor no puede subsistir, sin embargo, son muchos los casos en los que los sentimientos comienzan a apagarse y nadie actúa. En ocasiones, los miembros de la pareja naturalizan su situación, siendo incapaces de reconocer que el amor se ha desintegrado.
Pero realmente, ¿merece la pena pagar un precio tan alto como es vivir sin amor el resto de tu vida?
La respuesta para muchas personas seria NO, pero sin embargo encontramos cada vez más personas que viven juntas bajo el mismo techo si estar enamoradas, sin tener planes de futuro conjuntos, y además sin expectativas de cambio, ya que cada vez hay menos cosas que los une, sin embargo acomodan su dolor viajando juntos, cambiando el auto, poniendo un negocio, o mirando para otro lado sin querer ver la realidad que habita en su hogar.
Reconocer que estás en un matrimonio sin amor puede ser difícil, ten en cuenta que un matrimonio sin amor no siempre involucra maltrato o violencia. La indiferencia también puede ser señal de carencia de amor en la pareja, y de que todo está roto.
¿Cuándo se esfumó el amor?
Al decidir casarse o vivir juntos, ninguna pareja piensa que algún día se desenamorará, sin embargo, hay varias razones por las que esto puede suceder.
Una de ellas puede ser que las prioridades de ambos hayan cambiado y la relación haya dejado de ser el centro de atención. Puede que la carrera profesional de uno de los miembros de la pareja exija todo su tiempo y energía, o que tener hijos cambie por completo el centro de atención.
Otro motivo pueden ser las dificultades para aceptar la personalidad, los sueños y las aspiraciones del otro. Esto puede conducir a una sensación de desapego y a un lento distanciamiento.
Los acontecimientos importantes que detonan también el desamor pueden ser acciones como la infidelidad, la falta de honradez, o el engaño, ya que esto puede crear un resentimiento duradero difícil de abordar y perdonar, generando un desencanto constante que nos e puede superar.
Además, problemas como el estrés financiero, o laboral, la insatisfacción sexual o el desempleo pueden hacer que uno de los miembros de la pareja pierda afecto por el otro, al dejar de admirarlo por los valores que le llevaron a la unión de la pareja.
Señales de alerta.
Debemos partir de la base que el enamoramiento es un sentimiento efímero, basado en procesos químicos como los de la euforia. Este proceso puede comenzar con menos de un segundo y durará por un tiempo limitado, después el amor real es lo que quedará.
Partiendo de esta base debemos ser realistas y saber que ninguna pareja puede permanecer en tal estado de enamoramiento por siempre. Pero si existe una manera de amar que es duradera en el tiempo que debe construirse, y que está basada en el conocimiento del otro, el respeto y el compañerismo. En la relación de convivencia se debe elegir cada día amarse, y demostrarlo de las formas en que ambos lo disfruten.
Una vez que entendimos que el amor no es sentir mariposas en el estómago, es momento de evaluar cómo expresamos los sentimientos en la pareja. Si sientes que el amor no fluye en tu relación, es preciso analizar si realmente no hay amor; o si simplemente no están expresándolo de manera correcta.
- Evitan pasar tiempo juntos
Una de las señales de alerta de falta de amor es evitar pasar tiempo en pareja. Es simple, si no hay un interés de compartir cosas juntos, algo está pasando. Esto puede manifestarse de varias maneras, incluso si comparten mucho tiempo entre cuatro paredes:
- Si el tiempo que comparten juntos no es de calidad.
- Las situaciones de intimidad son incómodas.
- A menudo buscan excusas para estar ocupados.
- Hacen planes por separado todo el tiempo para no estar en el hogar.
- Prefieren la compañía de familiares o amigos en vez de la del otro.
Si estas situaciones son habituales, es momento de plantearse que está pasando en la relación. Es indispensable que el tiempo juntos sea de crecimiento para la pareja o de relajación y serenidad. Si se torna incómodo con frecuencia y no saben de qué hablar ni qué hacer juntos, hay que buscar una solución urgente.
- Falta de deseo o sexualidad insatisfactoria
La sexualidad y la manera de tener relaciones en la intimidad, es un fuerte indicador de amor en la pareja. Por lo tanto, cuando hay incomodidad o falta de deseo, sin motivos clínicos, es probable que haya fallas en la relación. Si les cuesta encontrar momentos de pasión o estos no son satisfactorios, es una señal.
Esto se debe a que no hay confianza ni seguridad en compañía del otro, lo cual es indispensable para mantener viva la pasión. Sobre esto, existe un estudio que explica la conexión neuronal entre el amor y el deseo sexual. Las personas necesitan sentir una motivación y un vínculo con el otro para desarrollar el deseo.
No es solo un acto físico, para algunas personas, debe existir una comunión más allá del sexo, donde la empatía diaria, el clima que se genere, la comunicación verbal, y no verbal de la pareja los lleve a ese espacio de compartir la intimidad.
- No pueden explicar qué los mantiene juntos
Cuando la pregunta “¿Por qué están juntos?” se convierte en un verdadero desafío, es momento de replantearse la relación. Muchas veces aquello que los unió en un principio deja de ser significativo y es propicio buscar una conexión emocional nueva y más fuerte.
Debemos tener muy presente que la relación debe madurar al mismo tiempo que los miembros que la conforman. Es vital encontrar nuevos motivos para amarse cada día, lo cual no tiene que significar que el pasado ya no tenga valor.
Cuando uno de los dos se queda en el pasado, involuciona, o desea cosas nuevas que nunca fueron habladas ni consensuadas comienzan las discrepancias que nos llevan al distanciamiento.
- Les cuenta pensar planes juntos
Otro indicador de falta de amor en la pareja es la dificultad para encontrar cosas en común. Puede que detecten la falta de tiempo de calidad, pero simplemente no se sientan en sintonía para pensar algo que ambos puedan disfrutar y esto conduce al desgaste de la pareja.
Los proyectos son más individuales bajo la apariencia y la manipulación que son para los dos. No se escucha lo que para el otro es importante por lo que el egoísmo personal hace su aparición constantemente.
Se busca la confrontación y la pelea para sacar adelante los proyectos propios, y luego todo se acomoda con viajes, compras, o puestas en escena a nivel familiar para compensar el egoísmo y calmar la culpa si la hubiera.
- Discuten con frecuencia y no logran resolver los conflictos
Cuando no hay amor en la pareja, no hay interés y compromiso por resolver los conflictos con acuerdos beneficiosos para ambos. Estas situaciones llevan al colapso de la relación y pueden ser sumamente dañinas para los miembros.
En este punto, las fallas en la comunicación, faltas de respeto e incluso la violencia son los principales puntos de advertencia. Dejar que estas situaciones se tornen cotidianas es altamente peligroso para el bienestar del matrimonio, y aún más preocupante cuando hay hijos de por medio.
- Ya no hay demostraciones de afecto
La forma más simple de demostrar el amor es a través de las demostraciones de afecto, acciones de amor y palabras de apoyo mutuo. Cuando esto no ocurre, es muy esporádico o incómodo para la pareja, es porque no hay amor. Puede que las heridas de discusiones anteriores o situaciones sin tratar estén bloqueando el sentimiento.
El desinterés, el ignorar a la pareja, el destrato, o ningunearla es una de las características más claras de que el amor dejo de estar presente en esa relación.
- La infidelidad comienza a parecer un camino de escape
Es el camino más fácil y cómodo para muchas personas que viven sin amor en su relación, pero deciden seguir juntas, sin embargo es un camino complicado y peligroso ya que si no es algo pactado el abrir la relación, acabara siendo un calvario que desembocara en un gran conflicto con consecuencias insospechadas.
La infidelidad de una de las partes, o de ambas traer pueden traer consigo conflictos paralelos, como enfermedades de transmisión sexual, hijos fuera de la relación, tensiones familiares y económicas con los hijos, etc.
Y si me equivoco: Las excusas
Cuando las señales son claras la gran pregunta es: ¿Y si me equivoco al separarme? ¿Estoy dispuesto-a tirar todo por la borda después de tanto tiempo?
La duda.
Si en algún momento te arrepientes y te das cuenta de que separarte fue un error, siempre existe la posibilidad de arreglarlo si verdaderamente había amor. Además a veces la distancia te hace ver con más claridad y honestidad contigo mismo.
Y si no fuera posible volver, habrá que aceptar la pérdida y mirar hacia delante. Cuando tomas una decisión y apuestas, siempre hay una posibilidad de perder. Pero más se pierde manteniendo una pareja marchita en la que se sabe que no hay evolución, pasión, deseo o admiración.
Es que me quedaré solo-a.
Claro, claro que te quedarás solo-a. La idea de tener una relación enferma no es nada aconsejable. Pero saltar de persona en persona para no pisar el suelo de la soledad es una equivocación. Impide cerrar la carpeta anterior, atravesar las fases necesarias del duelo y prepararte para saber qué tipo de relación deseas y necesitas en el futuro. Estar solo no es algo malo. Lo malo es estar acompañado por una persona por la que no sientes nada.
Es que le voy a destrozar la vida a mi pareja.
Más se la estás destrozando ahora impidiendo que empiece un camino nuevo y que pueda disfrutar, en algún momento futuro, del amor sano y sincero que ahora carece. Pensamos que el otro sin nosotros no es nada y no es así, eso es Ego.
Es duro de entrada que te dejen y que se trunque el proyecto en común con el que se había fantaseado. Pero perder un amor que no te ama, no es un fracaso, es un paso adelante.
Me dan pena los niños.
Los niños sufren cuando conviven con un modelo de pareja que no representa al amor. Unos padres que no están juntos, que no se besan, que discuten o que se faltan el respeto.
¿Ese es el modelo de amor que queremos transmitir a nuestros hijos? ¿Ese es el valor que les queremos dar, el de “aguanta aunque no ames a tu pareja”?
Los hijos deben aprender a ser felices a través de modelos de padres felices, responsables de su paternidad, pero no obligados a convivir sin amor. Es cierto que nos da pena que los niños sufran, pero los niños, con sentido común, educación, respeto y remando ambos cónyuges reman en la misma dirección, terminan por adaptarse y entender la situación. Los niños también quieren padres felices, no padres que se aguanten.
Conclusión:
El amor no es sufrir, no es aguantarse, no es resistir, no es por los niños ni por el que dirán, ni porque perderemos a los amigos en común, o separemos nuestro patrimonio. El amor es quererse, es afecto, es disfrutarse, es desearse, es complicidad, es comunicación, es sexo, son desavenencias y son soluciones, algún contratiempo y sus reconciliaciones.
Quien bien te quiere, no te hará llorar, te hará reír. Y si eres de los que quieres bien, serás sincero y honesto con tus sentimientos y no te engañarás a ti ni a quien confía en ti.
Carlos Fernández
Coach y Psicólogo.
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