El contexto lo delata cuando alguien se acerca, Columnas metálicas, paredes que ya no están y la cercanía con las vías del tren sugieren que este lugar fue pieza clave en la historia ferroviaria de San Juan. Desde lo alto, el drone de Tiempo de San Juan registró el estado actual de este predio, un esqueleto que sobrevive como testimonio de los años en que el ferrocarril dictaba el pulso del trabajo en el tren San Martín de Caucete.
Lugares abandonados: las chapas que ya no están en Caucete
El drone de Tiempo de San Juan sobrevoló el viejo depósito que alguna vez fue parte vital del movimiento ferroviario caucetero. Entre estructuras de hierro y el cartel que todavía nombra al departamento, persiste un rincón que habla de trenes, vinos y un pasado que se resiste a desvanecerse. Fotos y video: Leandro Porcel.
Durante décadas, el espacio funcionó como el galpón de cargas de la estación caucetera, situada a pocos metros. Allí, en tiempos en que los trenes del San Martín y del Belgrano transitaban con frecuencia, se almacenaban alimentos, como frutas y verduras, y vinos que partían hacia otros destinos. El galpón era un engranaje indispensable en el circuito productivo y comercial de la provincia.
Pero el paso de los años trajo consigo el olvido. Con la merma del tráfico ferroviario, el edificio quedó expuesto al vandalismo. El historiador Gustavo Trigo recuerda que el robo de las chapas fue lo que más lo lastimó: sin ese techo protector, el lugar quedó reducido a su armazón de hierro y a unos pocos vestigios. Entre ellos, todavía resiste un cartel con la palabra “Caucete”, como si quisiera evitar que el tiempo lo borre por completo.
Hoy, las estructuras desnudas dialogan con el paisaje árido que las rodea. El viento silba entre los hierros oxidados, y el silencio de los viejos andenes acompaña al visitante que se anima a detenerse y mirar. No muy lejos, la estación continúa en pie, recordando que este rincón del departamento fue, alguna vez, un hervidero de trenes, cargas y trabajadores.
Las ruinas del galpón, aunque castigadas, siguen contando historias. Hablan de los vagones que cargaban vinos, del movimiento incesante y de una época en que el progreso llegaba sobre rieles. Y aunque hoy permanezca inmóvil, su silueta sostiene un fragmento de la memoria ferroviaria de Caucete, esa que se resiste a desaparecer del todo.