En esta nueva era de la transformación digital, de los avances de la Inteligencia artificial, la paridad, y de la equiparación de roles hombre y mujer, lo que las organizaciones y las personas quieren tener son buenos líderes, independientemente de si son varones o mujeres.
Liderazgo masculino & liderazgo femenino
Los líderes exitosos comparten muchos rasgos comunes. Suelen ser inteligentes, ambiciosos, persistentes y organizados. Y aunque tanto los hombres como las mujeres pueden tener estos atributos, cuando se trata de ser líderes eficaces, hay muchas diferencias entre los dos géneros. Y, sorprendentemente, esas diferencias son estupendas para las empresas, la política y todo tipo de organizaciones.
Para avanzar y profundizar sobre el liderazgo según género, podemos hablar de estereotipos y perfiles que se vienen estudiando en todo el mundo, encontrando ciertos matices y características que definen a unos y otros perfiles, arrancaremos comentando que los hombres, se identifican con rasgos de mayor racionalidad, acción, mayor competitividad, independencia, luchadores.
Mientras que las mujeres se identifican con la emocionalidad, el trabajo en equipo, las relaciones, la Humanidad, empatía y comunicación.
Pero vamos a entrar más en detalles y vamos a ver los distintos estilos de cada sexo:
- Estilo transaccional frente a transformacional.
Hoy en día cada vez más se está fusionando el liderazgo que aúna rasgos de ambos sexos pero está claro que factores emocionales, sociales e incluso fisiológicos contribuyen a las marcadas diferencias entre la forma de dirigir de hombres y mujeres. Y esto se pone de manifiesto en la forma en que hombres y mujeres toman decisiones, reaccionan ante el estrés y gestionan el riesgo. Una de las áreas clave en las que se revelan estas diferencias es en cómo dirigen sus equipos.
- Las mujeres aspiran a ser transformadoras
Al igual que los líderes masculinos, las mujeres en la cúspide luchan por alcanzar objetivos. Sin embargo, como líderes transformacionales, su atención tiende a centrarse en cómo se alcanzan esos objetivos. En otras palabras, les interesa transformar a los miembros del equipo durante el proceso de trabajo para que alcancen niveles aún mayores de motivación, inspiración y desarrollo individual.
En lugar de estar sentadas en sus escritorios todo el día, es más probable que las mujeres líderes se comprometan personalmente. Interactúan con los colaboradores para animarles, apoyarles y asesorarles cuando lo necesitan.
Destacan en la comunicación y el trabajo en equipo como claves del éxito. También intentan ser una fuente de inspiración para los miembros del equipo, actuando como un buen modelo a seguir.
Sus puntos fuertes se centran, sobre todo en su gran capacidad de trabajo en equipo y su capacidad para interactuar. Su punto débil se encuentra en la capacidad para gestionar el estrés y las emociones en general, este punto es debido al desajuste hormonal que por ser mujer sufren cada mes y que hace tomar muchas decisiones en base al estado anímico.
El liderazgo femenino destaca por ser más sociable, expresivo y cercano, producto en muchas ocasiones del instinto de maternidad que poseen.
- Los hombres tienden a ser transaccionales
Para alcanzar sus objetivos, los líderes masculinos tienden a considerar el rendimiento laboral como una serie de transacciones que deben recompensarse o disciplinarse.
Es poco probable que ofrezcan explicaciones sobre sus órdenes o directrices, simplemente esperan que los colaboradores cumplan con sus obligaciones y consigan los objetivos trazados por el líder. Es raro que se comprometan personalmente con los miembros del equipo. Normalmente se distancian o ponen barreras con el personal, dando órdenes y recibiendo actualizaciones de los progresos más fríamente.
Los hombres tienden a establecerse como la figura dominante en la cima, apelando a los intereses propios de los empleados. Se recompensa a los empleados por cumplir los objetivos y se espera que asuman la responsabilidad cuando han fracasado.
A los equipos se les deja hacer su trabajo, y el líder masculino sólo interviene si un problema es demasiado grave para que cualquier otra persona pueda resolverlo.
Sus puntos fuertes son su capacidad para innovar y autocontrol. Sus puntos débiles se centran en la capacidad de organización y empatía. El liderazgo masculino se basa en la seriedad, la autonomía y la exigencia.
- Como gestionan el éxito o el fracaso.
En general, los hombres se atribuyen el mérito personal del éxito, mientras que las mujeres tienden a cederlo. Los hombres tienen una inclinación natural a afirmar que el éxito es el resultado de su propia inteligencia, talento y habilidad. Si un proyecto fracasa, suelen culpar a algo que está fuera de su control, como la mala suerte o el mal momento.
En cambio, cuando las mujeres tienen éxito, suelen atribuir más el mérito a los miembros de su equipo. Sin embargo, si un proyecto fracasa, tienden a culparse a sí mismas, creyendo que no son lo suficientemente inteligentes o que no trabajaron lo suficiente.
Esto concuerda con los estilos de liderazgo transaccional y transformacional que decíamos anteriormente ya que normalmente, cuando se enfrentan a un reto, los hombres en una posición de liderazgo analizan sus propias ideas sobre lo que hay que hacer, como persona que está al mando, se consideran responsables de tener todas las respuestas.
Por el contrario, las mujeres piden consejo a los demás y sopesan sus aportaciones antes de ofrecer una solución. Su enfoque general de la autoridad significa que no se sienten amenazadas si implican a otras personas en el proceso de resolución de problemas.
- Como ven la jerarquía.
Los hombres tienden a valorar seguir a un líder que da órdenes directas y no acepta desacuerdos. Valoran una estructura jerárquica porque proporciona claridad a la hora de delegar tareas y responsabilidades.
En cambio, las mujeres valoran un entorno en el que todo el mundo reciba un trato justo. Por ello, valoran más la igualdad de condiciones. Suelen aspirar a crear un ambiente colegiado en el que todos tengan un sitio en la mesa.
Tanto si eres hombre como mujer, si quieres ser un líder más transaccional o transformacional, aquí tienes algunas pautas que hagan el equilibrio ideal al que se apunta:
Para ser más transaccional, brinda a tus colaboradores instrucciones claras sobre cómo cumplir sus expectativas. Sitúa las tareas en un marco estratégico para que los empleados conozcan la importancia de su trabajo dentro del equipo. De vez en cuando, introduce un poco de competición amistosa para hacer más emocionante el lugar de trabajo.
Para ser más transformador, dedica tiempo a conocer a tu equipo. Utiliza lo que aprendas para inspirarles y motivarles a alcanzar sus objetivos personales y profesionales. Muéstrate abierto a las opiniones cuando asignes tareas y no tengas miedo de pedir opiniones cuando intentes resolver retos.
Las empresas y las organizaciones desde hace más de una década están transformándose, adquiriendo afortunadamente cada vez más protagonismo el sexo femenino y aportando valores agregados a las instituciones, por lo que podríamos decir que una empresa u organización que hoy se precie de innovadora y equilibrada es tendente a feminizarse , y lo decimos en el sentido más positivo de la expresión, ya que comienza a existir un equilibrio entre los resultados y la satisfacción de las necesidades de los colaboradores, convirtiéndose las personas en el principal recurso de la organización.
- Ser versátiles en la cúspide de la organización.
Los líderes de éxito se definen por su capacidad para lograr cambios positivos significativos. Aunque las mujeres y los hombres dirigen de forma distinta como hemos observado en la nota, cada uno aporta activos igualmente valiosos al liderazgo de una organización demostrándose que la diversidad de género en la cúpula directiva aporta un crecimiento más rápido y sostenido a lo largo del tiempo.
En otras palabras, las organizaciones no sólo se benefician cuando contratan a más mujeres para puestos de liderazgo, sino también cuando esas mujeres tienen libertad para ser ellas mismas. Al invitar a las mujeres a participar en las conversaciones de liderazgo, las organizaciones abren la posibilidad de resolver los problemas de nuevas maneras y abren nuevas puertas a la satisfacción y el compromiso de los colaboradores.
Para ser líderes exitosas, las mujeres no deberían tener que renunciar a sus impulsos naturales y comportarse como hombres, y por supuesto los hombres para ser mejores líderes deben dejar de lado los prejuicios machista y entender que despertar el lado femenino en su liderazgo los hará las completos y eficientes.
Coach y Psicólogo: Carlos Fernández.
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