La danza urbana gana cada vez más terreno, incluso en las nuevas generaciones, dejando un poco de lado el folclore. Pero en Jáchal, capital nacional de la tradición, el folclore está más vivo que nunca. Itatí Arroyo, una joven de 18 años, es una de las encargadas de mantener la esencia de aquellas danzas argentinas.
Comenzó a enseñar folclore a los 16 años y hoy llega con la danza a los lugares más alejados de Jáchal
Se llama Itatí Arroyo, tiene 18 años y enseña a cerca de 60 personas a bailar, conectarse con el folclore, no olvidar sus raíces y mantener con vida la tradición.
El primer contacto de Itatí con el folclore fue a sus tres años, cuando aprendió los primeros pasos. A los 7 años ya había iniciado su carrera en el Instituto de Artes Folclórico y se recibió de profesora a los 14. Si bien aún era una adolescente, tenía un objetivo claro, y sabía que haría todo lo posible por lograrlo: enseñar lo que había aprendido en distritos alejados de Jáchal.
“El balet folclórico Recuerdos de mi tierra fue una idea que tuve hace muchos años, desde que me recibí, a los 14 años, en el 2019. Tenía la iniciativa de contar un espacio de danza, siempre con la idea puesta en los distritos alejados del centro de Jáchal”, señala Itatí a Tiempo de San Juan.
Sin permitir que su edad fuera un obstáculo, compartió su deseo con su familia, que la apoyó desde el primer segundo y dos años después logró iniciar con “Recuerdos de mi tierra” en dos distritos, Tamberías y Huaco. “Lo inicié con la idea de ir a esos lugares, ya que es complicado por cuestiones de transporte que hagan alguna actividad. Es más cómodo para mi trasladarme que para ellos llegar hasta San José de Jáchal, donde hay más propuestas. Lo pude hacer porque tengo familia en ambas localidades”, comenta la joven.
La primera clase fue el 8 de febrero de 2022. Itatí aún parecía una niña por fuera, pero una persona enorme, de grandes convicciones y con una pasión por la daza que solo ella podría describir. Asegura que ese primer encuentro fue magnifico, sobre todo por la cantidad de niños que se acercaron sin siquiera saber bailar, pero movidos por la curiosidad, las ganas y la novedad.
Este próximo jueves el balet cumple dos años. Dos años de aprendizajes, de actividades, de vencer miedos y obstáculos, y de no dejar que nada la detenga. La joven comenta que no solo sostener la actividad en ambos distritos es de por sí un desafío, sino que cada año debe superar uno mayor. “Hay algo que va a estar por el resto de mi vida. Tengo artritis reumatoide, y en invierno es complicado llegar a los distritos por el dolor, pero es satisfactorio llegar y ver la sonrisa de los niños, que te esperen. Por más dolor, es satisfactorio ir”.
Hoy en día da clases a niños y niñas, jóvenes y adultos. En total, son 60 personas que aprenden con ella sobre el folclore y los valores que brinda la danza. A Tamberías viaja dos veces a la semana, mientras que a Huaco lo hace todos los sábados.
Sabe que su espacio es reciente, y que con sus 18 años puede llegar a muchas más personas. Entre sus objetivos está no solo poder brindar clases en otras localidades jachalleras, sino también salir con Recuerdos de mi tierra del departamento, no solo para hacerse conocer, sino para que quienes bailan puedan viajar a otros lugares, algunos de ellos, por primera vez.