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Columna

Renuncia silenciosa: la gran epidemia laboral de nuestros días

El 77% de los argentinos ha pensado en renunciar por culpa de su jefe. La salud emocional, el liderazgo empático y la búsqueda de propósito se imponen como nuevas prioridades laborales

Por Carlos Fernández

En Argentina, cada vez más empleados optan por irse sin hacer ruido. Una renuncia silenciosa que refleja agotamiento, falta de reconocimiento y la necesidad de encontrar sentido al trabajo.

Es un virus que afecta a las relaciones laborales que están en crisis y por culpa de un liderazgo tradicional que no da respuestas a una nueva manera de trabajar que ha surgido tras la pandemia del Covid.

Vivimos una transformación laboral sin precedentes. Ya no se trata sólo del salario o la estabilidad: hoy, los argentinos están dispuestos a dejar sus trabajos si el ambiente laboral es tóxico o el liderazgo, ausente. El dato es alarmante: 7 de cada 10 empleados piensan en renunciar por culpa de su jefe, según el estudio “Líderes o Jefes” de Bumerán.

Como psicólogo y coach ejecutivo, lo veo todos los días tanto en empresas como en consulta: personas brillantes emocionalmente desgastadas, atrapadas en estructuras jerárquicas oxidadas. La “renuncia silenciosa” no siempre es abandonar físicamente el trabajo; a veces, es renunciar emocionalmente: hacer lo mínimo, sin conexión ni motivación.

¿Qué cambió en los trabajadores argentinos?

Los tiempos post-pandemia trajeron algo claro: la salud mental es prioridad. Los trabajadores quieren líderes empáticos, entornos humanos y balance personal. Pero muchos siguen enfrentándose a jefes que no saben escuchar, que lideran desde el miedo o la indiferencia.

El 58% de quienes viven una mala relación con sus superiores sienten agotamiento emocional, y ese malestar afecta su rendimiento y bienestar. La palabra “burnout” es una de las más buscadas en Google junto con “estrés laboral”, “renuncia silenciosa” y “jefe tóxico”.

Los colaboradores se cansaron de trabajar de la misma manera que se venía haciendo en el pasado, y si la estructura no se flexibiliza ellos buscan su salida.

¿Quiénes se van y por qué?

Según informes de Randstad y Forbes Argentina, 6 de cada 10 trabajadores argentinos planean cambiar de empleo este año. Las razones principales ya no son sólo económicas. Hoy pesan más:

  • Falta de reconocimiento
  • Relaciones laborales tóxicas
  • Estilos de liderazgo rígidos
  • Ausencia de propósito
  • Necesidad de equilibrio vida-trabajo

La crisis del jefe tradicional

El liderazgo tradicional está en jaque. El modelo autoritario, controlador y emocionalmente distante ya no funciona con las nuevas generaciones, ni con las que vienen arrastrando años de desgaste.

Los empleados no quieren un jefe que ordene: quieren un líder que inspire. Un guía, no un vigilante. Un mentor, no un superior jerárquico. Las habilidades blandas ya no son un “plus”: son la nueva base del liderazgo efectivo.

¿Qué pueden hacer las empresas?

Frente a esta epidemia silenciosa, las organizaciones tienen dos caminos: adaptarse o seguir perdiendo talento.

Las que optan por implementar cambios apuestan por:

  • Invertir en formación emocional y liderazgo empático
  • Promover espacios de feedback real y escucha activa
  • Fomentar el bienestar psicológico como parte de la cultura
  • Reconocer y valorar, no solo exigir resultados

Las empresas que entienden esto no sólo retienen talento: atraen a los mejores.

Las que no hacen cambios acaban teniendo cada vez:

  • Menor calidad laboral
  • Menor rendimiento del equipo
  • Alta rotación de colaboradores
  • Mayor gasto en formación
  • Peores resultados económicos

Estas empresas terminan teniendo colaboradores sin aspiraciones y resignados que solo trabajan por un salario.

¿Y el trabajador? 5 pasos para salir del malestar sin renunciar de inmediato

Si estás atravesando un mal clima laboral o sentís que tu jefe te está llevando al límite, no tomes decisiones impulsivas. Antes de renunciar, podés dar algunos pasos para recuperar el control:

  • Identifica qué te afecta realmente:

¿Es el estilo de liderazgo, la falta de reconocimiento, la sobrecarga o una combinación de todo? Ponerle nombre al malestar es el primer paso.

  • Establece límites claros:

Aprende a decir “no” sin culpa. El autocuidado empieza cuando dejas de normalizar lo que te daña.

  • Busca aliados internos:

Tener un colega de confianza o un mentor dentro de la empresa puede darte otra perspectiva y contención emocional.

  • Pedí feedback o una reunión directa:

A veces, los jefes no son conscientes del impacto que generan. Una conversación franca, desde el respeto, puede abrir caminos inesperados.

  • Invertí en vos mismo:

Ya sea con terapia, coaching, formación o nuevas redes de contacto. Recordá: si el lugar no cambia, el que tiene que cambiar o crecer eres tú.

Reflexión final

A veces no se trata de cambiar de trabajo, sino de recuperar tu valor dentro de él. Si no te dan un lugar, crea uno donde vos mismo seas tú prioridad. Y sino lo puedes conseguir en ese sitio, entonces anímate a cambiar de aires, no tengas miedo y si lo tienes da el salto aun con miedo por tu salud física y emocional. Recuerda, lo mejor siempre está por venir.

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