Historia de lucha

La sacrificada vida de Fabricio, el pequeño ullunero que sobrevivió al aplastamiento de un pilar

El 13 de junio de 2019, Fabricio Martín fue aplastado por un pilar de hormigón al frente de su casa y su vida quedó al borde de la muerte. Fue sometido a 10 cirugías en total y hasta los mismos médicos le dijeron que si sobrevivía era un milagro. Ahora, la justicia procesó a los señalados como los responsables.
martes, 30 de junio de 2020 · 16:08

El feriado del 13 de junio de 2019 estaba terminando cuando a Fabricio Martín (8) se le ocurrió ver una película. Le dijo a su mamá -Valeria Rodríguez- que no quería verla solo y que iba a buscar a un vecinito. Ella aceptó y el pequeño fue a buscar a un amigo al frente de su casa. Rodeó toda la obra de cloacas que había en el medio de la calle y buscó a su amigo; estaba merendando y la madre le dijo que lo esperara, que ya salía. Él se quedó en la puerta y por razones desconocidas, una pilastra de hormigón cayó sobre su cabeza y lo aplastó.

Pilastra de homigón que cayó sobre Fabricio

Fue un momento que se vivió con muchísima tensión en el barrio. Pero toda una comunidad se unió para que el pequeño llegara a tiempo al hospital Rawson. Lucha que se extendió por meses, porque el pequeño fue sometido a complicadas operaciones en 10 ocasiones (cinco en la provincia y la misma cantidad en el Garrahan).

Su estado era muy complicado. Los mismos profesionales de Buenos Aires le dijeron que su vida dependía de un milagro para que sobreviviera. La lucha de su familia no paró y tras varios meses Fabricio quedó con hidrocefalia, y toda la parte derecha inmóvil, por la grave lesión que tuvo en la parte izquierda de su cerebro (la arteria carótida no le irrigaba sangre a esta parte del cerebro y por esta razón se le intervino. Los especialistas dijeron que la única forma era anularla y lo hicieron).

En el Garrahan cuando después de una cirugía.

Es su mamá la que no se apartó ni un segundo de él. “Es un milagro lo que le pasó. Fue como volver a empezar de cero” dice Valeria a Tiempo de San Juan y agrega: “No nos daban esperanza, su lesión fue única, la primera vez que pasaba en el país”.

Paralelamente a esta historia, se llevó a cabo la investigación judicial que estuvo a cargo del Cuarto Juzgado Correccional. Ahora el magistrado Federico Marcelo Rodríguez cambió de caratula y procesó a los tres sujetos que consideró como los responsables de este grave episodio, todos por el delito de lesiones culposas (Articulo 94 del Código Penal).

Dos empleados de la obra de cloacas: Jonathan Alejandro Carbajal (23) y Sergio Daniel Chirino (20); y el dueño de la casa y vecino de Fabricio, Jorge Adrián Ortíz (34) fueron los procesados sin prisión preventiva.

Según fuente judicial, varios testigos señalaron a ellos como los principales culpables de este episodio porque dejaron en mala posición esta pilastra de hormigón. Muchos testigos, en su declaración en la justicia explicaron que en la mañana de ese 13 de junio, dos empleados estaban haciendo la zanja. En un momento se cayó sobre ellos pero no le produjeron heridas. Ambos la dejaron recostada a una orilla. Momentos después, el dueño de la casa (Ortíz) salió y le dijo que volvieran a poner ese pilar ahí porque sostenía un portón. Entre los tres colocaron la pilastra pero la dejaron con poca seguridad y cada uno siguió con su trabajo. Se cumplió la jornada y los trabajadores se fueron a sus casas.

Todas estas pruebas aportadas por muchos testigos de la escena hicieron que el juez cambie la caratula de “lesiones” a “lesiones culposas”, porque los ve responsables de las lesiones que fueron provocadas al menor Fabricio Martín; “ya que si hubieran actuado todos con la diligencia requerida, el resultado lesivo se podría haber evitado”. Además el juez explico que: "La  ley no castiga al acto imprudente en sí mismo sino en cuanto ha causado un resultado delictivo imputable a título de culpa y dicho resultado debe hallarse en relación de causa a efecto con la acción u omisión reprochada".

Fabricio junto con su mamá Valeria Rodríguez

A pesar de toda la pesadilla, Fabricio está con todas las ganas de seguir disfrutando de su niñez jugando con sus primos, amigos y mascotas. La escuela tampoco la dejó de lado, junto con la ayuda de una DAI sigue progresando en sus estudios y su parte motríz cada vez sigue progresando con los ejercicios del kinesiólogo. "Esto haciendo todo para que sea más independiente, me duele en el alma, pero se que él puede hacerlo" finalizó su mamá.

Comentarios