El 22 de agosto se cumple un mes de la muerte de Daniel Pereira, el joven de Villa San Damián, que recibió un puntazo mortal en el corazón. Daniel dejó a cuatro niños sin su papá y a su familia, que en el medio del dolor no puede hacer el duelo por las amenazas constantes que reciben según denunciaron en Tiempo de San Juan.
A Daniel hay cuatro detenidos. Hay dos versiones: por un lado, que lo mataron a golpes para robarle el celular y por el otro, que se trató de un homicidio en riña, como avanza la causa en la Justicia.
“Es un quilombo todo por acá, porque matan a mi hermano y seguimos asustados. Tenemos que vivir encerrados por las amenazas que recibimos”, contó apenado Dante y Diego, hermanos de Daniel. Además deben convivir con que Matías continúa internado en el Hospital Rawson. “Tenemos miedo, no sabemos ahora con que nos vamos a encontrar”, repitieron angustiados.
Los hermanos Pereira (menos Matías) y su cuñado han trabajado siempre juntos, ahora están en una obra de construcción que hay en Chimbas y tras la muerte de Daniel dicen que todo cambió: “No sabes lo que costó trabajar de nuevo porque no estaba él, siempre estábamos juntos. Nos dieron una semana de duelo, después de esos 7 días fuimos y no queríamos hacer nada. Imagínate, que ni los lugares donde él siempre estaba no pudimos volver a pasar” contaba con desazón Dante su hermano mayor.
Daniel Pereira, a sus 34 años, se casó una sola vez y se divorció a los años, y con esa mujer tuvo a 4 hijos, el mayor de 13, y la menor de 5 años. Según los dichos de su familia, él siempre contribuyó con la cuota alimentaria y respetaba cada día que podía estar con sus hijos: “Trabajaba para ellos, el contribuía siempre con la cuota alimentaria de todos los meses y los amaba con todo su corazón. Fue todo muy triste para sus hijos, imagínate que cuando el falleció a los días su hija más chica cumplió sus 5 años”, dijo Dante. Su madre describió a Daniel como la alegría del hogar. Sus hermanos recuerdan cada momento que pasaron junto con él: “Llegaba a la casa y ponía música, él era siempre alegre con todos, podía sentarse al lado de cualquiera y charlar como si te conociese de toda la vida” dijo su cuñado.
Su amor por el fútbol, también fue algo muy importante en su vida: “Llegó hasta jugar en la primera de Unión de Villa Krause, jugaba por unos pesos. Además jugó siempre en las liguillas y nunca lo dejó de hacer”, comentó su hermano. Hasta su cuñado entre algunas risas recordó: “Siempre nos invitaba, porque él era el goleador y metía cuatro goles por partido, pero cada vez que nosotros íbamos no metía ni uno”.
El dolor de la ausencia pesa en la familia Pereira, su hermano Dante contó: “Me pongo a escuchar los audios que nos mandabamos con él, estoy horas viendo todo lo que nos hablábamos”. Y más en su mamá, una mujer de poco hablar solo comentó: “Lo espero todavía, para mí no ha muerto, veo su foto y yo sigo hablando con él”. Y con su mirada de tristeza, terminó diciendo: “ No hay palabras y no caigo todavía, siento que él me llama. Pienso que lo voy a ver siempre que me voy para el fondo y que él va a estar ahí”.
El 22 de julio se cumple un mes de su muerte y la causa todavía sigue en curso. En el Quinto Juzgado de Instrucción hace dos semanas fueron hablar los únicos 4 detenidos en la causa, y la caratula que tiene este episodio, por ahora es, homicidio en riña.