"La semita siempre me ha sacado de mis peores penumbras", confiesa Zulma Castro, una mujer que ha vivido de todo y que siempre ha encontrado la fórmula para salir adelante. Aquel clásico sanjuanino, a base de harina y chicharrones, ha sido el sostén en su vida e incluso cuando sufrió la muerte de un hijo de un año, dos décadas atrás. "Disfruto el amasijo, el el horno. Es una rutina que me ha acompañado siempre y me ha ayudado a superar diferentes obstáculos", agrega la protagonista.
Desde el interior de su casa de Villa Paula, a donde diariamente llegan decenas de vecinos para arrasar con su preparación casera, Zulma cuenta que aprendió del oficio de muy chica y por su mamá, de quien heredó la receta más envidiada en la Fiesta de la Semita y el Pan Casero que realizó el fin de semana pasado la municipalidad de Chimbas, en la que se consagró "campeona". Diariamente hace 250 semitas, además del pan casero, las prepizzas y las empanadas de los fines de semana. Un laburo que inicia de madrugada con la obtención de los chicharrones y culmina en la siesta con la cocción de las semitas en su horno de barro.
"La verdad es que lo del concurso es muy bueno. Nunca pensé que iba a ganar. Cuando llegué al puesto, no me dejaron ni armarlo, me quedé sin nada; vendí todo. Ese día estuve desde la madrugada con la preparación, también con ayuda de mis hijos. Tengo problemas en las manos, mucho no puedo amasar. Pero es algo que me gusta, aunque me reten. Me gusta amasar con mis puños, podría estar toda mi vida haciendo eso", señala la mujer.
En el concurso se ganó 10 mil pesos y a pesar de que pensaba poder invertir en su emprendimiento, por ejemplo, en una máquina de amasar, deberá utilizar ese dinero para pagar 8 mil pesos que debe de luz. Su esposo, quien sufre de diabetes, hace changas en la construcción y el único sustento fijo que tienen en la casa es la venta de semitas, de la cual sacan dos mil pesos de ganancia a diario: "Dios es grande, pagando la luz ya puedo respirar y vivir tranquila. Podría invertir en otra cosa, pero teniendo luz y que no me lleven el medidor es suficiente".
Batalladora como muchas, Zulma sabe cómo superar los obstáculos que se le atraviesan, ya sean económicos como personales. Hace 20 años su último hijo murió ahogado en un canal cercano a su casa, el golpe más duro que puede recibir una madre. Una situación que no olvida y que recuerda entre lágrimas. Una situación, que sumada a otras, la tienen actualmente con ayuda psicológica.
"He vivido muchas cosas feas, pero siempre he tratado de salir adelante, de seguir trabajando, haciendo esto de las semitas. He dejado en dos periodos, pero siempre volví. Y no sólo por mí, sino también por los demás. Así como yo he pedido ayuda muchas veces, también me gusta ayudar", cierra.
¿Quién esta detrás de la semita mas rica de Chimbas?