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"Mi infancia fue por todos lados del país, por la profesión de mi viejo todos los años nos mudábamos, así que yo fui a primer grado, lo hice en tres escuelas distintas y así, de Buenos Aires, Vicente López, de ahí a Bahía Blanca, a Punta Alta, volvíamos a Buenos Aires, a Mar del Plata un año. Incluso estuve en Perú dos años. Fue una infancia muy linda, con muchos recuerdos y de hacerme amigos nuevos y de tener que dejarlos a fin de año", cuenta.
Cuando Alejandro tenía 12 años, en la iglesia de enfrente de su casa vivía un cura muy particular, que era un mago, uno muy bueno. Con él tomaba clases junto a los chicos del barrio. "Me enloqueció la magia y hasta los 22 ó 23, estaba muy involucrado, como mago animaba fiestas infantiles junto a una maestra jardinera", asegura.
Hizo el secundario en una escuela peruana y en el Colegio Nacional Sarmiento de Buenos Aires y en el medio le tocó la colimba. "Fui granadero y prestaba servicios en Casa Rosada", dice.
Hasta que llegó a estudiar al reconocido ISER (Instituto Superior de Enseñanza de Radiodifusión) donde se formó con profesores que estaban en los medios de comunicación de la época. "Entraban 40 de todo el país, y yo entré primero, porque me había estado preparando para entrar en Ingeniería, en la UBA. Me rebotaron, aprobé el examen, pero no llegué al cupo, y de ahí me presenté al ISER, y entré primero, con toda la preparación que traía. Fue la carrera que abracé, los medios, aparte de sonido y de televisión, toda la producción audiovisual. Tres años en el ISER, y después muchísimos cursos de postproducción, de edición digital, de todo, todo lo que tenía que ver de iluminación", cuenta sobre sus inicios.
En la Rosada
Su primer trabajo fue nada más y nada menos que en Presidencia de la Nación. "Como yo había hecho el servicio militar en Granaderos, en la Casa Rosada, antes de irme de baja me ofrecieron quedarme a trabajar. Justo el área de Casa Rosada de sonido, la que ponía sonido en el Salón Blanco, en los actos, grabaciones, en las reuniones de gabinete. Tuve la oportunidad de poner micrófonos a todos los presidentes hasta el año 82", recuerda.
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"Yo le puse los micrófonos a Galtieri en el balcón durante todo el conflicto de Malvinas. Eso me permitió ver al papa Juan Pablo II cuando vino a Argentina. También estar en todos los discursos que se grabaron durante el conflicto de Malvinas. Yo puse los micrófonos para hacer sonido y le dábamos a Canal 7 ATC y a Radio Nacional y a toda la cadena. Ese fue mi primer trabajo", dice.
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Era una vorágine. "En 1981, estábamos en la cancha de Boca, viendo a Maradona con un amigo. Terminó el partido, ganamos el campeonato metropolitano, no sé cómo se llamaba en esa oportunidad, y nos fuimos a festejar en las viejas cantinas de La Boca, que todavía existían. En la sobremesa me puse a hacerle magia a los mozos, y el mozo lo trajo al dueño de la cantina, le hice magia, y me dice, bueno, te contrato, pero no te puedo pagar ahora la primera vez, te dejo traer ocho invitados. A mis amigos de la banda les dije 'muchachos, tenemos comida gratis'". El mago Golden Hawk era su nombre artístico y de ahí en más hizo varias funciones en ese bar. Y pagadas, no por canje.
Casi sanjuanino
Escobar llegó a San Juan en 1982 y un año después se casó con Tita Pagés, profesora de Educación Física. Juntos tuvieron a Ana Paula y Diego. "Ana Paula me dio dos nietos, Julián, que tiene 20, y está jugando voleibol en Buenos Aires, y Valentino, que tiene nueve añitos", dice orgulloso.
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Era muy joven cuando llegó a San Juan y entró a trabajar en Prensa de Casa Gobierno, en el área audiovisual, haciendo todo lo que tiene que ver con videos y avisos para las radios. Como trabajador de Casa Gobierno, estuvo muchos años en el área de Telecomunicaciones, codo a codo con el icónico José Laureano Rocha.
Después concursó en la UNSJ en Facultad de Ciencias Sociales para entrar como jefe de trabajos prácticos y, se desempeñó allí durante 36 años en la carrera de Ciencias de la Comunicación en el área Audiovisual. "Junto a profesores que yo respeto mucho, como Yuli Bruno y Enrique Pintos. Y esa fue también una experiencia muy linda porque el estar brindando todo el conocimiento a los alumnos me permitió ver a muchas muchas camadas de profesionales que hoy están en los medios y conocer mucha gente también, que ahora es docente".
También trabajó en la primera productora privada de televisión, con videos para muchos de los grandes comercios de San Juan.
En lo personal se define como un "obsesivo del orden, de que las cosas se hagan bien. Como decía San Martín, o las cosas se hacen bien o no se hacen. Y eso me parece que desde siempre me acompañó. Y como comunicador, siempre dije que soy un comunicador de pocas palabras. Lo mío se comunicaba a través de la imagen, del sonido, lo mismo cuando era mago, y como músico".
Guitarra y natación
Guitarrista empedernido, formó parte de bandas en Lima y en Buenos Aires con las que salía de gira. En San Juan junto con Luis "Chichón" Hernández fue parte del grupo La Gente. Después se juntó con Corazón Guerrero, ya no como músico, sino como realizador audiovisual. Y eso le permitió juntar sus dos pasiones.
"Un día lo conocí al guitarrista de la banda Corazón Guerrero, que es informático. Y arreglando computadoras me dice 'yo soy músico' y le dije que yo también tocaba la guitarra. Me invitó a un ensayo. Y ahí me enganché mucho con ellos, desde el año 2002. Les propuse hacerle videoclip y empecé a trabajar con los videos de la banda, a hacerles la prensa, aprovechando todos los contactos que uno tiene en los medios. A veces subía a tocar con ellos", cuenta. Hasta el día de hoy son amigos. También les hizo video a Huaykil, Por tu perra y el Dúo Mixtura, entre otros.
"Siempre digo que yo estuve cerca del arte por distintas aristas. La magia se la llama la reina de las artes. El audiovisualismo, el sonido, la música, la imagen. Bueno, siempre he estado, como digo, cerca de lo creativo", define Alejandro.
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Además, Escobar es un gran nadador. "La natación va paralela a mi vida y todos se asombran. Tres veces por semana, si no es cuatro, estoy nadando. Nadando en el invierno en pileta y en verano, si se puede, en el mar me meto y nado durante horas. En Mar de Plata tengo un grupo de gente, sino entro con mi nieto, o solo. Acá a veces en el verano también voy al dique, Punta Negra es hermoso para nadar. Te mantiene el cuerpo y la mente sanos", revela.
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Entre famosos
Como realizador audiovisual conoció de cerca a algunas celebridades. "Más allá de todos los presidentes que venían a San Juan, conocí a Susan Barrantes, que era la consuegra de la reina de Inglaterra, la madre de Sara Ferguson, casada con uno de los príncipes. Y esta mujer había tomado el rumbo de ser realizadora. Vino a San Juan porque le habían dicho de Valle de la Luna, así que estuvo con nosotros una mañana viendo imágenes. Muy sencilla, venía de jeans, botas, camperita, así nomás, rubia, me acuerdo, muy inglesa", recuerda.
Por otro lado, Alejandro trabajó en un programa de Buenos Aires que se llamaba El Espejo. "Era un programa muy federal. Venía un móvil de Canal 13 de Buenos Aires y se instalaba una semana en cada provincia. Después, el ciclo del año siguiente fue en ATC, con la misma modalidad. Víctor Hugo Morales en control central y, en los exteriores, estaba César Mascetti con una Silvina Chediek que venía debutando como panelista o como cronista audiovisual", dice.
"Con Mascetti entablamos una relación muy linda porque él venía trabajando con Luis Chela, que después fue el productor de Susana Giménez cuando la hizo famosa. Y venían los dos. Íbamos a Valle Fértil, volvíamos en avión de ahí, nos íbamos a Rodeo de ahí a Jáchal, volvíamos a Iglesia, por todos lados. Quería que siguiéramos en el ciclo trabajando. Y yo justo tenía mis hijos muy chicos. Había nacido Diego, que tenía un mes, dos meses. Era imposible. Pero sí nos hablábamos para las fiestas, y tuve la oportunidad de ir a verlo en su establecimiento, La Campiña, en San Pedro".
Escobar también participó en la campaña cuando se encontró el Eoraptor en Ischigualasto, filmando para la UNSJ. "Ahí conocí a un paleontólogo famoso, norteamericano, Paul Sereno. Eso fue también una experiencia muy grata".
Recuerda que trabajaba en equipo audiovisual con Desireé Sisterna, Eduardo Arjona y Gustavo Jury. "Todo el equipo de acá de gobierno también estaba allá en la facultad. Y con ellos trabajábamos mucho. Hemos hecho muchas campañas institucionales de gobierno. Y ahí teníamos un padrino audiovisual que fue enlazado a través del Goethe Institut, que era el director del Festival de Berlín. Así que venía una semana y nos daba cursos", resalta.
"Una vez ganamos el primer premio con un video sobre SIDA. Eso nos permitió participar en un programa que había en América los domingos a la noche, Zoo, conducido por Juan Castro y Paula Cahen D' Anvers. Y llegamos a las semifinales", apunta.
Hace poco se lo vio a Alejandro posando arriba del mehari de su hermana, el mismísimo vehículo que sale en la serie El Eternauta.
Hoy está jubilado, pero sigue trabajando. "No se puede desconectarse así tan de golpe de todo. Y me gusta lo que hago", concluye. No descarta ponerse a estudiar Arquitectura, como varios de su familia.