opinión

Habrá Paso: en San Juan, a armar los rompecabezas

Se votará en agosto, corta cuenta regresiva. En el PJ el clima es de unidad, pero con más postulantes que casilleros. En la oposición local, un amplio menú y seguras internas.
sábado, 20 de marzo de 2021 · 09:54

No hay dudas, ni antes ni después de la definición que se conoció esta semana, que el espacio político sanjuanino más beneficiado por la confirmación de la instancia de una elección primaria en agosto –o cuando fuera- es la oposición antes que el oficialismo.

Motivos hay de sobra. El principal, que la ausencia de un liderazgo notorio impide el armado de una lista única sin el riesgo inminente de colapsar, mientras las Paso son ordenadoras y disminuyen visiblemente la vocación al pataleo, sometiendo el orden al fallo de las urnas.

Si se lo mira desde el interés político, puede despistar que el propio gobernador Uñac fue el disparador y el principal pistón de la voluntad de suspender por única vez el proceso legal de las elecciones federales. Que cosechó la simpatía de varios sectores de la coalición gobernante a nivel nacional –Sergio Massa y hasta el mismísimo presidente Alberto- pero se chocó con la intransigencia del kirchnerismo y de Cambiemos a nivel nacional.

Y que puede haber dejado cicatrices: se lo notó enojado al mandatario sanjuanino con la decisión nacional de su propio espacio de no suspender las Paso, hasta remarcando la incoherencia de llamar a elecciones y a la vez convocar a extremar los cuidados. Fuerte.

La pretensión de Uñac tuvo otras intenciones (sintonizar con la situación sanitaria), menos cualquier duda sobre la facultad de armar una lista sin oposición interna. Como se verificará seguramente en los próximos días y como consecuencia de un liderazgo sin disputas del gobernador. Que haya algún pataleo, es otra historia.

Por el lado de Cambiemos en San Juan la noticia cayó como un alivio, jugados como estaban a la Paso como lo dejó claro el macrista Enzo Cornejo en Paren las Rotativas 10 días atrás. Hay allí un vacío de liderazgo en la coalición, puesto que ejerce Marcelo Orrego sin disimulo en su organización Producción y Trabajo (ex basualdismo) y que extiende informalmente al resto. Pero siempre con el cuidado de las formas y sin invasiones incómodas, nada mejor entonces para ellos que una invitación abierta que vaya decantando las cosas naturalmente.

Por eso surgen panoramas diferentes en cada uno de los campamentos mayoritarios de la política de San Juan.

Uno, el oficialismo, con un liderazgo inocultable que decidirá este ajedrez según su propio criterio, pero con la responsabilidad del resultado a cuestas y el desafío de hacer calzar lo que hoy aparece a simple vista con más interesados que casilleros disponibles.

El otro, la oposición, con la tranquilidad de que el método de la Paso no ha sido por ahora demolido. Y la ilusión de reeditar en esas instancias viejos tiempos de gloria (la Paso de 2013 contra Gioja), pero con el fantasma de que el resultado de la interna no resulte del todo acorde a lo esperado por la conducción, o que esos lances deparen heridas de difícil cicatrización.

Por el lado del frente oficialista, lo señalado: el armador excluyente será Sergio Uñac. Además de líder, es el que tiene el mapa completo de las urgencias políticas que atender, los sectores internos a los que responder, las negociaciones en las que embarcarse. Tanto en las internas locales, como en la lógica nacional.

Puede adelantarse, sin certeza pero con amplísimas posibilidades, que no habrá internas ni segunda lista. A no ser que aparezca algún aventurero de esos que suelen surgir, con más afán de intercambio que de auténtica competencia. Igual, para el líder no será una responsabilidad menor aunque no haya más de una lista: con esa nómina única habrá de contentar a la mayor cantidad de subespecies posibles. Y la lista tiene sólo tres asientos, dos de ellos muy probables y un tercero a merced de una quijotada.

Un primer repaso indica que en esa lista, tiene timbradas varias necesidades a cubrir a la vez. Que sea un dirigente potable, obvio, de pergaminos y potencialidad. Que haya mujeres con esas condiciones, más de una que es lo que estable el cupo legal, mejor aún. Que haya varios sectores representados, también.

En especial en el peronismo, un espacio tan diverso. Que en San Juan puede llegar a unificar los colores con más facilidad que a nivel nacional, donde aparece una lucha de poder inocultable y del que no es tan fácil desmarcarse. Y éstas son elecciones nacionales, más allá del respeto a los líderes provinciales.

Además de buscar la dosis de peronismo justa, ocupar la mayor gama de matices posible, también está el lugar a ofrecerle al Bloquismo. Una fuerza que con Luis Rueda se ha encolumnado sin disimulos en el frente, pero que espera una retribución a ese esfuerzo.

No será fácil hacer pasar todos esos intereses y aspiraciones por el mismo aro. Con un condimento adicional que es, tal vez, el más importante: con el resultado, Sergio Uñac también estará jugando algunas fichas de su propio futuro político. Ya sea que éste esté en San Juan como a nivel nacional, la cifra que se obtenga dirá mucho. Y, si es buena, se le podrá sacar buen jugo en Buenos Aires.

Marcelo Orrego no la tiene más fácil, a pesar de poder disponer de una herramienta que le puede simplificar alguna eventual calentura. Con las Paso, el que quiera que levante la mano, y punto. Sueña con reeditar aquella fecha ídílica de 2013, cuando el pelotón de postulantes opositores de todos los partidos que adversaban contra el peronismo consiguió desbordar en la primaria los votos del entonces oficialismo encabezado por Gioja, que llevaba una sola lista. Aunque después en la general, el envión se desvaneció y el ganador de esa Paso opositora, el macrista Eduardo Cáceres, entró en la tercera banca de las tres en disputa.

Hoy los integrantes de la oposición son más o menos los mismos que aquella vez. Estará Producción y Trabajo, el PRO, Actuar, falta ver si habrá un candidato bloquista disidente como fue aquella vez Conti. Ahora, queda verificar si se suman Dignidad Ciudadana y los grupos autoconvocados que se referencian a nivel nacional con figuras como Espert y Milei. Si no lo hacen, puntos menos.

Todos reconocen a Orrego como el armador general, aunque sin la potestad de indicarle a alguien que no es de su partido si presentarse o no. También, con poco margen para negociar. Entonces, tendrá que tener modales de seda para ir moldeando el panorama a su gusto.

Y allí es donde nacen las decisiones fuertes que deberá tomar. Si sale a jugar con un as de espada de su partido en Paso (que sería Fabián Martín) o si deja pasar el turno. Si empleará el cupo femenino al modo clásico o redobla la apuesta con una dama de cabeza de lista como suena también en el oficialismo provincial. Si utiliza esta elección de medio término para acomodar posibles postulantes para el 2023. El camino es corto, el tiempo apremia. Es una carrera de 100 metros, pero recién empieza.

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