Así lo veo Yo

No debemos bajar los brazos

Lee la columna de un ex combatiente que escribió para Tiempo de San Juan y contó, brevemente, su experiencia en la guerra en un nuevo aniversario.
lunes, 02 de abril de 2012 · 09:08

Por Luis Enríquez – Suboficial Mayor de la Fuerza Aérea Argentina

Soy excombatiente de Malvinas y debo reconocer que hoy en día estoy vivo gracias a la suerte. El primer pensamiento que me viene a la mente al recordar que hace 30 años se realizó una guerra por un espacio territorial, es dedicado a esos 649 compañeros que cayeron en el sur. Aquellos que nos piden que volvamos a las islas pero ésta vez no con la violencia sino por medios democráticos.

Pienso que el gobierno nacional está haciendo las cosas de manera apresurada. Se olvida que la mejor manera de obtener atención mundial es implementando una política diplomática acorde a la situación vivida. Nosotros no debemos exigir que nos entreguen las islas sino que debemos demostrar en forma pacífica que pertenecen por geografía a nuestro país.

Pertenezco al Centro de Ex Combatientes del Atlántico Sur, con mis compañeros estamos realizando charlas informativas para que los alumnos de las escuelas primarias y secundarias conozcan nuestra historia. Los jóvenes deben tener conocimiento de su historia patria porque en el futuro serán ellos los encargados de defender este suelo y sobretodo ‘nunca bajar los brazos ante la adversidad’.

Todos los que estuvimos en la guerra fuimos testigos de un momento fuerte en la historia argentina. Lamentablemente, esa misma historia no es conocida por los habitantes, es por ello que ponemos énfasis en las charlas informativas, con imágenes y documentación que avalen nuestro relato.

Gracias al destino, hoy en día puedo ser un transmisor de esa experiencia vivida. Por mi labor en la Fuerza Aérea estuve en la línea enemiga muchas veces fotografiando desde las alturas la flota inglesa. En una de esas misiones fuimos atacados con 7 misiles enemigos y gracias a Dios pudimos salir ilesos.

El 2 de abril recordaremos un hecho que ocurrió hace 30 años, pero debemos conmemorarlo con propiedad, mediante la educación a la población y alimentando constantemente el espíritu nacional. De esa manera nuestros sucesores sabrán qué es lo correcto y cómo nunca podrán pisotear su sentido patrio.