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Así ha evolucionado el estilo y el personaje de Daenerys en 'Juego de Tronos'

Daenerys de la Tormenta, Reina de Los Siete Reinos, de los Ándalos y los Rhyonar y de la mejor indumentaria de la historia de la televisión. Cómo cambió su ropa a la vez que este personaje pasó de dulce princesita a mariposa de fuego y sangre.
viernes, 10 de mayo de 2019 · 11:53

Juego de Tronos está que arde. Hay nuevos héroes, nos hemos despedido de otros y estamos a un paso de finalizar una de las series de televisión que han marcado la historia de los amantes del género. Todos los personajes han evolucionado en mayor o menor medida, pero el cambio de Daenerys, a nivel de estilo, ha sido más que evidente.

Cuando conocimos el personaje de Emilia Clarke en la serie, no era más que una niña que iba a ser vendida a Khal Drogo a cambio de un ejército. Su estilo, delicado e incluso infantil, nos hacía verla como a una niña inocente, inexperta y dulce que nada se parece a la Reina de Dragones de la temporada final de la serie.

Atención, ALERTA SPOILER. Este artículo analiza la evolución tanto del personaje como del estilo de Daenerys Targaryen durante todas las temporadas de Juego de Tronos. Si continúas leyendo y eres de los pocos que aún no han visto la serie, vamos a destriparte bastantes tramas. 

De niña a reina del Khal

Cabellos sueltos, vestidos de gasa y apenas presentes adornos de la casa Targaryen, solo unos broches que lucía normalmente en los hombros con la cabeza de tres dragones. 

Cuando finalmente se desposó con Drogo, su estilo pasó a ser completamente diferente al aniñado inicial. Un top crop de tejidos más rústicos, colores más oscuros, alejados de los tonos pastel de sus primeros vestidos y hasta adornos en cuero que le aportaban un estilo más adulto. En esta época, quedan lejos los vestidos que son sustituidos por pantalones, más cómodos para cabalagar junto a los dothrakis.

Madre de dragones y rompedora de cadenas


Después de la primera temporada, cuando Daenerys pierde a Drogo y a su hijo pero consigue a los tres dragones, es cuando comienza el verdadero cambio del personaje. Decidida a recuperar el trono para la casa Targaryen, viaja hasta llega hasta Qarth, donde los nobles tratan de hacerse con sus dragones. 

Su vestuario vuelve a cambiar, retomando los vestidos esta vez en tonos celestes y con adornos dorados. Es una zona calurosa, así que regresa a los tejidos más livianos y frescos. 

La trama sigue avanzando y con ella, el personaje. El poder que le otorgan los dragones se refleja hasta en su postura corporal. Es una mujer que se sabe poderosa, y su estilo comienza a reforzarse con más adornos y hasta con capas. 

Continúa fiel al azul y podemos ver un detalle en su pelo tras derrotar a los amos muy significativo: las trenzas son cada vez más visibles y numerosas. Al igual que los dothraki, Daenerys comienza a trenzar su pelo con las batallas ganadas.

Además de los tonos en azul, podemos ver que vuelve a los tonos claros, como este vestido de seda con cuello halter que deja al descubierto más piel, y vestidos con capa para algunas ocasiones, look que le aporta un toque más regio. 

También vemos como los intercala con vestidos más ajustados a la cintura que marcan su figura, con más escote y adornos en el tejido que en algunos casos imitan a las escamas de un dragón y que completan el look con el tono plateado del pelo de la protagonista. 

La llegada de Daenerys a Poniente

Después de haber volado con su dragón y tras arder por segunda vez y conseguir así el ejército de dothrakis, es hora de que la reina continúe su viaje a Poniente. Su carácter es más duro. Ha perdido el amor, ha ejercido como justa reina y se siente poderosa con los ejércitos que le acompañan. 

Sabe que el trono le pertenece, y está dispuesta a todo por conseguirlo. Ya no es la niña inocente, temerosa y débil del inicio de la serie. Daenerys ha sufrido un cambio brutal en lo que al personaje se refiere, y su llegada a Rocadragón con un estilo mucho más sobrio y en tonos oscuros, lo demuestra.

De los blancos y los azules pasa a los grises y negros. Rocadragón, el hogar de sus ancestros, es el lugar donde vemos a una reina con todas las letras. Más sobria, más regia. Hombreras más marcadas, vuelta a los pantalones y una capa con tonos rojizos que simula las escamas de un dragón. Adornos esta vez metalizados en plata, con dragones de nuevo y cadenas, que nos transmiten más poder, además de numerosos anillos en ambas manos.

En el peinado la diferencia está más que clara. Más trenzas significan más victorias.

La visita al norte

Uno de los mejores estilismos de Daenerys a lo largo de estas ocho temporadas ha sido sin duda este abrigo que pudimos ver cuando Daenerys viajó al norte para ayudar a Jon Nieve. Un maravilloso abrigo blanco de pelo, ajustado en la cintura y con detalles en la confección que parecía asemejarse en la espalda a las escamas del lomo de su dragón. 

 

Este abrigo, que le sigue acompañando en esta la octava y última temporada, es fuego y hielo en sí mismo. El color blanco quiere representar el hielo, y el rojo que se entrevé, el fuego.

Una Daenerys más poderosa, más segura y con un estilo que nada tiene que ver con el que nos presentó al principio. La evolución del vestuario de una niña que ha pasado a convertirse en una de las mujeres que luchan por el Trono de Hierro, pero ¿ganará la batalla final contra Cersei? 

Fuente: Trendencias 
 

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