Viviana Pastor
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“Cuando a mi nena le hacen la Cámara Gesell nos enteramos que no era la primera vez. Y encima del choque de ver lo que pasaba con ella salió el abogado y me dijo: ‘¿usted no se dio cuenta que no era la primera vez que abusa de ella?’. Y terminan echándole la culpa a la madre y no tenemos la culpa. ¿Qué mamá va a querer que abusen de su hijo? ¡Ninguna! Mi hija no mintió. Este tipo abusó de su propia hija y retiraron la denuncia”, asegura Silvia.
El hombre no está preso porque todavía no están terminados los informes psicológicos. “Los hacen ir tantas veces para ver si dicen la verdad y el informe señala que la niña no fabula, que sabe lo que es verdad y mentira y se reconoce que ha sido abusada. Hay pasos encaminados y la justicia sabrá que tiene que hacer. Lo que pido es que, no sólo él sino todos los abusadores y violadores, no salgan de la cárcel porque no se recuperan. El último suspiro de mi vida va a ser dedicado a pedir justicia por mi hija, porque a ella la destruyó completamente”, dice la mujer.
Aberrante
Margarita, la tercera mamá que quiso contar su historia, agrava el cuadro, como si pudiera ser esto más grave aún, ya que abusaron de su hija discapacitada: tiene 32 años y un retraso mental que la ubica en los 14 años, según su madre.
“Mi hija fue abusada por un compañero de mi marido que fue pedir que lo ayudara a encontrar trabajo. Le dijo que no tenía que comer, había confianza, hacía muchos años que lo conocíamos. Un día fue a buscarlo y mi marido le dijo que lo esperara afuera mientras iba a buscarme al trabajo. ‘Andá tranquilo’ le dijo. Cuando mi otra hija lo ve que entró a la casa; él después dijo que entró porque se había cortado la luz, puras mentiras, entró a buscarla porque mi otra hija lo vio cuando estaba adentro. Yo hice la denuncia y él anda ahora por todos lados. Tiene 44 años, tiene familia, su hija más chica tiene 12 años. Mi hija fue abusada el 8 de enero de este año, ella es especial y las pericias decían que había sido abusada, por eso pido justicia. Cuando ella lo ve empieza a gritar”, dice Margarita con furia contenida.
Carina dice que aunque las tratan de mentirosos a las madres y a sus hijos, “en esto no se puede mentir. Su familia me deja mal en Facebook, nos dejan mensajes diciendo a la gente que tenga cuidado, que somos mentirosas, fabuladoras, que nuestros hijos están incentivados por nosotras para mentir, pero no puede un niño mentir con esto”.
Silvia apoya: “Los niños no mienten, ningún niño tiene esa mentalidad morbosa de inventar cosas en lo que dice. Tengo fe que el gobernador nos va a ayudar para que no hayan más niños abusados, porque les matan la inocencia”.
