Acaricia las cuervas con la misma sutileza que despliega su danza en una pista poseída por el duende de la milonga. A los 17 años Elías Martínez se jugó por un futuro pegado a la guitarra clásica –a la que algunos llaman también criolla- y en el camino sumó una pasión por el tango que le permitió vivir experiencias internacionales insospechadas.
Elías Martínez, entre dos pasiones: el tango y la 'criolla'
En el ciclo ‘Media Hora Entre Preguntas’ sacó a pasear el artista con el que convive y gracias al cual nunca deja de sorprender. Atesora sueños que en cualquier momento llegarán, mientras disfruta del viaje que nunca imagino y del que no quiere bajarse por nada en el mundo.
-¿Cuál fue tu primer vínculo con el mundo artístico, con el mundo de la música?
-Mi primer gran contacto fue la guitarra clásica. Si bien de chico dibujé mucho, pero lo que apareció y me apasionó fue la guitarra clásica.
-¿Y fue la guitarra clásica la que te trajo a San Juan?
-Sí. Yo vivía en San Luis y un amigo me mostró un video de un chino tocando una obra tremenda de U2 y aluciné con lo que se podía hacer con una guitarra clásica. Me puse a investigar y al poco tiempo pude encontrar una academia que hacía un esfuerzo muy grande para llevar profesores de San Juan, de guitarra, violín, violonchelo, etc, que iban todos los sábados a dar clases. En ese momento en San Luis no tenías posibilidad de estudiar lo clásico si no era a través de esta academia. Mi primera maestra fue Lucía Romero y ella me comentó lo del tema de la Universidad de San Juan y ahí decidí venirme.
-¿A esa altura la pasión por la guitarra ya estaba?
-Sí, ya estaba. Yo en un momento me planteé, con 17 años y estando a punto de salir del secundario, que no me imaginaba un futuro sin poder tocar la guitarra. Eso fue más fuerte que todo lo demás y me lancé a hacer esto.
-¿Qué tal sentó en tu familia esa decisión de irte a estudiar guitarra a San Juan?
-Mi familia me apoyó y eso que mis viejos no tienen nada que ver con el palo de la música. La aprecian y nunca me pusieron un impedimento. Mi viejo es ahora policía retirado y mi vieja maestra de grado y en ese momento me brindaron todo el apoyo y me animaron a seguir lo que me gustaba.
-¿Podés describir qué fue lo que te atrapó de la guitarra clásica?
-Creo que vi algo que era mágico y que trascendía lo que ye pudiese llegado a imaginar que se podía tocar en la guitarra. Yo no tenía ni idea y cuando vi a ese guitarrista chino tocando esa obra dije ‘guaaaaaau’ y quedé impresionado.
-¿Qué referentes tenés dentro de la guitarra clásica?
-David Rusell, a quién tuve la posibilidad de conocer; Pablo Márquez, uno de los mejores del mundo y es argentino; y, como soy bastante del palo del tango, también te nombro a Roberto Grela.
-¿Qué llegó primero a tu vida, la guitarra o el tango?
-La guitarra y ya después empecé a escuchar alguna que otra cosita de tango. Yo al tango lo tengo más presente en la danza. Toco tango con la guitarra, pero lo vivo más desde la danza. Llevaba como seis años en San Juan y tenía como cuenta pendiente volver a tomar una clase de tango. En San Luis lo había y me quedaron como guardadas las ganas de repetir. Y un amigo del Coro Vocacional, por el que también pasé, me comentó que una amiga suya hacía una milonga y esa amiga era Romina Oropel. Después de un tiempo me decidí a ir y ya fue una unión para siempre. Me pasó algo en el abrazo, no sé, en el caminar del tango y desde ahí no paré.
-Y en toda esa ‘milonga’, valga la expresión tanguera, terminás convirtiéndote en Djs de tango. ¿Cómo fue eso?
-Lo que pasa es que el bailarín está muy en contacto con la música que fue creada para el baile. Es la música más profunda, que suele ser de la década del ‘40 y ’50. Y en ese camino en el que vos estás bailando y escuchando artistas llega el momento en el que te das cuenta que te interesa más todavía, conocer más la discografía de la orquesta. Ahí apareció mi parte como Djs. En ese momento todos le poníamos la mejor, pero en las milongas se usaban CDs grabados por una persona, pero no se elegía en vivo. Ahí, movido por la curiosidad, dije que quería poner yo la música en vivo con la computadora. Eso me ha dado muchas satisfacciones. He sido Djs en festivales internacionales de Italia y España, y también en Buenos Aires, que es como meter dos goles con la camiseta de Boca Juniors en tu primer partido.
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