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Increíble: le sacó 700 "lucas" a un telo por ruidos molestos

En un contundente fallo la justicia de La Plata ordenó indemnizarlo con 700 mil pesos. Conocé la historia.
domingo, 1 de septiembre de 2019 · 14:18

Existen historias de todo tipo vinculadas al sexo. Están aquellas que terminan con un final feliz y otras que no tanto. Sin embargo la historia que protagoniza Jorge Ruiz se ha transformado en una de esas situaciones que maravillan por lo extraño.

En una entrevista concedida a El Día, diario editando en la ciudad de La Plata, Jorge relató el calvario que lo tuvo a maltraer durante 11 años y parece haber llegado a su fin.

Su lucha comenzó en 2008 cuando escuchó como una pareja tenía sexo en una habitación del albergue transitorio con el cual el departamento de Jorge compartía pared. La situación fue increyendo a punto tal de que el hombre, de 60 años de edad, era capaz de percibir no solo el sonido de los gemidos sino también el ruido que ocasionaban los tacos e incluso los golpes de la cabecera de la cama contra la pared.

Según relata Jorge, vivir con esos ruidos le resultaba “prácticamente imposible” razón por la cual decidió comentarle su problema a los dueños del albergue transitorio ubicado en las calles 1 entre 61 y 62. “Fui a decirles a los dueños del lugar, pero me contestaron con gritos e insultos” explicó. En un acto de desesperación, él mismo contó que decidió hablar con una prostituta de la zona para pedirle que por favor no utilizase la habitación número 22, “Te pido por favor que cuando vayas al telo no pidas la habitación 22 o por lo menos no griten tanto” fueron las palabras que pronunció Jorge, a lo que la mujer contestó: “No puedo Jorge me pagan para eso”.

Después de un tiempo los problemas trascendieron la habitación en la cual descansaba y fueron en aumento. “En reiteradas oportunidades me encontré con preservativos usados, ropa blanca que se les caía de la terraza. No la tiran a propósito, pero no hacían anda para cambiarlo” explicó Ruiz. Como si esto fuese poco, la gota que rebalso el vaso fue lainstalación del lavadero en un espacio lindante al departamento, “Después la cosa emporó, porque armaron el lavadero que da justo a mi living”.

Buscando una solución, Jorge se contactó con la municipalidad. Fueron dos inspectoras las que visitaron su domicilio y apenas permaneciendo 5 minutos concluyeron: “No sabemos cómo podés vivir acá adentro con estos ruidos, es como si pasara un subte”. Sin embargo no pudieron darle ninguna solución.

A raíz de todos estos problemas Jorge empezó a ver su vida realmente afectada. En 2014 tuvieron que cambiar su horario de trabajo porque no podía resistir el sueño, causado por incontables noches de pésimo descanso, y dormitaba en horario laboral.

Además empezó a padecer problemas de salud, hecho que derivo en la toma de acciones legales contra los dueños del albergue transitorio. Ruiz presentó una demanda contra los propietarios y la causa fue tomada por el juzgado civil y comercial número 17 de La Plata, que está bajo la orbita de Sandra Nilda Grahl.

Jorge explicó que vive en un departamento de 40 metros cuadrados y que le era imposible trasladar su habitación: “No tengo margen, es un baño, una cocina, la pieza y el living”, relató. Recalcó además que el problema era puntualmente con la habitación número 22 y el lavadero: ““Es la más a mano que tienen porque está cerca de la entrada, es la más ocupada. No paran nunca. Tampoco con el lavadero, por todo el movimiento que hay. Las máquinas de centrifugado están detrás de una pared de 20 centímetros de ladrillo y cemento. Pero las medianeras tienen los revoques de conchilla y barro, además de ser muy viejas”.

Finalmente la justicia dictaminó que los dueños del albergue transitorio deberán indemnizar a Jorge con 700 mil pesos por comprometer su salud además de resolver el problema de los ruidos molestos. “Con la sentencia me siento más tranquilo, es inevitable que hagan algo ahora para mejorar la situación”, explicó Jorge.

Su representante legal, Ezequiel Grasso, comentó que se trata de un falló poco común. Según él: “más allá del monto de la indemnización, que es relevante por ser una causa de ruidos molestos, quedó probado el problema de las vibraciones que generaban las máquinas de lavado del hotel, que además funcionan las 24 horas durante todo el año”. Por otro parte añadió: “En la ciudad tenemos varios tipos de estándares en cuanto a la tolerancia de ruidos por zona, y en este caso, dentro de la casa de Ruiz el porcentaje superaba el permitido”.

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