asesino serial

Escalofriante versión: ¿Jack el Destripador vivió en Argentina?

El pasado 31 de agosto se cumplieron 131 años del primer homicidio de uno de los asesinos más sanguinarios de la historia mundial. ¿Escapó de Londres hacia la Argentina?
domingo, 1 de septiembre de 2019 · 21:07

Si hay una historia que atrapa, aun dentro de su frialdad, enigma y crueldad, es la referida a la de uno de los asesinos más crueles de la historia, como ha sido la del tristemente británico bautizado como Jack el Destripador (Jack, the Ripper, en la traducción al inglés original).

Así, cada 31 de agosto se cumple un nuevo aniversario del primer homicidio atribuido a este depravado homicida que tuvo lugar, al igual que los siguientes, en el barrio londinense de Whitecha pel. Una zona, por aquellos días, poco recomendada para transitar durante las usuales noches de humedad excesiva y niebla densa, muy propicias para los ataques de un enajenado como aquel.

Una de las causas de porqué cometía los crímenes, estaría ligada a la Argentina

Antes de concluir ese año 1888, el criminal habría de concretar los siguientes destripamientos para, de inmediato, desaparecer dejando a la prestigiosa Scotland Yard (la policía londinense) en ascuas y cubriendo con un manto de misterio, que mantiene aún vigente, el tema de su identidad. Justamente, sobre ese tema que no fue menor fueron enunciadas diversas hipótesis. Que se trataba de una personalidad de la realeza inglesa y que se enfermó, afectado de graves trastornos mentales por lo que debió ser ocultado.

Que era un destacado maestro masón a quien sus hermanos de fraternidad decidieron eliminar (para sacarlo de “circulación”). Que era un médico que atendía a diferentes miembros de la realeza por lo cual consiguió inmunidad y secretismo para sus crímenes. Lo concreto es que, fuera quien fuere el que se ocultaba bajo el seudónimo de Jack, consiguió burlar a las autoridades y desaparecer por siempre de la escena. Aunque, entre las numerosísimas hipótesis que se han tejido y aún se mantienen, existió una pista argentina. De eso se trata esta nota.

Viaje oculto

Que Jack haya podido recalar en nuestro país es una de las posibilidades que se esgrimen para explicar que resulta especialmente curiosa a los argentinos. Se trata de la teoría que sostiene que el Destripador consiguió abordar un barco de aquellos cargueros que se despachaban con frecuencia hacia el puerto de Buenos Aires para, una vez arribado a ese destino, instalarse en la porteña ciudad y residir en la Reina del Plata hasta su muerte. Es lo que se ha dado en llamar “la pista de Buenos Aires”. El primero en exponer esta idea fue el inglés Leonard Warburton Matters, quien lo hizo en su libro “El misterio de Jack el Destripador” publicado en 1929.

Matters vivió algunos años en la ciudad de Buenos Aires cumpliendo funciones de periodista para el diario The Buenos Aires Herald, que hasta hace poco tiempo se publicaba en la Argentina, en inglés, lo que le permitió obtener informaciones a las que otros no tuvieron acceso. Y para que tomaran definitivo estado público decidió escribir su libro. Esto puede parecer una simple fabulación. Pero, como enseguida se podrá apreciar, no fue el único que tuvo este convencimiento.

A más abundamiento hay que decir que el autor de esta nota, basándose en fuentes bien informadas, varias y coincidentes, puede afirmar que en los primeros años del siglo pasado llegaron a estas costas dos detectives de Scotland Yard con la única finalidad de encontrar a Jack y llevarlo a Londres para posteriormente ser enjuiciado. Con esto la tradicional entidad policial buscaba lavar su honor herido, ante una cuenta irresuelta que no ha parado de sangrar. En la misma línea de quienes afirman la existencia de la pista de Buenos Aires, hay que destacar que en 1972 el periodista británico Daniel Farson publicó que Jack (o como se llamara), una vez instalado aquí, tuvo una tranquila existencia, habiendo sido el propietario de un bar sobre la calle 25 de Mayo, llamado Sally´s Bar.

Cabe destacar que, por aquellos tiempos y hasta pasada la primera mitad del siglo XX, esa calle, situada en “el bajo” de la ciudad, muy próxima al puerto, contaba con numerosas cantinas a las que por las noches concurrían prostitutas en busca de marineros y gente del hampa, quienes eran su habitual clientela. Peculiar situación para alguien que dedicó unos meses de su vida a descuartizarlas.

Bar confirmado

En ese contexto, el historiador Enrique Mayochi confirmó que existió, por las fechas que indicaba Farson, un local con el nombre de Sally´s Bar. En la misma línea de investigación se manifestó Juan Jacobo Bajarlía, el siempre recordado poeta, escritor, ensayista y criminólogo argentino, quien además fue un honorable profesor y amigo de quien firma esta nota. La primera publicación al respecto, hecha por Bajarlía, fue en la edición de febrero de 1976 en la revista Ellery Queen´s Mystery Magazine.

En la misma, el reconocido criminólogo explica la manera en que llegó a la conclusión de que el asesino había sido Alfonso Maroni (o Alonso Maduro), un financista argentino que durante los hechos de Whitechapel había vivido en Londres. El Destripador habría muerto a los 75 años de edad durante 1929, por enfermedad. Cabe entonces señalar la “coincidencia” de que fue en ese mismo año cuando Matters decidió publicar su historia en Londres. ¿Acaso porque ya conocía que Jack estaba muerto, enterrado con un nombre desconocido en aquel puerto al sur del mundo y, por lo tanto, en nada podía afectar al asesino? ¿Alfonso Maduro? Bajarlía precisó que Jack había fallecido “en un hotel de la calle Leandro N. Alem (hoy Plaza Roma), durante una mañana lluviosa de octubre de 1929.

Posteriormente el criminólogo continuó sus indagaciones, las que fueron publicadas en páginas centrales del matutino porteño Clarín, en la revista libro mensual Magazine y varias otras. Las tesis de Bajarlía alcanzaron tanta difusión que un amigo en común, estando en Londres, decidió hacer la visita guiada para turistas donde se visita el barrio de Whitechapel, en particular donde el Destripador cometió sus crímenes. Preguntado por el guía de dónde venían, al decir “de Buenos Aires”, de inmediato el hombre les respondió “Oh, yes… Alfonso Maduro”. ¿Se llamaría, así, acaso?

Verdades y secretos

Hay una historia más que cabe agregar. La relata el profesor universitario y escritor contemporáneo Juan José Delaney. Involucra al sacerdote irlandés Alfred Mac Conastair, quien falleció en 1997, que fuera capellán del Hospital Británico situado en Buenos Aires durante la segunda década del siglo pasado. Precisamente en los tiempos que se atribuye la presencia porteña del Destripador. Explicaba Delaney que, durante una conversación realizada en 1989, Mac Conastair explicó que guardaba un delicado secreto de otro sacerdote de su misma congregación, la pasionista.

Ese sacerdote, fallecido hacía ya años, había recibido la confesión de un moribundo quien dijo ser Jack el Destripador y que había cometido los crímenes en venganza por la muerte de su hijo, ocurrida debido a una enfermedad contraída en su trato con prostitutas. Había sido enterrado en el Cementerio del Oeste, más conocido como “de la Chacarita”, aunque no especifica que se refiere al Cementerio Británico.

Es importante destacar que esta explicación del porqué de los asesinatos es la misma que Matters indicó en su libro de 1929 y atribuye a un médico al que se refiere con el seudónimo de “Dr. Stanley.”

Por último, dos comentarios que hicieron reconocidos periodistas contemporáneos al ser consultados por quien esto escribe, sobre la posibilidad de que el Destripador hubiera vivido y fallecido en Buenos Aires. Uno fue Andrew Graham Yooll (ex director del Buenos Aires Herald, periodista y escritor, fallecido el pasado 5 de julio de 2019) y que señaló, consultado al respecto: “No me extraña en absoluto. Por aquellos tiempos todo pillo pensaba en venir a Buenos Aires a ocultarse...”. El otro es nuestro reconocido y afamado periodista y conductor radial y televisivo, el inefable Samuel “Chiche” Gelblung, quien actualmente conduce uno de los éxitos de la tarde deCrónica HD, y que fue mucho más concluyente: “¿Quién no conoce que el Destripador estuvo aquí? ¡Eso lo sabemos todos!”, afirmó. ¿Le quedan dudas, a estas alturas?

Comentarios

Otras Noticias