La lluvia había despertado el aroma a jarilla y el aire puro revitalizaba el cuerpo y el alma. Desde la cima de un cerro de escasa altura, la belleza del paisaje abrumaba. Los paños verdes de las vides (con el verde más brillante del año) se amalgamaban perfectamente con el gris de las nubes, que se animaban a bajar tapando los picos más altos de la cadena del Paimán, a 1.720 metros sobre el nivel del mar, en Chañarmuyo, departamento Famatina, La Rioja. El plus: los cardones habían florecido y las enormes flores blancas formaban penachos apretados en las moles revestidas de espinas. El alma se sentía bendecida.
Famatina, junto a los departamentos Chilecito, Felipe Varela, Sanagasta, Castro Barros, Arauco y San Blas de los Sauces, forman la Ruta del Torrontés Riojano que fue presentada hace un año y que hoy busca potenciar con distintas actividades, entre ellas, la Evaluación de Vinos del Norte (EVINOR) realizada en Chilecito.
La calidez de los riojanos, junto a algunos de los paisajes más hermosos del país, una gastronomía regional que nos trae sabores del pasado (con un toque justo de actualidad), y unos vinos dispuestos a competir con los mejores del mundo, son ingredientes suficientes para asegurar el éxito de esta nueva ruta vitivinícola del país. Aunque ellos (los riojanos) quieren ser más amplios y apuestan a lograr el desarrollo de toda la economía regional con este producto turístico.
Es por eso que aunque la ruta lleva el nombre del varietal autóctono de La Rioja incluye a hoteles, restaurantes, artesanos, operadores turísticos, comercios, además de bodegas y viñateros.
Con este esquema, pasar por la Cuesta de Miranda, transitando la mítica Ruta 40 por el paso entre la Sierra de Sañogasta y la Sierra de Famatina, es una experiencia que apabulla con colores surrealistas, rojos, ocres, verdes y marrones más intensos, en cerros que te abrazan como una madre amorosa. No se trata sólo del vino.
“Como estrategia de desarrollo local para promocionar el conjunto paisajístico, cultural, económico, productivo en las cadenas de valor, la provincia impulsó la Ruta del Torrontés Riojano, que es una forma de diferenciación y posicionamiento de nuestros recursos y potencialidades en los mercados nacionales e internacionales”, dijo el ministro de Planeamiento e Industria de La Rioja, Rubén Galleguillo.
Hoy, La Rioja cuenta con más de 8.000 hectáreas cultivadas de uvas de las cuales 2.500 son variedades blancas y dentro de ellas, más de 1.000 son de producción orgánica certificada de Torrontés Riojano, lo que la convierte en la mayor productora de uvas orgánicas del país. “Esto es un valor distintivo que le permite a la provincia participar con éxito en los mercados más exigentes como Inglaterra, Estados Unidos, Alemania e incluso China”, destacó el ministro.
Bodega Valle de la Puerta
En el marco de EVINOR, una de las conferencias técnicas fue sobre la construcción de la Ruta del Torrontés Riojano, a cargo de Felicitas Esteban, quien contó sobre el trabajo previo. Realizaron talleres de sensibilización para llegar a la formulación del plan de gestión que incluye medidas, normas de calidad, protocolos, entre otros. Así se llegó al plan estratégico que incluye: marca institucional, desarrollo de la industria y de los productos, disponibilidad de productos y marketing.
Todo esto, con muchos actores de diferentes áreas que lograron ponerse de acuerdo, y con el apoyo financiero del CFI y del Gobierno de La Rioja. Una vez que la ruta tomó forma, fue presentada al gobierno provincial y nacional para luego ponerla en marcha. “El plan está delineado pero siempre se pueden incorporar cosas nuevas, como por ejemplo estamos elaborando la página web de la ruta, nuevamente con todos los actores, y generando un plan de comunicación fuerte. Esta Ruta del Torrontés Riojano es diferente al resto de las rutas del vino del país, y buscamos poner en valor esta cepa emblemática y revalorizar nuestro patrimonio, nuestra historia vitivinícola como parte de nuestra identidad”, aseguró Esteban ante un auditorio atento.
Bodega Chañarmuyo
Unos 90 actores firmaron la carta compromiso y adhirieron a esta ruta riojana. Algunas de las bodegas que se pueden visitar son: Cooperativa La Riojana, Valle de La Puerta, Chañarmuyo, San Huberto, Fincas Riojanas, Bodega Minitti, Bodegas y Viñedos Anguinan, Elías Hermanos, entre otras.
Entre el 28 al 30 de noviembre, EVINOR puso en escena la Ruta con el II Concurso Nacional de Torrontés Riojano, “cepa oriunda de nuestra provincia que tiene propiedades organolépticas únicas, que suman el valor excepcional de lo orgánico y es uno de los estandartes de nuestra producción regional”, señaló Galleguillo.
Torrontés Riojano, en proceso
El origen genético del Torrontés Riojano es el resultado del cruzamiento natural entre las variedades Criolla Chica y Moscatel de Alejandría, según datos obtenidos por trabajos de caracterización de cultivares mediante el uso de análisis de ADN.
La Ruta del Torrontés está concebida como un instrumento de desarrollo local, es por eso que incluye a emprendedores exitosos y únicos, como el caso de Patricia Granillo, que construyó el cactario más grande de Sudamérica, el Chirau Mita, que tiene 1.500 especies de cactus y suculentas de Argentina y de varios países. Pero esa es otra historia.