La facultad de Ingeniería estrena ingreso irrestricto en el 2017. La decisión se conoció esta semana y se sumará a Arquitectura, que tiene implementada esta modalidad desde hace siete años. Las demás facultades aún no se han expedido al respecto.
El 1º de febrero iniciará el cursillo de ingreso, que tendrá compresión de textos y matemáticas. Los aspirantes que no aprueben el diagnóstico, tendrán que asistir los fines de semana de forma obligatoria para que se nivelen con el resto de los estudiantes.
"Permite contener al alumno de Ingeniería, un curso de un mes es muy poco, para ser excluyente debería durar al menos seis meses. Quienes no aprueben tendrán un equipo de tutores a su disposición para que los ayuden", explicó el decano de la facultad, Tadeo Berenguer.
El funcionario universitario indicó que no cree que haya mucho más estudiantes cursando. Todos los años ingresan entre 1.200 a 1.500 chicos. "No todos siguen, muchos se inscriben en otras facultades también y después terminan optando", aseguró Berenguer.
La facultad de Arquitectura es la otra unidad académica con ingreso irrestricto. El decano Carlos Gómez anunció que para el ciclo lectivo 2017 se sumó una facilidad para los alumnos de los colegios pre-universitarios: todos aquellos egresados con un promedio superior a 8 o el equivalente (el Central no evalúa con números), no tendrán que hacer ni el cursillo.
"Algunos dicen que no nos tenemos que hacer cargo de las falencias de la secundaria, pero nosotros estamos preparados con los equipos de tutores. Queremos que el acompañamiento sea permanente", concluyó el decano.