editorial

Nasisi, el elegido

Siempre le costó al gobierno jugar a ganador en la UNSJ. Con Nasisi no se puede sostener que haya sido el candidato del oficialismo, pero sí que era el rotundo preferido en un ballotage en el que se jugaron muchas cosas. Por Sebastián Saharrea.
sábado, 23 de junio de 2012 · 10:36


Por Sebastián Saharrea


Ni Gioja, ni Cristina, ni Alfonsín. No hay palabras mágicas –ni apellidos- en los pasillos universitarios que con sólo pronunciarlas se consiga abrir puertas de manera automática. Apenas en los centros de estudiantes, donde la estampita del ex presidente radical sigue siendo un talismán en Franja Morada o donde empieza a jugar fuerte la imagen de Néstor, pero de ningún modo para un aspirante a conducir facultades o universidades. En ningún lugar del país, tampoco aquí.
Por eso hubiese sido un chaleco de plomo pronunciar algún apoyo oficial a Oscar Nasisi, el electo rector de la UNSJ, cuando se jugaba la vida para llegar al sillón que desocupará Benjamín Kuchen luego de 10 años. Aún así, cerca de las 10 y media de la noche del viernes anterior, cuando se supo que Nasisi había conseguido atravesar los 50 puntos en el mano a mano con Rodolfo Bloch hubo festejo desaforado en el bunker del decano de Ingeniería, y hubo otro festejo –más moderado, pero celebración al fin- en la casona de la calle Paula.
Para éstos últimos, la irrupción de Nasisi guarda muchos significados. El primero, la apertura a la posibilidad de fundar con la UNSJ una relación un tanto más intensa que la que mantuvieron con Kuchen, un rector con el que mantuvieron siempre respeto pero nunca consiguieron sintonizar la misma frecuencia. El segundo, bloquear el crecimiento de organizaciones con las que hay desconfianzas mutuas. Y la tercera, jugar a ganador por primera vez a nivel universitario, donde motorizaron a un número de candidatos significativo que nunca consiguieron coronar (Pintos, Fernández, y siguen las firmas).
La cosa es más o menos así. No era Nasisi el candidato oficial ni por asomo, pero ya desde la primera vuelta hubo un cruce de simpatías pronunciado discretamente por lo bajo, con cuidado, para que la buena sintonía política no se tradujese en un problema. De hecho, con Nasisi trabajó un grupo de pertenencia política bien distinto al giojismo: estuvieron con él algunos radicales y operaron los bastoneros de Rodolfo Colombo, quien el día de la primera vuelta pasó a sacarse una foto en el bunker ganador.
Para la segunda vuelta, los contactos se acentuaron pero sin salir a la superficie. Sin siquiera manifestarse en operaciones que en el campamento de Bloch adjudican a funcionarios oficiales, como el tropezón de supuestas declaraciones del candidato kuchenista contradictorias que surgieron en algún medio. Más bien alguna expresión de deseos pronunciada en algún lado en voz baja.
En los últimos días, la sintonía se hizo más evidente. Alcanzó con que La Cámpora publicara su respaldo al candidato Bloch en el ballotage para que los encargados en el gobierno provincial de seguir de cerca la elección universitaria apuraran el paso con Nasisi. Y dieron la orden hacia el funcionariado del gobierno que había mostrado simpatías con Bloch para que se replegaran: hubo uno, incluso, que se había manifestado públicamente como un “viejo amigo” de Bloch.
¿Por qué Nasisi y no Bloch? Varias razones: de línea política, de interés militante y de pura química.
En el primer punto, la divisoria de aguas fue la relación que mantuvo el gobierno con la gestión de Kuchen, de quien Bloch se presentó como continuista por una de las alas en las que se dividió el oficialismo universitario (la otra es la aún vicerrectora, Nelly Filippa, que se quedó afuera en la primera vuelta).
Kuchen fue el rector de la UNSJ durante los 9 años que lleva Gioja como gobernador, y siempre fueron más los desentendimientos que las acciones conjuntas entre ambos. Para el aún hoy rector, el manejo del Consejo Superior siempre fue un obstáculo hacia las iniciativas nacidas desde el ejecutivo provincia, o de su interés, y esa barrera afectó al plano de la vinculación política.
Un caso evidente fue la carrera universitaria para la formación de licenciados en seguridad que será requisito para los ascensos policiales, que fue rechazada por el Consejo y en el gobierno entendieron que Kuchen pudo haberse comprometido más para darle el impulso que le faltó. O el rechazo, también en ese Consejo, de la aceptación de los fondos mineros provenientes del YMAD (Yacimiento Minero Agua de Dionisio, una empresa pública que forma parte del capital de Bajo La Alumbrera y que todos los años derrama utilidades en las universidades públicas).
Hasta que aquella suma millonaria fue aceptada por la universidad para montar un foro de debate sobre la actividad que fue un verdadero dolor de cabeza para el gobierno provincial. Esa gran cantidad de dinero terminó invertida en una costosa campaña pública de avisos y afiches, y en viáticos y honorarios de personalidades relacionadas a los foros antimineros como el ambientalista Rodríguez Pardo, mientras la participación del sector prominero debió lidiar contra el ambiente hostil que predominó en el encuentro.
Los dirigentes más radicalizados en esa postura entre los seguidores de Kuchen habían quedado del lado de Filippa y no de Bloch, pero igual existía la posibilidad de que una reorganización de la fuerza alrededor del actual rector mantuviera al frente a la línea con la que el diálogo siempre resultó difícil.
Incluso, en el gobierno cuentan que la relación Bloch no es mala. De hecho la Facultad de Exactas que dirige el ex aspirante a rector fue la que más recursos y planes recibió siempre de parte de la autoridad provincial, pero siempre hubo algo que hizo que ese intercambio no se concretara en simpatías políticas, a pesar de que Bloch tuvo y tiene en su sector dirigentes de excelente relación con el gobernador. Siempre amagaba –cuentan en los ministerios- pero nunca concretaba.
Por ese fantasma de la fría relación con el abanico kuchenista fue que prosperaron las simpatías del gobierno giojista por Nasisi. Además de la presencia en las filas del rector de Ingeniería de varios dirigentes de muy buen vínculo con el funcionariado provincial. Sin ir más lejos, la más valorada es ni más ni menos que Mónica Coca, la vicerrectora electa, quien siempre mantuvo una sintonía óptima con el oficialismo provincial.
En sus primeros pasos, Nasisi ya dio orientación a lo que será su gestión y su despegue del antecedente de Kuchen. A minutos de haber sido electo, dijo en Paren las Rotativas (viernes a las 23 por Telesol) que el dinero del fondo minero –que es millonario- no irá a ningún foro como el que organizó su antecesor sino que será usado para los estudiantes.
Fue una señal de que irá en una dirección distinta, que fue al final lo que votó la comunidad universitaria. Tendrá el trabajo de escribir una nueva historia después de una década que dejó sus huellas.

 

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