¡¡¡Aburrido!!! - Por Sebastian Saharrea

Una elección con resultado anunciado
sábado, 22 de octubre de 2011 · 09:43
Poco registro existe de una elección presidencial y provincial con el resultado tan anunciado: ganarán Cristina y Gioja por un abismo, y abajo habrá emociones de intensidad variada para que el domingo disponga siquiera de una cuota de vibración aproximada a un domingo electoral. Nada más parecido a un torneo de fútbol sin Boca-River, a un asado sin tinto.
Habrá que ver, entonces:

-Si el Congreso nacional quedará vestido de K, como lo hará el Ejecutivo. Y en el caso que sí lo haga, qué distinto será el futuro con mayoría oficialista en Diputados y el Senado, si es que será distinto. Porque a falta de suspenso por la presidencia, la oposición decidió condimentar con el republicanismo del control parlamentario, aunque el país de oposición dura los dos últimos años en el Congreso no pueda ser denominado así nomás como una evolución al de los años anteriores, con mayoría oficial.

-Si Cristina consigue el asombro de una resurrección que encandile, de presidenta renunciada a record en los tiempos de democracia recuperada. Alfonsín fue quien ubicó la vara en los 52 puntos aquel 30 de octubre de 1983, y a la presidenta le alcanzará para superarla con elevar unos puntos de los 50 que sacó en la primaria.

-Cómo se define Mendoza, si gana Iglesias imponiendo el jingle del corte y con Ricardo arrastrado en la baulera, o si el viento kirchnerista se convierte en vendaval y termina coronando a Paco Pérez en la gobernación. Sería, si se concreta esta última opción, la sorpresa más relevante del turno electoral, luego de dar por descartadas las chances peronistas por una larga lista de razones: la pésima perfomance de Jaque, llegado como consecuencia de la misma oleada nacional, la buena imagen del radical Iglesias y la presencia en Mendoza de dos ex peso pesados de la oposición ayer nomás, el vice Cleto Cobos y el presidencial Ernesto Sanz. Para los sanjuaninos, Mendoza será además un escenario atractivo por naturaleza: conocer quienes serán los líderes vecinos, si serán beligerantes o tranquilos, si saldrán a descontar el espacio perdido a manos sanjuaninas en los últimos tiempos, si compararán las fiestas, qué criterio tendrán con el vino, si bloquearán el ingreso de la minería y por lo bajo envidiarán el desarrollo de San Juan.

 -De qué dimensión será el giojazo. Si XL, si XXL, o si de talles especiales, pero que será, será. Y qué es lo que arrastra ese caudal descontrolado frente a las defensas contruídas en sus costas por la oposición. Si consigue el imposible hasta ahora de imponerse en todos los departamentos, con intendentes y diputados incluídos, si barre en la nuva Legislatura con la misma contundencia del último turno, si en los Concejos Deliberantes no se apiada de ningún blote opositor, o si queda algo de espacio para que germine alguna semillita de otro palo.

-Cómo se resolverán los departamentos pendientes, donde sólo Santa Lucía y Angaco prometen alguna emoción como para esperar ansiosos alguna cosa después de las 12 de la noche. El más importante de esos departamentos –Santa Lucía- parece el sitio a atender, aunque Aníbal Fuentes apareció esta semana más cerca de su reelección después de haberse visto en problemas. Y Angaco, más chico y más rural, que de igual manera computa por uno en intendentes y diputados. Demasiado poco.

-La cifra, psicológica. No es lo mismo ganar, así a secas, que aplastar. Genera relaciones distintas, barreras más altas. Y pone condiciones hacia el futuro: ¿quién se atreverá a llevar un planteo a fondo frente a un gobierno electo por paliza? Con dos condimentos insoslayables: que Cristina lo hace desde el fondo del mar, y que Gioja lo consigue en su segunda reelección, luego de 8 años de gestión que suponen desgastes, fricciones, motor limado.

Así de monótona se convirtió la campaña en el último tramo, cuando comenzó a quedar claro que no habría operación opositora a nivel nacional que desbancara a Cristina y que no habrá milagro en San Juan que consiga empalidecer la perfomance de Gioja. Todo lo contrario: pareció que cada día que pasaba ponía otra  moneda en la alcancía del gobierno.

No hubo en San Juan un momento en que estuviera bajo cuestión el triunfo oficial. Apenas la variación del resultado: si se trataría de un soliloquio más o menos pronunciado, con el pico más bajo durante los episodios del plebiscito que tuvo como inesperado adversario al hermano César y el más alto a medida que se afirmó la candidatura del gobernador.

Así fue la campaña, sin nada que discutir ni en aquel lejano mayo, cuando las barras del Si y el No chocaban en la plaza pero sólo para sentirse barrabravas por un rato, y no había más debate que el de palabras fuertes como traición o lealtad que no tienen nada que ver con ningún proyecto.

Apenas algún debate departamental se coló en el medio de tanta campaña vacía de contenido, limitada sólo a slogans. Que juntos, que se puede ser mejor, que el futuro es nuestro. Recitados sin desentonar –he aquí la particularidad- por oficialismo y oposición. Casi las mismas consignas como expresión de deseos, en un tono oficial de no batir demasiado el parche con propuestas gigantes ni con promesas desmedidas, y de la oposición de no alejarse demasiado del rumbo provincial, no vaya a ser que se quede descolocada.

Con casi todo resuelto transcurrieron los días hasta hoy, que se juega tal vez la elección de resultado más cantado de la historia. Porque aquella vez que Alfonsín clavó la marca en 52 apareció Luder a 12 puntos de diferencia. Y esta vez habrá alrededor de 40 entre CFK y el segundo.  Y en San Juan, nunca en la historia hubo una diferencia porcentual de 50 puntos.

Y encima, en Tinelli no tuvimos ni al Gran Cuñado.

Comentarios