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martes 24 de marzo de 2026

Señor capitán

Luis Ardente, en exclusiva: los nueve años en San Juan, la pérdida de su padre en pleno ascenso y el secreto detrás de su silenciosa salida de San Martín

El ex arquero e ídolo verdinegro pasó por el estudio de Tiempo de San Juan en su visita fugaz a la provincia y habló de todo. Lejos del arco y a casi tres años de haberle puesto punto final a su carrera, tiene proyectos en mente y no se olvida del lugar donde brilló profesionalmente. Gigante, humildón y sencillo. Ardente volvió a caminar por nuestras calles y el hincha le sigue brindando su cariño. La crónica de una historia que nunca se apagó.

Por Antonella Letizia

Sencillo, fresco y conectado a sus raíces. Luis Ardente no fue un hombre más que pasó por el club de Concepción. Su estadía marcó a fuego la institución y sin duda esa casi década bastó para que lo recuerden toda la vida. A casi dos años de haber anunciado su retiro profesional en redes sociales, el ex arquero siempre tiene en su mente a San Juan: por su madre que reside en la provincia, sus hijos que nacieron acá y por todo lo que significa el mundo San Martín. Es su casa. Y sueña volver. Ex capitán, suelto por la peatonal, en el estudio de Tiempo y abierto a hablar de su carrera: los nueve años como dueño del arco, la pérdida de su padre en pleno ascenso y la espina por su silenciosa salida en pandemia: "Yo me quería quedar, retirarme acá", sentenció.

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Pasó mucho tiempo, pero se lo sigue recordando como siempre. Mantiene su esencia, el ida y vuelta con los hinchas y hasta confiesa que ahora que está con apenas unos kilitos de más, lo miran dos veces: "Se dan vuelta para ver si soy yo", bromeó, ya sin el peso de las obligaciones de futbolista profesional y disfrutando de su familia. Un día cualquiera y por San juan.

"Acá está mi mamá y mi hermano, entonces vinimos a visitarlos también, fue poquito, fue fugaz. Estuve con un evento en un evento en el Club de Punta del Médano. Me gusta ser solidario, porque todos tuvimos un sueño de chiquito, entonces ver reflejado eso en los chicos y que te admiren por haber jugado al fútbol también es es algo muy lindo. Siempre quiero colaborar", aseguró Lucho, quién el presente lo tiene en la Secretaría Técnica de Tigre junto a Sebastián Rusculleda y Ezequiel Maggiolo.

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¿San Juan? "Es mi segunda casa. Estuve 9 años. Mis hijos nacieron acá, también tuve la posibilidad de vivir las épocas doradas del club, entonces es todo un combo. Siempre tengo la provincia muy presente". Además agregó color a su discurso: "Extraño los asados con leña, los vinitos y los amigos".

Como aprendió a querer tanto a San Martín, quizás pensó que su historia iba a terminar donde por mucho tiempo fue feliz, pero el fútbol, como tantas veces, decidió otra cosa. Tras casi una década defendiendo el arco del Pueblo Viejo, Luis Ardente imaginaba retirarse con la camiseta verdinegra y quedarse a vivir en la provincia que adoptó como propia. "Yo me quería quedar, retirarme acá", repitió, todavía con una cuota de nostalgia y los ojos brillosos por aquel recuerdo que no fue.

El decreto de la pandemia fue el quiebre. Contrato vencido, incertidumbre económica y un contexto que empujó a muchos clubes a achicar presupuestos y apostar por juveniles. "Éramos los más grandes (junto a Pampa Gelabert) y sabíamos que eso podía pasar", reconoció. Esperó una señal que no llegó y que todavía le duele. "Me hubiese gustado que me avisaran antes. Yo tenía decidido seguir dos o tres años más", dijo. Así, casi sin despedida, se cerró un ciclo que había sido mucho más que fútbol.

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"Estuve 15 días esperándolo (a Jorge Miadosqui), sabía mis ganas, mis intenciones. Pero era pandemia y hay que estar al frente de un club, no es fácil. Yo en ese momento no lo entendía, pero fue una decisión que tuvo que tomar. Lo esperé más de lo normal para arreglar un contrato; me hubiesen avisado antes de que no iba a continuar. Son momentos y no se pudo seguir", recordó sobre su silenciosa salida de Concepción.

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Antes de que llegara ese último capítulo, su historia en San Juan había tenido de todo. Llegó desde Tigre en 2011, buscando minutos y continuidad. Sin embargo, acá no fue fácil, tuvo que pelear por ese lugar: le tocó esperar detrás de referentes como Luciano Pocrnjic y Leonardo Corti. Pero el fútbol da revancha. Una desafortunada lesión en la mano de Luciano le abrió la puerta y, aunque también sufrió un desgarro en sus partido debut, terminó encontrando su lugar.

La promoción frente a Rosario Central fue su carta de presentación ante los hinchas. El pibe quiso comerse la cancha ante los fanáticos que confiaron y no decepcionó. Ahí empezó a ganarse a la gente y a construir una relación que, años después, lo convertiría en uno de sus goleadores y máximos ídolos.

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Con el tiempo se transformó en mucho más que un arquero. Capitán, referente, ejecutor de penales y protagonista de momentos imborrables y un currículum intachable de 15 goles. Como aquel histórico 6-1 frente a Boca, en un Hilario Sánchez colmado. " Entramos al vestuario y sabíamos que no podíamos aflojar. Boca te hace tres goles en cinco minutos", recordó de aquella tarde por la fecha 9 del Torneo Final. Fue un 13 de abril de 2013, arbitraba Patricio Loustau y en el banco estaba Carlos "El Virrey" Bianchi observando y no siendo consciente de lo que estaba ocurriendo. San Martín demolió. Quedó para la historia.

No recuerdo que los jugadores de ellos se hayan acercado a nosotros después, estaban muertos y nosotros estábamos festejando en la nuestra. Después sí, vino Bianchi y nos felicitó por el planteo y cómo lo habíamos jugado. Fue muy lindo No recuerdo que los jugadores de ellos se hayan acercado a nosotros después, estaban muertos y nosotros estábamos festejando en la nuestra. Después sí, vino Bianchi y nos felicitó por el planteo y cómo lo habíamos jugado. Fue muy lindo

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Así como esas, también otras y que refieren momentos importantes, como un clásico ante el Tomba. El Hilario Sánchez explotaba y Godoy Cruz se quedaba sin la posibilidad de campeonar por el 2-0. Más allá del gesto de Ayoví, el gol agónico de Montagna, Luis Ardente cumplió una promesa: "Fue mi último partido con pelo largo", aseguró entre risas.

Más allá de los momentos dorados, también hay otros que se recuerdan con mucha nostalgia. El ascenso de 2014 estuvo atravesado por el dolor más grande: la muerte de su padre. "Era su sueño verme como profesional", contó. Jugó, ascendió y se lo dedicó. Después, una imagen con Jorge Miadosqui quedó como símbolo de ese momento, mezcla de desahogo y emoción. "Él sabía por el momento que yo estaba pasando".

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El cariño, asegura, sigue intacto. Mensajes, saludos, recuerdos. "Es una caricia al alma", definió. Y no descarta volver, desde otro rol y hasta bromeó que lo haría en el lugar que ahora ocupa Abel Moreno, uno de los utileros . "Ojalá tenga la posibilidad. Me gustaría mucho volver".

Luis Ardente, en exclusiva con Tiempo de San Juan:

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