Jésica Riveros acaba de colocarle la última estaca a la carpa en la que pasará la fría noche caucetera en el Predio de la ex bodega El Parque. Eso no le quita el sueño porque no será la primera vez que lo hace y, además, la devoción por la Difunta Correa puede con eso y mucho más.
La devoción de Jésica Riveros por la Difunta Correa: la tradición familiar contra el frío y la lluvia
Desde niña dice presente en la Cabalgata de la Fe. Es una obligación agradecer a la Difunta Correa por las promesas cumplidas y, de paso, disfrutar del camino entre charlas, mates y parrillas. Siempre con los caballos bien cuidados y atendidos
Desde su Albardón natal y acompañada de sus padres, hermanos y sobrinos partió en la mañana del viernes pasado diciendo presente en una nueva edición de la Cabalgata de la Fe. Correctamente empilchada y abrigada se montó en su caballo y, tras pasar la clásica concentración frente al Municipio de la Capital, llegó a Caucete, completando la primera etapa de travesía.
Con ‘la cama armada’ y mientras esperaba que los chefs de turnos avisaran que estaba la cena, confesó a Tiempo de San Juan el fuerte vínculo que tiene con Deolinda: “Desde chica vengo todos los años. Es una tradición que tenemos en la familia e intentamos cumplirla todos los años. No formamos parte de ninguna agrupación, pero nos gusta compartirlo con todos los promesantes. Yo soy muy devota de la Difunta Correa y es fundamental para mí venir a la Cabalgata. Me gusta poder compartirla con mi familia, con amigos ”.
“Los preparativos son muy largos. Buscar los caballos, las herraduras, comprar el pasto, la comida para traer y la ropa que te vas a poner. Todo en realidad hace que los preparativos lleven su tiempo”, añadió Jésica, quien adelantó que tras llegar a Vallecito y cumplir la promesa se quedarían también a pasar la noche. Al día siguiente la vuelta la pegarían en camión “para que descansen los caballos”.
Tras participar en la Cabalgata, el calendario de los albaldoneros Riveros ya tiene agendado una nueva cita con la paisanada y su fe: “Ahora lo que se viene es Mogna, que también se hace a caballo. Hay que ir una semana antes de la fiesta porque también en lejos. También nos gusta ir en familia a festivales de doma, jineteada y actividades por el estilo".
Antes de acercarse al fogón adecuadamente armado para brindar calor a la ronda familiar, Jésica hizo referencia a esas opiniones que sostienen que los caballos son maltratados y sufren durante actividades como la Cabalgata de la Fe: “El que habla no sabe que atrás de todo esto hay un sacrificio muy grande. No saben los cuidados que tenemos con los animales, hablan por lo que escuchan. Es verdad que hay casos de animales muy flacos que no se pueden defender, pero la mayoría tienen un cuidado increíble con los caballos. Todos están vacunados y bien comidos para soportar el camino ”.