jueves 2 de abril 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Una vecina célebre

La partera de El Encón que trajo al mundo 100 niños

Selva Gil fue la primera enfermera que llegó a la localidad veinticinqueña y una de las pioneras en llevar campañas de vacunación a localidades alejadas. La mujer es madrina de más de 100 personas del distrito. Por Natalia Caballero.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Natalia Caballero

Con un andar enérgico a pesar de sus setenta y picos, Selva Gil se traslada desde su casa hasta la salita de primeros auxilios para ver si necesitan ayuda con los enfermos que llegan hasta el lugar en busca de atención médica. Es que para esta enfermera de El Encón estar jubilada no es una excusa para no atender a todo aquel que lo necesite por más que no cobre ni un sólo peso por esa labor. Selva, la primera enfermera con título universitario que llegó a trabajar a la localidad veinticiqueña, es un personaje célebre en el pueblo ya que además de atender a los vecinos y accidentados, ha traído al mundo a un centenar de niños de los que es madrina.

La popular vecina vive desde hace 40 años en El Encón. Mendocina de nacimiento pero sanjuanina por adopción, Selva pasó su niñez en la provincia lindante en un hogar de niños. En ese albergue fue criada por monjas, quienes le inculcaron la pasión que hasta la actualidad siente por la medicina. “Desde chica cuidaba enfermos, pero lo hacía con ganas porque me gustaba ayudarlos”, dijo la enfermera que se formó profesionalmente en Mendoza.

Cuando terminó sus estudios, se vino a San Juan de la mano de unos familiares que vivían desde hacia tiempo en Ullum. Con 21 años recién cumplidos arrancó con las prácticas en el hospital Marcial Quiroga. Después siguió perfeccionándose en el Rawson hasta terminar en el hospital Félix Aguilar, de Caucete.

Si hay una característica que describe a la perfección a esta pícara mujer es el humor. Tiene más de 70 años (no reveló su edad exacta por coquetería) y una agilidad que sorprende. Se mueve rápidamente y dispara frases que desatan la risa de los presentes en forma constante.
“Yo estoy así de bien porque nunca me casé, ese es el secreto para vivir muchos años sin arrugas: no engancharse a nadie por mucho tiempo”, dijo mientras un grupo de mujeres que la acompañaban se descostillaba de risa y asentía con la cabeza.

Caucete fue el último lugar en el que estuvo antes de mudarse a El Encón. Allí se fue a vivir con su padre y su abuela, que si bien no la criaron siempre estuvieron presentes durante su infancia. 25 de Mayo es para Selva el lugar que le dio todo profesionalmente porque allí hizo de todo: encaró partos, atendió a accidentados desahuciados y hasta curó quemaduras.

Selva fue la primera enfermera que llevó a El Encón las campañas de vacunación. Ni las zonas más inaccesibles fueron un obstáculo para ella, que se trasladó hasta en helicóptero para llegar.  En su largo anecdotario guarda con cariño algunas historias que vivió en su apasionante vida. “Llegamos a un lugar muy metido con el doctor, habían como ocho niños que desaparecieron apenas vieron las vacunas.  Los buscamos por todos lados con los médicos pero ni la madre sabía adónde se habían metido. Cuando estábamos pegando la vuelta vi una cinta que colgaba del horno de barro, sacamos la puerta y ahí se habían metido todos”, contó entre risas.

La primera ambulancia que llegó a El Encón la manejó Selva. Con ese vehículo se metió por todos lados, ni los médanos representaron para ella una amenaza. Como en muchas oportunidades los médicos no estaban en la localidad cuando moría alguien, la enfermera subía en la ambulancia a policías y se dirigía a verificar la muerte de algún vecino.

Selva es una especialista en partos. Realizó más de 100 y de todos los niños es madrina. “Hay que saber hacer partos, más si vienen de costado o de espaldas. Hay que ingeniárselas en el campo”, expresó la mujer. Una de las experiencias más difíciles que le tocó atravesar sucedió hace muchos años. Una fría noche de julio que parecía tranquila terminó siendo uno de los días más fuertes de su vida. “Me golpearon la puerta, era una vecinita de acá embarazada de seis meses. Tenía contracciones y no había manera de retrasar el parto. El bebé nació medio muerto, no respiraba y yo le hice respiración boca a boca. Pude salvarlo hasta que llegara la ambulancia, pero unos días más tarde falleció en el Rawson”, relató con lujo de detalles la profesional.

Si bien la enfermera siempre convivió con la muerte, le cuesta todavía despedirse de un paciente que está por fallecer. Selva dice que le ayuda mucho ser creyente y creer que una nueva vida mejor les espera al morir.

Antes la salita de primeros auxilios estaba en una pequeña construcción que ya no existe. Ahora el puesto sanitario funciona en el centro integrador comunitario y brinda atención médica y odontológica tres veces por semana. Además hay una enfermera que colabora constantemente con los doctores. Aunque Selva se jubiló hace más de 20 años, ella sigue recibiendo a todo el mundo.

Los vecinos de 25 de Mayo adoran a Selva. Incluso por iniciativa de ellos le pusieron a la plaza de la localidad el nombre de la profesional. Según contaron, la enfermera siempre estuvo presente. Actualmente no hay feriado, ni domingo que la detenga, las puertas de su casa siempre están abiertas para atender sin cobrar un peso a cambio. “Yo hice un juramento y juré no desamparar nunca a un enfermo y eso lo respeto al pie de la letra desde hace más de 50 años cuando empecé en el Marcial”, agregó.

Selva vive sola pero hasta hace poco la acompañó un sobrino que siguió sus pasos en la profesión. El año pasado el jovencito se recibió de enfermero universitario gracias al apoyo de su tía quien le pagó la carrera en la Universidad Católica de Cuyo. Apenas arrancó el 2014, el flamante egresado tuvo una oportunidad de trabajo muy buena y emigró a la capital sanjuanina.

La enfermera dice que no podría haber tenido una mejor vida, que volvería a hacer lo mismo en cada situación que se le presentó y que no cambia por nada en el mundo sus años en El Encón, a los que califica como los mejores de su existencia.

El Encón, el otro portal de San Juan
El Encón es una localidad veinticinqueña que se encuentra en el sur del departamento, cerca del límite con Mendoza. Es un distrito situado a 70  kilómetros de villa Santa Rosa. Se accede al lugar a través de las Rutas Nacionales 20 y 142. En El Encón se ubica uno de los controles de la barrera fitosanitaria provincial, implementada por el Programa de Control y Erradicación de la Mosca de los Frutos (PROCEM).

El lugar más importante para la vida de los vecinos es la escuela albergue Navarro. Allí se educan todos los chicos de la localidad y de lugares vecinos también. El establecimiento ha sido sede de reuniones sociales y hasta de velorios. Cuando se inauguró el centro integrador comunitario, ese tipo de actividades se mudaron allí al igual que la salita de primeros auxilios.

Algunos de los lugares más reconocidos de El Encón son el Cristo Peregrino, ubicado en el paraje La Bolsa.  El 19 de Julio de 1994 Salvador Artes encontró la Imagen de un Cristo, aparentemente del Siglo XVI ó XVII, al que le faltaban los brazos y la cruz. Desde ese momento el lugar se convirtió en un paraje muy visitado por turistas.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Las Más Leídas

Conmoción por la muerte del periodista Renato Di Fabio: cayó a un barranco en su moto en plena montaña
La inquietante versión sobre la desaparición del fotógrafo en 25 de Mayo: Dicen muchas cosas de esa familia
La maldición de una vereda del centro sanjuanino: tras 6 meses, se fue un mayorista
En plena Libertador y frente a una escuela, atraparon a dos hombres acusados de robo: el video
Imagen ilustrativa.

Te Puede Interesar