Lo miro en silencio y hago el mate, mientras el periodista prepara el grabador. Me abstraigo en la situación de los preparativos, pienso que si Idemi cerrara los ojos un poco, todavía podría escuchar el grito de su madre en la madrugada: “Apaguen la luz y dejen de estar garabateando”. Amenazas para él, su primo, y los garabatos que brotaban en fantásticas sombras de historias noctámbulas y que se alargaban en silenciosos esquives de pericanas y siestas.
domingo 5 de abril 2026




