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Amar es confiar - Por Rachid Yarhad

viernes, 09 de diciembre de 2011 · 19:12

Cuando los sistemas de confianzas preestablecidos se rompen, nuestro mundo cambia. Por ejemplo,  una revolución que cambie el sistema de gobierno. Un cisma religioso que provoque ruptura en lo que creemos. O el divorcio de nuestros padres que desarticula nuestra familia tal como la conocimos desde el nacimiento.

Pero existe otra confianza, la confianza que se construye y que es uno de los ingredientes principales del amor de pareja. Sin confianza, no hay pareja. Es categórico y definitivo. Se puede amar a otro y no confiar en él, pero eso será otra cosa y no una pareja.

Cuando nos enamoramos de otro, normalmente no lo conocemos y emprendemos junto a él la construcción de la confianza mutua. Esta confianza tiene tres patas que son importantes de tener en cuenta antes de asegurar que amamos a alguien y confiamos en él.

La primera es la sinceridad. Tenemos que creer que el otro es sincero. Creemos en su palabra y estamos dispuestos a sostener esa credibilidad tanto como sea posible. Si uno empieza una relación en la que inicia no creyendo en lo que el otro dice, seguramente esta durará poco. Amar es confiar, amar es apertura, confiar es abrirnos al otro, valorarlo y creer en él.

Para aquellos que vienen de relaciones en donde no hubo sinceridad y ahora quieran formar pareja pero que crean que nadie es sincero con ellos, es bueno que sepan que no están en
condiciones de formar una. Tienen que salir de esa desconfianza y abrirse a confiar de nuevo. Por eso volvemos a repetir, amor es confianza, amor es apertura, y si no estoy abierto a confiar de nuevo.,  es imposible que vuelva a estar con otro.

La segunda pata es la competencia que observemos en el otro para ser nuestra pareja. ¿Está el otro libre como para comprometerse conmigo? ¿Me trata de la manera que yo deseo que me trate? ¿Tiene las condiciones económicas y familiares que yo deseo para formar una pareja? En una palabra, ¿es competente para armar esta pareja conmigo?

Todo tiene que ver con lo que nosotros queremos de una pareja, y si vemos si el otro puede dárnoslo. No se trata de ser frio o calculador, se trata de no llevarse una sorpresa. Si empiezo a salir con alguien que dice que va a salir tantos días conmigo a la semana, y luego se pasa faltando a los compromisos porque dice que trabaja mucho o porque tiene que cuidar a sus hijos de otro matrimonio, veremos que no es competente para lo que nosotros deseamos.

También sucede que muchas veces nosotros sabemos lo que queremos del otro, pero no sabemos a ciencia cierta que podemos dar. Aseguramos que podemos hacer tal o cual cosa y luego no cumplimos. Por eso es bueno cuando alguien está buscando pareja, reconocerse si es una verdadera oferta para el otro, o sin tan solo es una ilusión y luego no puede hacer lo que se compromete a hacer.

La tercera pata tiene que ver con la responsabilidad que veamos en el otro. Es decir,  si vemos si esta persona cumple las promesas que nos hace. Es muy simple. Hace lo que dice o no lo hace. Esto forma un historial de la persona y si ese historial es positivo, seguramente confiaremos en él. Si promete que va a hacer algo y luego se pasa horas explicando porque no lo pudo hacer, seguramente nuestra confianza irá disminuyendo proporcionalmente.

Si no se cumplen ninguna de estas tres patas, no existe la confianza. Si no existe la confianza, es imposible la pareja. Aunque parezca muy de fórmula, esto es así indefectiblemente. Y si uno al leer esto se da cuenta que en su pareja no existe la confianza, es bueno detener el desarrollo de la misma en estas condiciones, sentarse hablar con el otro y tratar de refundar esa confianza para seguir adelante. Si no fuera así, es mejor no alargar la agonía de algo que ya no existe.

Amar es confiar, posiblemente si no se confía, el amor de pareja de a poco vaya desapareciendo.

 

 

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