El Semáforo de Economías Regionales de Coninagro volvió a ubicar a la vitivinicultura entre las actividades más castigadas del interior argentino. El consumo interno de vino siguió en retroceso durante 2025, los precios quedaron atrasados frente a la inflación y el escenario agrava la crisis estructural que atraviesa el sector, con impacto directo en provincias clave como San Juan, uno de los principales productores de uva, vino y mosto del país.