Las fiestas llegan a su fin este 31 de diciembre y si bien la mayoría espera con ilusión el nuevo año, muchas veces, debido al cansancio, estrés o viejos problemas familiares, el último día del año puede presentarse con desacuerdos a resolver.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITECientíficamente se dice que existen signos que presagian una disputa. Conocé esta información útil.
Las fiestas llegan a su fin este 31 de diciembre y si bien la mayoría espera con ilusión el nuevo año, muchas veces, debido al cansancio, estrés o viejos problemas familiares, el último día del año puede presentarse con desacuerdos a resolver.
La doctora Cynthia Dunovits, médica especialista en psiquiatría y jefa de la División de Psicofarmacología del Hospital de Clínicas de la UBA (MN 123.009) explicó a Infobae: “El estrés es una respuesta adaptativa a la incertidumbre, a la amenaza del cambio y al aumento de demanda que se da a fin de año. Nuestro sistema de alarma genera un aumento de la capacidad de respuesta. Por eso nos sentimos más alertas, más nerviosos, lo que repercute en nuestra calidad de sueño, en nuestro apetito y en otros síntomas”.
Y añadió: “Con respecto a las reuniones de fin de año, son momentos donde se exhiben dinámicas vinculares que vienen de larga data. Es importante entender que no hay que resolverlo todo en diciembre, que se puede transitar este momento del año de manera amorosa y positiva y que, luego del 1 de enero, la vida sigue, al igual que nuestros vínculos”, describió Dunovits.
Los conflictos forman parte de cualquier vínculo cercano. Los expertos recomiendan aprender a hacer que las peleas no vayan a más, dando solución a los desacuerdos en cuanto estos aparezcan. Y advierten que si vemos que se aproxima una conversación difícil, anticiparse y dirigirse a la persona con tres cosas en mente:
Matt Abrahams, profesor de comunicación estratégica en la Escuela de Graduados en Negocios de la Universidad de Stanford, afirmó que para evitar problemas en una reunión, primero se debe estar consciente de las señales.
“Hay muchos signos de que se está empezando una discusión”, como inclinarse o hablar con cierto tono, indicó el experto. Pero uno de los principales indicios de que se está en una discusión es el uso de lenguaje acusatorio, explicó Abrahams, autor del libro: “Piense más rápido, hable más inteligentemente: cómo hablar con éxito cuando está en apuros“.
Y enumeró algunas frases que se deben evitar para no tener una discusión acalorada:
También, los expertos han detectado determinadas situaciones que suelen producir conflictos:
Otra solución, señalan los expertos, es decir, directamente: “No quiero hablar de eso”. O tomarlo con humor: “¡Qué buena pregunta!”, dejarla sin responder y pasar a otro tema.
Para evitar las discusiones también hay cuestiones prácticas que evitan problemas, tales como hacer un reparto equitativo de tareas, también del dinero gastado en regalos y compras, y colaborar en la organización y limpieza de la casa que recibe a todos los invitados. Tener la disposición de ayudar siempre aliviará la tensión que puedan tener los anfitriones y contribuirá a crear un mejor ambiente durante la celebración.
La técnica antidiscusiones
La psicóloga Lisa Firestone, autora y directora de Investigación y Educación de la Asociación Glendon, ha desarrollado un procedimiento que describe en su columna de Psychology Today y puede funcionar muy bien para poner fin a cualquier discusión en la mesa de fin de año: la técnica del desarme unilateral.
La doctora parte de la idea de que, cuando estalla una discusión, se crea un resentimiento que no deja ver la situación en conjunto, e impide valorar las posibles soluciones. Las personas empiezan a reprocharse cosas, sin tener en cuenta las consecuencias de esas palabras. Por ello, Firestone propone aprender a “desarmarse”, evitando discutir acaloradamente, para no decir cosas de las que luego se desee arrepentir.
“Deponer las armas no significa renunciar al poder ni tomar el camino más fácil. En realidad, es increíblemente difícil de hacer y requiere mucha fuerza personal, pero vale la pena. Significa adoptar una postura más vulnerable, que no se perciba como amenazante y que tendrá un efecto suavizante”, explicó Firestone.
Y agregó, en el caso de que la discusión sea con la pareja: “A veces, un pequeño acto de cariño es suficiente para desarmar a tu pareja. Mirarla a los ojos, tomarle la mano y comunicarle claramente tu objetivo de estar cerca de ella es un acto de cariño que es difícil de ignorar”, describió la experta.
Y añadió: “Habiendo dado el paso de reducir la intensidad del conflicto desarmándose, acercándose y mostrando empatía hacia la otra persona, se puede comenzar a tener una comunicación colaborativa constructiva en la que cada uno intente comprender la perspectiva del otro y alcanzar un entendimiento compartido”.
La experta también recomendó prestar atención al comunicarse, tanto al lenguaje verbal como al corporal, tono de voz y la intensidad de las palabras. “Si nuestro lenguaje corporal es diferente al mensaje verbal, estamos enviando un doble mensaje, lo cual resulta confuso. Es importante reconocer si se tienen sentimientos ambivalentes y compartirlos, lo que permitirá una comunicación honesta”, concluyó.
Finalmente, un buen antídoto contra estos problemas es tener charlas significativas. Las investigaciones muestran que lo que genera conexión entre las personas y evita discusiones son las llamadas “conversaciones significativas”. Coincidir en algo que nos importa e invitar a otros a hacer lo mismo. Compartir algo con propósito puede promover la cercanía y la alegría. Esto podría ser hablar de los objetivos para el 2025 o de algún aprendizaje o proyecto para una vida mejor. Así, seguramente, comenzaremos el año de la manera más armoniosa y, sobre todo, en paz.
Fuente: INFOBAE
