Aquél 20 de noviembre de 1845, el panorama no era muy alentador para la “Argentina” de ese momento. Los enfrentamientos entre unitarios y federales continuaba rasgando la unidad de la nación, por ello no contamos con un territorio constituido si no con provincias semi autónomas enfrentadas entre sí.
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A 178 años de la Vuelta de Obligado: ¿Qué significa ser un país soberano en el siglo XXI?
A la cabeza de ellas se encontraba Buenos Aires, el centro económico de la región y la entrada comercial hacia el litoral a partir del Rio de la Plata. Juan Manuel de Rosas gobernaba esta provincia por segunda vez. Pero, además, contaba con un poder bastante singular: responsable de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina.
Mientras tanto, en Uruguay se desarrollaba una guerra civil entre dos caudillos: Manuel Oribe y Fructuoso Rivera. Oribe acudió a Rosas por ayuda para recuperar el gobierno perdido ante Rivera, apoyado por Brasil. Rosas accedió a este pedido con tropas y armamento con el cual Oribe sitió Montevideo.
Ante este hecho, Gran Bretaña y Francia intervinieron en favor del bando que apoyaba Brasil, ya que mantenían interesantes relaciones comerciales, quienes se proclamaron mediadores del conflicto y reclamaron a Rosas que retirara sus tropas.
Ante la negativa del soberano porteño, las potencias deciden atacar las posiciones argentinas. Pero con un agregado. Rosas no había permitido la libre navegación del río Paraná, ya que estaba enfrentado con las provincias del litoral, más específicamente con Corrientes. En este marco, las potencias “liberadoras” deciden traspasar esa barrera para llevar sus barcos llenos de mercancías hacia las provincias del interior y hacia el Paraguay. Aquí es donde se desarrolla este enfrentamiento.
La Vuelta de Obligado es un recodo del rio Paraná donde el cauce es más angosto y gira. Este era un punto estratégico, que en 1810 había sido preparado en el caso de una invasión española. Rosas era consciente de esta ventaja y mandó a su cuñado Lucio Mansilla a defender las posiciones nacionales frente al ataque extranjero.
Para comenzar, las tropas invasoras eran notablemente superiores. Contaban con mejor armamento y con significativas ventajas tecnológicas. Mansilla, por lo tanto, encadenó distintas barcazas al ancho del rio, constituyendo un bloqueo, y ubicó a sus tropas en las costaneras. La batalla fue una derrota para el ejército de Mansilla, ya que los invasores lograron traspasar las cadenas y continuar su rumbo hacia el litoral.
Pero la expedición fue un fracaso comercial, ya que el pueblo argentino se negó a negociar con los extranjeros ya que se había generado un fuerte sentimiento nacionalista. A los 2 años las provincias firman un pacto con Rosas en el cual se acepta que la navegación de los ríos depende de las leyes de la Confederación.
Por lo que la Vuelta de Obligado fue un fracaso militar, pero un triunfo diplomático. Ya que reafirmó la autoridad de Rosas sobre los asuntos exteriores y se generó un sentimiento nacionalista sobre el pueblo.
Por esta actitud de Rosas y esta figura que se desarrolló, de defensor de la soberanía nacional, es que el general San Martin lo nombra en su testamento:
Y además, recordando esta hazaña es que en la actualidad la recordamos como el “Día Nacional de la Soberanía”.
A 178 años de la Vuelta de Obligado: ¿Qué significa ser un país soberano en el siglo XXI?
No resulta sencillo explicar que es la soberanía. Mucho más complejo resulta hacerse entender cuando se habla de este tema. Despreocúpese, no es su culpa. Resulta que, en las instituciones escolares, precisamente en el área temática de la historia, no se abordaban conceptos claves para el entendimiento de la evolución de la historia argentina.
Conceptos como el de República, Nacionalismos, Revolución, Soberanía. El entendimiento de estos conceptos abarca una manera de comprender el proceso histórico distinto al que bastantes generaciones están acostumbradas. Hay que pensarlo, no repetirlo.
Por ejemplo, se estudiaba la declaración de independencia, pero no qué es una república, cómo es que se diferencia de los demás sistemas de gobierno, por qué es tan importante que la Argentina se haya definido como una república cuando se independizó, cómo es la vida actual dentro de una república, entre otros interrogantes.
De este modo se abordará la temática de esta nota: la Soberanía. Como se mencionó al inicio, no es sencillo explicarlo. Para ello, se puede mencionar la definición que da la doctora en historia por la UBA, Marcela Ternavasio, voz más que especializada en la historia argentina. Dice “Hay dos dimensiones de la soberanía, una externa que surge del derecho internacional frente a otros Estados soberanos, y una interna”.
Este pensamiento, en parte, coincide con el del sociólogo Atilio Borón (para salirnos un poco del ámbito de la historia) que sostiene la existencia de una soberanía popular (interna) y otra internacional (externa).
Se puede tomar el caso de la Guerra de Malvinas. Si nos posicionamos desde una perspectiva argentina, durante la guerra existió una soberanía internacional, o externa, en la que el Estado argentino busca defender parte de su territorio, que determinó distintos posicionamientos en el plano internacional. Pero al mismo tiempo, no existió soberanía popular en torno a este tema, demostrado en la campaña propagandística destinada a mentirle al ciudadano argentino sobre el resultado de la guerra.
Esta soberanía interna se desprende del concepto del “pueblo soberano”. Básicamente esta concepción consiste en establecer que la soberanía de una nación reside en su pueblo, que al mismo tiempo la delega en sus gobernantes, el Estado. Pero el origen del poder soberano reside su gente. Es un concepto de extrema importancia para el estudio de la Historia, ya que se analiza el surgimiento de los estados del siglo XIX. Es un concepto adoptado por distintos pensadores, como Rousseau, Voltaire o el mismo Mariano Moreno.
En el día de hoy, existe una nueva concepción sobre el reconocimiento de la soberanía internacional de un estado. Con el avance feroz del capitalismo y de la globalización a partir de fines del siglo XX, las grandes empresas y corporaciones se han transformado en importantes agentes multinacionales que adquieren participación dentro de distintas fronteras. Una noticia reciente demuestra lo que se quiere explicar aquí.
Amazon (el gigante de la venta por internet y el streaming) no reconoció la soberanía inglesa sobre las Islas Malvinas, obviamente con una perspectiva comercial.
Es una locura pensar como una compañía comercial puede tener peso en el acontecer político de los Estados. Pero bueno, no es algo que no se haya visto en películas ¿Cuántas veces hemos visto al hombre malo, bigotón, multimillonario, que busca explotar los recursos de una comunidad sin importarle nada? Y de temas como este estamos rodeados en la actualidad.
Para concluir, la construcción de estos conceptos es de suma importancia para el entendimiento de la historia y de la sociedad en la que vivimos hoy. Este 20 de noviembre, Día de la Soberanía Nacional, invita a reflexionar sobre este tema y su relevancia en la actualidad.
Por Iñaki Saharrea