Sonrisas entre mosaicos

La emotiva historia del tejo que brilla en una escuela albergue de Jáchal

Mariela Zolazo y sus amigas, un grupo de talentosas artistas del mosaico capitaneadas por Carla Morel, convirtieron en realidad el sueño de los chicos de Pampa Vieja. Cuando el cariño y la voluntad se dan la mano, no hay dificultad que se resista
sábado, 31 de julio de 2021 · 11:42

Con una sonrisa de oreja a oreja uno de sus alumnos llegó al ‘Cielo’ saltando en una pierna. Y fue precisamente en ese momento cuando ella y su grupo de amigas se vieron invadidas por una inmensa felicidad. El gran nexo de unión de esta historia es un precioso tejo que se creó con mucho cariño en Capital y que ahora brilla en el patio de una escuela-albergue Joaquín V. González de Pampa Vieja (Jáchal).

Mariela Zolazo es la ideóloga de este sueño cumplido y quien, en cierta manera, está parada a ambos lados del mostrador. Es la directora de la institución agasajada y también una apasionada del arte del mosaico, el cual conoció por una necesidad terapéutica y del que se enamoró en un abrir y cerrar de ojos.

 

 

La idea fue suya, pero encontró un incondicional grupo de cómplices en el taller que capitanea la profe Carla Morel. Mariela no había terminado de plantear lo que quería regarles a sus alumnos y la maquinaria para concretarlo ya se había echado a andar.

Zolazo, que se siente orgullosamente una jachallera más, narró su versión de los hechos: “Al volver a trabajar, después de una jubilación transitoria, la primera idea que se me ocurrió fue pedirle a Carla que hiciéramos algo para los chicos en el patio. En Jáchal el sol es fuerte, como también lo es el viento Zonda, y eso no permite que la pintura en sí perdure mucho. Había un tejo pintado en el patio, pero en nada no sirvió más. Los chicos seguían saltando igual, pero ahí fue cuando dije que sería lindo hacer uno con mosaicos que dure más tiempo.

 

La colocación del tejo fue una experiencia inolvidable para todos

 

“Le pedí a Carla y ella con mucha generosidad vino y además les dio una clase. La verdad que fue una experiencia muy linda. Creo que fue soñada para mí y también para ella. Era la primera vez que observé a Carla enseñar a chicos y fue inolvidable”, añadió la ‘Dire’.

Dos semanas más o menos tardaron en crear el divertido y colorido regalo y algunos días más en dejarlo instalado en la escuela. “Carla organizó muy bien un equipo de trabajo y de una manera muy rápida se hizo algo precioso. Después se empezó a ver qué fin de semana se podía instalar en el albergue”, recordó Mariela.

 

Los chicos ya disfrutan de su querido regalo

 

Unos 40 chicos integran el alumnado de esta escuela desde el nivel inicial hasta el sexto grado del primario. Cinco están cumpliendo con el jardín y resto se reparten en aulas que agrupan primero y segundo grado, tercero y cuarto y quinto y sexto.

“Acá se busca hacer talleres por las tardes para que los chicos estén entretenidos. En la mañana ellos van a la escuela, pero en la tarde se les da otras actividades para que no se aburran y a la vez sigan aprendiendo. Entonces los jueves, a los más grandes, le empecé a dar mosaico y cuando se las dio Carla fue impresionante. Ella (Carla) es intensa y  fue derecho a enseñarles con cemento, que yo aún no me animaba a hacerlo. Los chicos se enamoraron de lo que aprendieron y ya empezamos con la idea de generar algunas cosas para regalar”, dijo la docente resaltando aún más la buena onda con la que su profe se sumó a esta movida y la ilusionante respuesta de los chicos.

 

 

No se puede dejar de mencionar que hubo regalos extras para los chicos de Pampa Vieja. Las artistas también llegaron con herramientas y materiales para obsequiar y mercadería, que nunca están de más en este tipo de instituciones”.

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