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sábado 21 de marzo de 2026

POCITO

Un día atípico, una calle recién pavimentada y una distracción: así fue el accidente fatal de Ayelén Castro

La joven fue atropellada en la puerta de su casa y su propia madre salió y se encontró con la devastadora escena.
Por María Agostina Montaño

Ese día la moto Motomel 200cc de Ayelén Castro no arrancaba y eso retrasó sus planes. La joven tenía que ir hasta el gimnasio al que asiste, también en Pocito, pero salió más tarde. Todo el resto de la mañana fue atípica para la técnica agropecuaria que terminó perdiendo la vida este miércoles al mediodía.

“Ella siempre dejaba la moto en mi casa, pero ese día como ya iba tarde no la dejó”, relató Silvia Castro, la tía de la joven fallecida, en un diálogo exclusivo con Tiempo de San Juan.

El camino que “Aye”, como le decían sus amigos, hacía todos los días era el mismo. Le gustaba entrenar y mantenerse saludable por eso iba regularmente a un gimnasio y ese día no sería la excepción.

Cuando volvía, dispuesta a darse una ducha para irse a trabajar como empleada de comercio, fue atropellada por Adolfo Kappes, un conductor de 60 años que circulaba en una Renault Kangoo.

El drama ocurrió en la puerta de su casa, por Calle 12, entre Mendoza y Ruta 40, una arteria pavimentada hace nada más que un año. Según los vecinos, “por acá manejan como si fuese una ruta, a toda velocidad” y tal vez ese haya sido un factor para el trágico final de Ayelén.

Era el mediodía cuando Ayelén ya llegaba a su hogar, venía por Calle 12 de oeste a este, puso la luz de giro para avisar al conductor de atrás que iba a doblar. Quizás por distracción, quizás por exceso de velocidad o por algún motivo que aún se investiga, Kappes no vio la señal de Ayelén que decía que iba a doblar y la atropelló con violencia. 

El cuerpo de Ayelén salió despedido hacia el otro lado de la calle y, tanto ella como su moto, quedaron tiradas en un canal de riego que pasa por la puerta de su casa. Su mamá, sintió el impacto, salió a ver qué pasaba y se encontró con una escena desgarradora. Ayelén estaba convaleciente, tirada al costado de la calle y gravemente herida.

La ambulancia llegó y la joven fue trasladad al Hospital Rawson, pero las lesiones eran terribles y no resistió. No hubo nada que pudieran hacer para salvarle la vida.  Ayelén tenía 23 años, era la hermana del medio, era amiga, era compañera de trabajo y, sobre todas las cosas, era muy amada.

UNA CALLE COMPLICADA

Esa zona de Calle 12, donde vivía Ayelén con su familia, antes era de tierra pero hace un año fue pavimentada. “Fue por un lado bueno, pero por otro lado terrible porque vienen rapidísimo”, explicó Silvia Castro, la tía de la fallecida.

A 300 metros de donde murió la motociclista, hay una escuela, no hay vereda y se puede ver a madres y niños de guardapolvo caminando por la calzada. Es cierto, los autos circulan por el lugar como si se tratara de una Ruta Nacional, aunque no lo es.

En la zona hay barrios privados, almacenes y varias casas particulares como la de la familia Castro. Un cartel a metros de la escuela indica que por el lugar pasan menores, que la máxima es 20 pero nadie le hace caso.

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