La silenciosa tarde en el Barrio Palermo, en Capital, se interrumpió al son del feliz cumpleaños, cantado por un grupo de empleados municipales afectados a la recolección de residuos en cuarentena.
Un video para las lágrimas en San Juan: recolectores de basura y un inolvidable gesto con un nene
En el Barrio Palermo vive Mateo, un pequeño que desde hace más de un año espera cada día la llegada de “sus amigos” los recolectores.
Cada vez que los ve pasar, los saluda. Pero el día de su cumpleaños, la llegada de los municipales fue diferente, a pura bocina y festejo. Es que Mateo cumplió tres años y nada mejor que festejarlo junto a su mamá, sus abuelos y los amigos del camión. De ese camión que es igual al vehículo de juguete con el que siempre juega.
Una vez que los recolectores cumplieron con su recorrido, llegaron al domicilio ubicado en el conocido barrio de Desamparados, descendieron enfundados en sus trajes de protección y cantaron para Mateo que acababa de cumplir 3 añitos.
La emoción y el agradecimiento de la familia ante este gesto no se hicieron esperar, en momentos en que la unión y la solidaridad marcan el camino, pese al distanciamiento social obligatorio.
Ayudar a los recolectores mejora el servicio
Las cuadrillas de recolectores de residuos de la Municipalidad de Capital son parte fundamental del funcionamiento de la ciudad en estos momentos tan particulares, cuando el país, la provincia y el municipio deben tomar medidas extremas para cuidar la salud y la vida de los ciudadanos. Ellos, con las medidas de protección correspondiente ponen lo mejor de su humanidad para cumplir sus tareas diariamente y mantener limpio cada rincón.
Por eso, desde el municipio capitalino destacan el vínculo que se genera entre los trabajadores y las familias que habitan Capital. Y se les recuerda que, para colaborar con estos trabajadores esenciales, se solicita no sacar residuos verdes ni escombros. Se ha priorizado en cuarentena la recolección de basura domiciliaria, por lo que se agradece que esté correctamente embolsada y dentro de los contenedores apropiados.
Estas conductas facilitan el servicio y son gestos que fortalecen emocionalmente al personal que sale a la calle para cuidar también de los que se quedan en casa.