El primer día de activación de las restricciones en San Juan por el coronavirus, hubo mucha menos gente en el Centro Cívico, que limitó su atención. Y los que más sintieron la falta de clientes son los puesteros que tienen pequeños negocios en los jardines del edificio público, que viven de las compras de miles de sanjuaninos que suelen transitar, especialmente de mañana, por la zona.
Vendedores del Cívico, sin clientes por el coronavirus, preocupados
Se mostraron preocupados porque esas ventas son para la mayoría su única fuente de recursos. Algunos lo desarrollan como emprendimiento familiar, y todos colaboran para sacarlo adelante. Hace años que se paran de sol a sol y soportando el frío y a veces una lluviecita, con tal de sacar el día. Muchos venden comida, como café con semitas, tortitas, facturas; sánguches, tartas y pan casero. También hay puestos de bijouterie y hasta plantitas. Todo vale para parar la olla.
Ricardo, uno de los vendedores de sanguches y tartas, dijo que no sabe qué pasará con su negocio, ya que desde siempre se instala allí y no tiene más ingresos. Anticipó que se está buscando otro lugar para ir a vender hasta que vuelva la gente al Cívico. En la misma línea se mostró Carlos, que va todas las mañanas con su mujer a vender desayunos. "Vivimos de esto nada mas y la concurrencia de la gente es mucho menor, con mi mujer no sabemos qué hacer mañana", se lamentó. "Mañana veremos si nos vamos a otro lado o nos dedicamos a otra cosa" agregó.