Por Jorge Balmaceda Bucci
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Reposando de cara a la galería estuvo los dos últimos meses. Pero puertas adentro, el Aeropuerto Domingo Sarmiento (UAQ) lleva todo este tiempo sumido en una mareante actividad. Quitándose un vetusto traje que dará paso a una pilcha mucho más segura y moderna, acorde a los tiempos que corren.
Este tremendo embellecimiento viene exhibiéndose de hace unos meses puertas afuera del edificio. El nuevo portal de acceso da indicios de lo que está por llegar. Una sensación que se ratifica con la 7.700 m2 destinados al nuevo estacionamiento, donde esperan expectantes y celosamente delimitadas 260 cocheras.
La que de momento está estancada en el tiempo es la zona de check-in. Está tal cual la pueda recordar alguien que haya pisado el aeropuerto de Las Chacritas, aunque en las pantallas Aeropuertos Argentinos 2000 exhibe potenciales imágenes de lo que los pasajeros se encontrarán tras esta monstruosa obra.
Eso sí, independientemente de que la actividad de vuelos comerciales está mermada en cuanto a espacios utilizables, la que sigue inquebrantable es la seguridad. Tras cumplir con un riguroso trámite de accesibilidad ante la administración y someterse a un 'ingambetable' escaneo, se accede a la intimidad del aeropuerto.
Allí, sorprende no ver a primera vista algún avión, pero sí se distribuyen por distintos rincones de las 367 hectáreas que tiene el predio total máquinas de todo tipo: retroexcavadoras, pequeñas grúas, camiones hormigoneros y algunos más. Si bien la pista está a punto caramelo -quedan mínimos retoques que dar-, las obras siguen. Aún se debe concluir con las tareas en la zona de rodaje del ala sur y también en la plataforma, que terminará contando con 20.600 m2 para una mayor área operativa.
Son muchos los trabajadores que se ven cumpliendo a rajatabla con lo estipulado, pero allá por abril, cuando comenzó todo esta mutación, llegaron a ser más de 150 los que interactuaban en diferentes frentes, divididos principalmente en tareas de pista, rodaje y plataforma, edificio y el obrador.
Y una vez ahí, por momentos con el sentimiento de estar disfrutando de parte de un histórico crecimiento provincial y abusando de la amabilidad del instruido guía que acompañó en el recorrido, no podía faltar un paseo por la flamante pista. Sus medidas operativas siguen siendo de 2.460 m. x 45 m, pero lo que le da un toque más de seguridad son los 7,5 m. por lado de la zona de balizamiento que también se asfaltó -"se acabó eso de estar cortando los yuyitos que cuando te descuidabas te tapaba una baliza", se escuchó por ahí-.
Se dice pronto y se lee aún más rápido, pero no deja de sorprender que para el nuevo circuito por el que despegarán, aterrizarán y circularán aviones llegados de otras provincias -y porqué no en un futuro no muy lejano de otros países- se utilizaron 41.000 toneladas de mezcla asfáltica. El último retoque que se le hizo a la pista del que se tiene constancia -a través de una habitual place protocolar- data de 1985. Lo que ha llovido desde entonces.
Lo nuevo bienvenido sea, pero lo que se reutilizó también merece un reconocimiento. El material que se sacó tras el granallado que se le hizo a la pista y los rodajes lo repartieron por todo el perímetro del predio –unos 9 kilómetros-. Por ahí, todos los días se realiza una recorrida de control para asegurarse que no hay huecos en el alambrado, que inviten a pensar que alguna persona o algún animal pudo acceder indebidamente. No es sólo controlar aviones y pasajeros. La previsión es 'full time' a lo largo de todo el predio.
Obviamente, ante semejante obra se aprovechó para renovar las vías de desagüe del aeropuerto. Los viejos conductos de cemento fueron sustituidos por impresionantes caños de goma, muy parecidos a la vista al que habita debajo de la bacha de Doña Rosa, pero con un tamaño multiplicado por mil.
Antes de 'chusmear' en la zona donde se está levantando un 50% del nuevo edificio, se antojó inevitable visitar el obrador. Ahí se coció y se cuece el asfalto, el cemento y todo el material. Impresiona, pero una vez que se termine con todo -con fecha estimada para finales del 2020- ahí no quedará nada. Incluso, un pajarito muy bien informado, pero totalmente anónimo, deslizó que en ese lugar podría levantarse un jardín con zona recreativa.
Parece el baldío de una esquina cualquiera, pero agudizando un poco los sentidos se capta que un gran trabajo ya se concretó en el costado norte. Decenas de pilotes de aproximadamente 28 metros están sepultados, esperando que se apoye sobre ellos la futura terminal de pasajeros. En total serán 6.484 m2, repartidos entre dos grandes salas de embarque, un hall de partidas, uno de arribos y una sala de retiro de equipaje con 3 cintas. Además, habrá un bar en cada sala, una confitería en planta baja, una sala VIP con salida a plataforma, puentes fijos y 2 mangas de embarque.
El trabajo se extiende durante una larga jornada, donde la precisión es fundamental. Como también lo es la necesidad de tener siempre presente la actividad telúrica que impera en San Juan. Por ello las estructuras de la terminal estarán adaptadas para una zona de peligrosidad sísmica 4. Además, se le sumarán obras como la construcción de un nuevo edificio para el Servicio de Extinción de Incendios (SEI).
La tierra impone, pero aún más la ilusión de ver reflejado en una gigantografía el resultado final del 'laburo' que están realizando. Con esa motivación día tras día los empleados de las empresas encargadas de esta metamorfosis salen a la cancha y realmente la descosen. Claro está que siempre hay un huequito para prender un fuego -en un lugar que se prefiere no revelar-.
En cuanto a la torre de control, por ahora se mantendrá la que hay. Pero, para que no desentone con el deslumbrante edificio que estará instalado allí dentro de unos 18 meses, se le realizarán algunas mejores en cuanto a su funcionalidad y presentación.
La pista está 0 km y por eso este 2 de junio -aproximadamente a partir de las 17.00 hs.- los sanjuaninos ya no tendrán que trasladarse a Mendoza para comunicarse con el mundo a través del aire. En camino viene el nuevo Aeropuerto Internacional Domingo Faustino Sarmiento. A tener paciencia porque las tareas para hacerlo realidad no se detienen. Mientras, hay que conformarse con simulaciones digitales que deslumbran -y no falta el que confirma, por la experiencia vivida en la reconstrucción del Aeropuerto Francisco Gabrielli de Mendoza, que terminan asemejándose a la realidad en casi un 99%-.


Fotos: Gabriel Iturrieta
