En pleno desierto cordillerano nacerá un bosque de 25 hectáreas de árboles de especies autóctonas. Esto provocará un cambio radical en una zona donde convergen algunos de los puntos fuertes del turismo de Iglesia, como son el Hotel de Pismanta, la estancia Guañizuil y el dique cuesta del viento. Los responsables detrás del proyecto son Veladero y el Ministerio de Minería.
El plan de forestación es, en realidad, una de las cuentas pendientes que tenía la empresa a cargo de la mina iglesiana, que había acordado plantar unos 3000 árboles en su Informe de Impacto Ambiental. Este año la empresa y el Ministerio acordaron el inicio y nuevos términos, ya que Veladero decidió plantar en la primera etapa 6000 ejemplares en Iglesia y otros 6000 en Jáchal.
En el departamento donde está emplazada la mina comenzaron con los trabajos de preparación de terreno y durante la visita del ministro Alberto Hensel y el CEO de Veladero en San Juan, Marcelo Álvarez, plantaron los primeros 4 ejemplares. La colocación de los primeros 3000 árboles está previsto que termine antes de fin de año, a lo que se sumará la instalación del riego por goteo para todo el bosque.
La irrigación de la zona está prevista que sea utilizando el declive natural de la zona y un reservorio. Gracias a esto no será necesario el uso de energía para mantener el bosque.
En el caso de la forestación de Jáchal, será diferente, ya que colocarán árboles a lo largo de rutas. Para esto, explico Seguí Camera, supervisor de la oficina de Iglesia de Veladero, todavía tiene pendiente cerrar acuerdos con Vialidad Nacional para elegir qué zonas tendrán los árboles nuevos.
Para el plan completo se invertirán entre 7 y 8 millones de pesos y luego de que terminen la forestación de 12000 árboles entre los dos departamentos, la minera se hará cargo del manteniendo por dos años y luego lo cederán para que lo gestionen los departamentos.