Ayer se conoció que un papá sanjuanino hizo público que su hija de 7 años había sido víctima de la terrorífica nueva amenaza virtual que preocupa a padres en todo el mundo: MOMO. Ahora, una lectora de Tiempo de San Juan, Cintia González, contó que "a mi hijo también una compañera mandó ese mensaje del Momo, al grupo del whats del 5to grado, son niños de 10 años. Mi hijo estuvo muy asustado, fue el viernes pasado". Así, este fenómeno no sólo llegó a la provincia sino que crece al ritmo de un viral.
Comenzó a través de un desafío viral en Facebook, en el que algunos chicos se desafiaban a agregar un número telefónico de Japón como contacto de Whatsapp. Se sabe que al menos hay tres contactos de origen japonés y también dos latinoamericos (Colombia y México).
Momo es, entonces, básicamente un contacto de Whatsapp. Su foto de perfil es aterradora: ojos saltones, piel pálida y una sonrisa tenebrosa (tomada de una escultura que representa a una mujer pájaro exhibida en una galería de arte alternativo en Japón).
¿Cómo opera?
El chico agrega al número del desafío como contacto de Whatsapp y comienza a hablarle. El delincuente detrás de este contacto comienza a utilizar datos de la persona para asustarlo, con el objetivo de robar información, incitar al suicidio o la violencia, acosar, extorsionar o generar algún trastorno psicológico. En algunos casos relataron que se les enviaban imágenes del lugar en el que estaban en ese momento.
¿Cómo evitarlo?
Básicamente, a través del diálogo con chicos y adolescentes, que resultan vulnerables a estos ataques. En este caso puntual de Momo, hay que explicarles a los chicos que no deben agregar o aceptar ningún número desconocido, según publica lmneuquen.com.
Los riesgos
Pero, ¿qué hace peligroso a este juego? ¿Cuál es el problema de escribir a un número desconocido de WhatsApp? Los investigadores de la UIDI establecen cinco posibles razones que pueden usar los delincuentes:
* Robar información personal
* Incitar al suicidio o a la violencia
* Acosar
* Extorsionar
* Generar trastornos físicos y psicológicos (ansiedad, depresión, insomnio, etc).