Es imposible ver una foto de Carina Coca y no darse cuenta que es de ella. Todas las imágenes tienen su sello, el que las hace únicas y diferentes a todas las imágenes que se ven en San Juan. Esta fotógrafa de grandes ojos claros tiene una mirada aguda, que logra captar la esencia de cada personaje que se pone frente a su lente. Sus fotos son una obra de arte, las retoca para que queden lo más parecidas posible a una pintura. Cómo nació la pasión fotográfica de esta comunicadora social que reparte su labor entre el Penal de Chimbas y los sets.
La artista sanjuanina que fotografía al óleo
"Soy licenciada en comunicación, en el año '90 empecé a estudiar en la facultad y en el primer año tuvimos fotografía y desde ahí me dije que quería dedicarme a la fotografía con todo lo que costaba todo, desde conseguir un equipo, que era carísimo, la espera para revelar. Yo sabía desde ese momento que iba a terminar siendo fotógrafa. Ese fue mi comienzo, con una cámara análogica que me prestaba mi hermana. Pero a nivel digital y profesional comenzó el laburo hace diez años", contó Carina.
Por miedos, porque el camino de la fotografía artística es complicado en San Juan, al principio incursionó en los medios como fotógrafa. "Yo tengo otro trabajo en el Servicio Penitenciario que te da cierta estabilidad pero no la suficiente, entonces el tema del periodismo era una opción. No me dedicaba tan de lleno a la fotografía. Fue pasando el tiempo y hace 10 años dije que el periodismo no era lo mío, no era mi pasión y arranqué con las fotos", agregó.
En el diario Huarpe hizo sus primeras incursiones con fotos comerciales y luego se metió al grupo Fótografos de San Juan. El camino se le fue abriendo hasta que llegó el mejor momento para todo fotógrafo independiente: inaugurar el estudio propio con Corina Capello. Luego ambas tomaron caminos separados.
Las fotos digitales fueron las que la llevaron a buscarle la veta artística a la imagen. Siempre buscó contar una historia a través de sus fotos. Fue así como nacieron las producciones pre y post bodas con una narración de por medio. "Lo digital te da la posibilidad de jugar, de la prueba y el error. Antes era complicado porque la prueba y error con el revelado era caro", dijo.
Si bien le gusta mucho sacar fotos de todo tipo, los retratos son su fuerte. "Con mi trabajo no se acerca cualquier persona, a los que buscan un fotógrafo que maneje la técnica a la perfección de la iluminación no les va a gustar lo que yo hago. Un amigo fotógrafo me dijo que mi laburo es subrrealista. Las fotos que hago para muestras, las artísticas son las que me gustan. Me gusta que parezcan pinturas mis fotos, pinto las texturas y después las aplico a la imagen. Por cada foto estoy tres horas, es un trabajo artesanal", aseguró Cari.
El nacimiento de una idea es la primera parte del proceso creativo que termina con una imagen potente. Generalmente, Carina es la que da la idea gracias a su intuición que le permite captar la personalidad de los clientes.
Ha montado muchas muestras en San Juan. Sus fotos intervenidas logran captar el sentir del protagonista. Uno de los ejemplos más emocionantes fue la sesión que le hizo a Pierina Cialella. Imágenes fuertes, profundas, que tocan las fibras del espectador.
Ahora está trabajando en otra muestra. Se va a llamar Oníricamente. "Nació por un tema muy doloroso, cada una de las imágenes va trasmitiendo lo que me pasa a mi. Es lo que me pasa internamente. Es el primer laburo que puedo decir es bien yo. Es una forma de sacar todo lo que tenés adentro, lo decantás así", reveló.
Esta artista logró lo que muchos anhelan: conseguir un estilo propio. Seguramente porque su espíritu es inquieto seguirá sorprendiendo con sus fotos al óleo.