Ni un alma en el centro sanjuanino. Como todos los 25 de diciembre y los 1 de enero, la gente no sale hasta la tarde. En las mañanas se dedica a dormir y a bajar un cambio después de la intensidad de los festejos, que suelen incluir comida extra que no estamos acostumbrados a comer y trasnochadas (para algunos no es ninguna novedad).
Tiempo de San Juan realizó un recorrido por el centro sanjuanino y por la Terminal. La gente era contada con los dedos de la mano, pero se destaca la presencia del Tatá tomando una gaseosa en la plaza 25 y aquellos que decidieron pasar la Navidad arriba de un colectivo para partir de vacaciones.
Sólo un negocio abierto en todo el centro, en el que se juntaron turistas, quienes viven en el centro y disfrutan de tomar algo y los cafeteros por excelencia, que son muchos y la pasan bomba leyendo algo mientras beben algo.
En la plaza 25 algunos kioscos estaban abiertos. Justo al lado de uno estaba el Tatá, reconocido personaje sanjuanino que dijo haber pasado la Navidad con "amigos". Le mandó saludos al gobernador Sergio Uñac, a quien definió también con la palabra amigo.
En la Terminal la historia era otra. La poca gente que había tenía una sonrisa pintada en la cara. Es que vacacionar siempre es motivo de felicidad y los que estaban sentados esperando los micros no eran ni más ni menos que sanjuaninos dispuestos a viajar.