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viernes 24 de abril de 2026

Conferencia Episcopal

Lozano dejó la Pastoral, pero no el compromiso: “La pobreza está en la agenda”

El obispo de San Juan ya no será presidente del órgano más político de la Iglesia Católica, pero seguirá involucrado. Sus definiciones sobre el trabajo, las reformas y su experiencia trabajando mano a mano con los dirigentes nacionales.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Hace poco más de un año San Juan recibió a su nuevo obispo. Monseñor Lozano llegó con su estilo sencillo y camina las comunidades sanjuaninas como un sacerdote más. Pero está lejos de ser sólo un párroco, ya que durante seis años fue la voz y cabeza de la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina, el órgano más vinculado a la política de la Iglesia Católica.  Tras terminar su segunda gestión como presidente, dejó el mando, pero permanecerá entre los seis obispos que componen la institución. En medio de la transición, habló en exclusiva con Tiempo de San Juan y contó cómo fue su gestión, los cambios en la agenda entre el kirchnerismo y el macrismo, su sucesor y la realidad en la provincia.

 

La labor de la Pastor Social es la de comunicar la postura de la iglesia en los temas actuales de la sociedad. Lozano lo explica como “promover la enseñanza de la Doctrina Social y los valores del evangelio que tienen que encarnarse en la sociedad. Dar declaraciones públicas, promover espacios de lucha contra la injusticia y favorecer encuentro”. En resumen, la institución es la voz religiosa sobre los temas más importantes para la sociedad y por lo tanto la postura que muchos fieles tomarán frente a estas. No por nada los legisladores, sindicalistas y políticos en general tienen línea directa con quien está a cargo de esta área y escuchan con atención lo que tienen para decir el obispo sanjuanino y sus compañeros.

 

¿Cómo fueron estos años en la Pastoral Social? ¿Cambió la agenda entre la gestión nacional anterior y esta?

Nosotros hemos mantenido los mismos criterios. Las autoridades políticas son elegidas y nosotros nos vinculamos y tratamos de tener encuentros de diálogos y encuentros. Durante esta y la gestión anterior hemos mantenido encuentros con algunos ministros, acercábamos inquietudes, los invitábamos a formar parte de paneles plurales.

Sí hay cuestiones de agenda de los partidos políticos que nos van promoviendo o proponiendo cuestiones diversas, algunos son sensibles a la Pastoral social, como lo es ahora el tema del trabajo. Pero también lo han sido durante la gestión anterior la Ley de Glaciares o la cuestión vinculada a la ley de tierras, la ley de agricultura familiar. Esta última sigue sin tener reglamentación.

Cada gobierno va proponiendo cosas y nosotros damos nuestro parecer o participamos incluso en los equipos de trabajo. Nuestra tarea no es de acompañar a una gestión, eso no nos corresponde, pero sí ver qué vínculos sociales podemos fortalecer en orden al bien común.

"El trabajo no es una mercancía, es algo que pertenece a la dignidad humana"

¿Cuál es la postura de la Pastoral frente a los últimos proyectos de reformas que propone el Gobierno Nacional?

Respecto de la reforma tributaria, es una cuestión muy técnica que le pedimos a una comisión de laicos (católicos que no son sacerdotes) que sean los que se encarguen de hacer un seguimiento, así que yo me abstengo de hacer un comentario de esto.

Respecto del trabajo, los proyectos no son públicos, recién en estos días empiezan a divulgarse. Todavía no tenemos un proyecto concreto que pueda uno opinar acerca de las disposiciones que se están elaborando. Sí hemos adelantado una cuestión de criterios, que es lo que ha dicho el obispo Ojeda, el nuevo Presidente de la Conferencia Episcopal: para nosotros el trabajo no es una mercancía, es algo que pertenece a la dignidad humana. Por eso hay que cuidarse de no darle un lugar dentro de la economía como si fuera una variable más.

El trabajo hace a la dignidad de la persona, así que no sólo hay que darle una remuneración justa, adecuada y suficiente, sino también garantizar la fuente de trabajo. Esto es lo que el Papa Francisco ha señalado hace algunos años: para salir de la pobreza el camino es a través del trabajo digno. Cualquier reforma que se haga en el sistema valorar tiene que contemplar esto: que se pueda favorecer la creación de puestos de trabajo y que se cuiden las fuentes actuales. Después si hay que darle algún tipo de tratamiento a los juicios laborales, o ver cómo se corrigen algunas cuestiones en este ámbito lo tienen que ir viendo los especialistas, pero siempre cuidando la fuente de trabajo.

Nos cuesta mucho (hablar sobre dignidad humana y del trabajo) en un mundo que cada vez tiene como criterio mayor el de la eficiencia y la productividad

¿Es difícil hablar a los sectores económicas sobre la religión vinculada a la economía?

Depende. En estos años que llevo en la pastoral social me han invitado a diferentes foros de economía y empresarios y me ha tocado hablar en distintos ámbitos. La iglesia o los actores de la iglesia tenemos espacios donde poder expresar esta condición de la dignidad humana en la cuestión económica.

Nos cuesta mucho en un mundo que cada vez tiene como criterio mayor el de la eficiencia y la productividad, y los sabemos por nuestra experiencia de familia. En nuestros núcleos o incluso mirando a los parientes más alejados, sabemos que hay gente que no está en condiciones de encarar la misma productividad y eficiencia que tienen otros. Entonces si la única medida que vamos a tener en cuenta es esa, dejamos afuera a unos cuantos. En cambio si la medida es que todos somos parte de una misma familia humana y todos tenemos derechos a una vida digna y de acceso a una actividad laboral, la cosa es distintita. Nos cuesta cuando los criterios son materialistas, pero aun así queda abierto el espacio para decir unas palabras.

 

Su mirada sobre San Juan

Lozano cumplió un año en la provincia, y si bien no quiere hacer comparaciones o hablar de números, entiende que su nueva comunidad tiene necesidades. Durante los últimos días, antes de la Jornada Mundial de la Pobreza que presidió Francisco, Lozano visitó las comunidades más necesitadas de la provincia. Además, Cáritas reforzó su trabajo y el sacerdote remarcó que esta institución es una herramienta para que todos puedan aportar.

El sacerdote se involucra activamente y, entrenado por su función en la Pastoral, tiene contacto con todos los actores. Mientras en ciertos horarios viaja a las localidades más necesitadas, se contacta con empresarios, conoce los desafíos de los sectores productivos y las variables macroeconómicas que afectan a San Juan.

¿Cuál es la situación de la provincia en cuanto a pobreza y trabajo?

La preocupación por el trabajo está. Por un lado en las cantidad de unidades productivas en la vitivinicultura en el campo que se han ido reduciendo. En cuestión de 15 años varios miles de emprendimientos que estaban a cargo de una familia se han vendido a unidades productivas más grandes y al haber una mayor concentración ha habido una expulsión de mano de obra. Algunos han logrado reinsertarse y otros no. Ahí hay un desafío a considerar.

Otros que tienen dificultades laborales por la cuestión de disparidad en el valor del dólar entre Chile y Argentina. Ahí también quienes se dedican a un ámbito como indumentaria, calzado u otros comercios se ven en dificultades para sostener el mismo ritmo de ventas que tenían algunos años atrás y ven que hay una competencia con la cual les es muy difícil poder avanzar.

Por otro lado ha habido una reactivación de obra pública con la que también se ha logrado compensar este déficit de mano de obra.

Respecto de la pobreza, hay núcleos muy pobres en barriadas no muy lejos del centro, he estado en estos días visitando casas muy humildes. Hay situaciones de pobreza que son duras, difíciles, algunos tienen planeas alimentarios, el Gobierno está implementando el plan de los 1000 días y esto es algo muy bueno para reforzar. Hay situaciones de pobreza muy dura que hay que seguir atendiendo.

"El riesgo de decir 'los pobres son tal porcentaje' es que nos quedemos con un número, cuando en realidad son historias personales o de familia de postergación"

¿Cuál es la labor que tienen que afrontar el ciudadano común y el Estado ante la pobreza?

Para las comunidades cristianas podemos dar la ayuda más directa a partir de Cáritas, tenemos campañas de recolección de dinero, de alimento, de ropa. También hay comunidades que tienen talleres de capacitación para poder ayudar en esta situación. Estamos visitando distintos lugares de sufrimiento y dolor, tanto barrios pobres como comunidades aborígenes, para poder acercarnos y acercar una palabra de apoyo.

A los ciudadanos los alentamos a no dejarnos ganar por lo que Francisco llama la Globalización de la indiferencia. No naturalicemos lo que no es natural.

A mí me parece que una de las claves es la cercanía, estar junto con la persona. Primero acercarnos, escuchar, conversar, compartir un mate y escuchar la historia de la persona. Una vez que conocemos hacernos cargo y entonces acercar la ayuda. Lo peor que podemos hacer es a la pobreza esconderla atrás de un número, un porcentaje o una estadística. El riesgo de decir los pobres son tal porcentaje es que nos quedemos con un número, cuando en realidad son historias personales o de familia de postergación, algunas heredadas de generación en generación.

Lo que tenemos que hacer para evitar la filantropía en la foto es acercarnos, compartir y hacernos amigos de los pobres.

 

La iglesia de Francisco

Desde la llegada de Francisco, el primer Papa latinoamericano y argentino al Vaticano, los diarios del mundo comenzaron a hablar de un “cambio de discurso” y hasta algunos tildaron de socialista el mensaje del pontífice.

Lozano es una voz autorizada en el tema, conoce al pontífice desde que era Jorge Bergoglio y trabajaron juntos durante años. El obispo sanjuanino fue asesor y colaborador del sucesor de San Pedro y se conocen desde los años 90.

Lejos de lo que dicen los medios internacionales, Lozano no acepta que haya un cambio de rumbo desde que el argentino llegó Roma, aunque sí reconoce la influencia de la iglesia latinoamericana, que siempre ha tenido como Norte la lucha contra la pobreza.

 

Los temas de trabajo, que son de la economía, ¿han empezado a tomar más peso en el discurso de la Iglesia o es sólo una percepción?.

 

El primer documento formal de la iglesia sobre el trabajo es de 1891, así que no es algo de Bergoglio ni de Juan Pablo II, sino que viene de más de un siglo. Juan Pablo II publicó una encíclica sobre el trabajo humano que ha sido muy importante, pero antes de esa publicación ha habido otros papas que también hablaron de eso y también el Episcopado de América Latina en sus asambleas ha tomado el tema, así que el Papa Francisco recoge esta herencia de enseñanza y la reformula a la luz de los acontecimientos de hoy.

En tiempos de Juan Pablo II no estaban cruzando en balsas por el Mediterráneo y muchos quedando a la deriva o ahogándose en el mar. Esto implica un desafío nuevo para el trabajo y para Europa. Para nosotros hay otros desafíos que vamos teniendo, que tienen que ver con la tecnología que reemplaza las fuentes de trabajo o con otras cuestiones que tienen que ver con las variables económicas que en la macro economía y en la micro economía tenemos que tener en cuenta para que no terminemos perjudicando a familias enteras y después nos quejamos porque no trabajan.

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