Desde hace varios años, al que hablaba de empezar a correr para ejercitarse automáticamente se le figuraba el Parque de Mayo como escenario. Eso sigue siendo así, sin espacio para la más mínima duda, pero los rincones verdes del pulmón de San Juan también aparecen como destino de una cantidad enorme de actividades más, que van desde la acrobacia en tela hasta el adiestramiento de perros.
El polifacético esplendor del Parque
Correr, patinar, matear, realizar acrobacias en tela, practicar malabares, entrenar perros y muchas actividades más se han convertido en habituales postales del pulmón más grande de la provincia.
Independientemente de sus condiciones etarias, muchos sanjuaninos visitan diariamente el parque para desconectarse de sus actividades laborales y académicas y disfrutan de un tiempo dedicado a ejercicios físicos y recreativos. En solitario o en grupo se los puede ver completando un circuito al trote o una serie impuesta por un personal training. También hay lugar para aquellos que practican caminatas por una soga atada de árbol a árbol y para aquellas familias que con los patines calzados recorren las calles interiores.
Otro clásico es ver a los pequeños regodearse al darle de comer a los peces del lago. Y también es cada vez más habitual contemplar como los dueños de perros utilizan este enorme jardín para adiestrar a sus mascotas y también jugar con ellas. Asimismo, la continua presencia policial infiere una mayor seguridad para incluso estirar las prácticas a horarios nocturnos.
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