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sábado 21 de marzo de 2026

UNA APUESTA AL SABER

Repatriando cerebros sanjuaninos

Con el programa nacional Raíces, que promueve el retorno de científicos argentinos al país, al menos 7 talentos locales volvieron al terruño para seguir desarrollando sus conocimientos. Por Miriam Walter.
Por Redacción Tiempo de San Juan


En una oficina de la Facultad de Exactas en el complejo universitario de la UNSJ en Rivadavia, Patricia Alvarado estudia cómo predecir un terremoto aplicando lo que sabe de vivir y estudiar en una provincia signada por los sismos pero también derramando aprendizajes de la Universidad de Arizona, que tiene uno de los departamentos de Geociencia más destacados del mundo. Su caso es uno de los 7 científicos sanjuaninos que fueron repatriados gracias al programa nacional Raíces, que justamente motorizó un sanjuanino, Tulio Del Bono, el actual secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación, cuando estaba a cargo del área en el país en la gestión de Néstor Kirchner. 

En la web de Raíces (Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior) el dibujo de un contador señala más de 1.000 repatriados y deja asomar el 8 en las unidades, anticipando que se espera que sean muchos más los cerebros que vuelvan a Argentina. 

El programa se lanzó en 2004. "Lo armé yo, cuando estaba en Buenos Aires. Había unos 7.000 investigadores con nivel de doctor argentinos en el exterior y teníamos como objetivo traer un 20% o 30%. En la época mía, hasta 2007, alcanzamos a traer 400 ó 500 y ahora hay casi 1.200. La gran mayoría de esos repatriados de gran nivel ha ido a trabajar al CONICET. Cuando llegamos con Néstor Kirchner en 2003 el Conicet tenia congelado el ingreso a carreras de investigación por cuestiones de ahorro entre comillas que había implementado Cavallo y esa fue una de las causas para que se fueran”, recordó Del Bono.

Los científicos se empezaron a ir de Argentina hace casi 50 años. Según el funcionario, todo empezó con la llamada Noche de los Bastones Largos de la que se cumplen 49 años el 29 de julio. Aquella jornada negra durante la dictadura de Onganía obligó a irse del país a 301 docentes investigadores. 

"César Milstein, premio Nobel de Medicina era un argentino que se tuvo que ir después de Onganía, se radicó en Inglaterra y su premio lo obtuvo estando trabajando allá. O sea que ya desde esa época se empezó a correr a los investigadores. Después, ya no fueron razones políticas o ideológicas sino más razones económicas, es decir, por el escaso nivel de importancia que a la investigación se le daba desde el Gobierno. Cavallo, en una discusión con un grupo de investigadores, a una investigadora mujer muy prestigiosa que además manejaba todos los números en el INDEC la mandó públicamente a lavar los platos. Para que sea vea el nivel de importancia negativa que se le daba a la investigación. Así, Cavallo congeló los ingresos a carreras de investigación y por esa razón muchos investigadores se tuvieron que ir a buscar trabajo a otro lado. Primero se fueron por razones políticas  y después por razones ideológicas”, recordó Del Bono. 

El sanjuanino contó que apenas Kirchner llegó al Gobierno en 2003 y lo nombró responsable de Ciencia y Técnica a nivel nacional se empezó a trabajar en Raíces y una de las primeras medidas fue descongelar las vacantes del CONICET. "Nos fijamos como meta ingresar 500 nuevos investigadores por año a la carrera. Y eso se ha mantenido. Por esa razón los investigadores se dejaron de ir, porque los investigadores empezaron a tener un trabajo genuino y bien pago en la Argentina y muchos de los que estaban afuera comenzaron a volver”, evaluó Del Bono. 

El programa ofrece varias líneas de ayuda para recobrar a los investigadores, como los Subsidios Retorno, los Proyectos de Investigación y Desarrollo para la Radicación de Investigadores (PIDRI), de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y las Becas de Reinserción del CONICET. En este marco, según el registro oficial, al menos 7 sanjuaninos fueron repatriados: además de Alvarado que trajeron desde Estados Unidos, retornaron Silvana Aciar desde España, Laura Balmaceda desde España, Martín Bruno desde Canadá, Roberto Gamen desde Chile, Francisco Rossomando desde Brasil y Ernesto Kuchen desde Alemania. Incluso Rossomando es el número dos detrás de Del Bono.  

"Lo que principalmente hemos podido recuperar es a los más jóvenes que se fueron últimos, los que se fueron al principio armaron familia y vida afuera y es difícil. Pero veamos el vaso medio lleno, si los que se quedan afuera son generosos brindando sus conocimientos al país que los formó, tal vez a Argentina le convenga tener a algunos de sus científicos afuera para poder aprovechar sus conocimientos y contactos que están haciendo en otro país”, evaluó el Secretario. Y ejemplificó con un caso local: "En el plan de riego público provincial, el que nos está asesorando es un investigador argentino que está en Israel. Se fue hace 30 años y tiene familia allá, no va a volver. Pero de todas maneras, a nosotros nos conviene, porque está trabajando en un lugar de mucho prestigio en Israel y él generosamente transfiere sus conocimientos, en este caso a San Juan”.

Y concluyó: "De 7.000 científicos haber traído casi 1.200 y haber frenado el drenaje es un esfuerzo importante que se ha hecho. Y es cierto que muchos ya no van a venir porque tienen armadas sus vidas en el exterior. Pero es un plan que se ha tomado como política de Estado, es difícil que llegue alguien y lo cambie”. 

Domadora de temblores

Aquel remezón caucetero de madrugada en 1977 le signó la vida. Ese terremoto le dio la vocación y la pasión por estudiar por qué se mueve el suelo  y convertirse en doctora en Geofísica en Estados Unidos una de las universidades más prestigiosas del planeta en esa materia. Así, la sanjuanina Patricia Alvarado (48) estaba lejos de su San Juan natal cuando se le abrió una puerta para volver. Corría 2007 y ella estaba en Estados Unidos trabajando en un mapeo sísmico, había terminado el doctorado en Arizona cuando la aceptaron en CONICET. Se había ido del país en 2002, primero a Chile, después de recibirse en la UNSJ. 

"Lo difícil es que te consideran una persona sola, y yo me fui con mi esposo e hija. Afuera te invitan de muchos lados, de institutos para quedarte. Pero salió el programa y me repatriaron con mi familia e incluso con un instrumental que es muy importante”, contó sobre la ayuda con pasajes en dólares y el reconocimiento del equipamiento y libros para traer, además del cargo en el CONICET.   

"Yo tenía a idea de volver y lo veía cuesta arriba. En Estados Unidos y en Europa están viendo cómo tentarte y la mayoría se queda con los posgrados y estadía”, analizó. En la renombrada Universidad de Arizona, Patricia se perfeccionó durante 4 años con lo más avanzado sobre terremotos. Mi marido es informático y adaptaba todo, allá tienen otros sistemas operativos, sabíamos que volvíamos y él adaptaba códigos y programas y con esa ayuda grandísima hoy puedo aplicar eso para cualquier sismo que tenga información”, detalló la sanjuanina que trabaja en la UNSJ al lado de su marido.

Estar lejos de casa fue una experiencia intensa: "Está lo familiar, que es fuerte para nosotros. Yo vine en todos esos años una vez y sola, entonces era aprovechar al máximo. Para mi hija fue difícil su primer jardincito, hay una diversidad cultural, con súper blancos y súper negros, yo esperaba que la besara una maestra pero allá no se estila. Ella se la pasaba llorando no entendía nada y al final se adaptó con los juegos. Ella es bilingüe y los amigos de allá son para toda la vida”.

Desde que volvió, Patricia sigue siendo valorada en su país. En 2012 recibió el Premio Nacional L’Oreal-Unesco  por la Mujer en la Ciencia. Es mamá de 4 chicos y continuó perfeccionándose, por ejemplo en Japón. Reflexiona: "A fines del año pasado me llamaron para un proyecto de monitoreo de explosiones nucleares y no acepté. Argentina tuvo cambios y nos falta mucho pero sigo apostando porque tenemos la potencialidad de un país de punta”.

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