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jueves 16 de abril de 2026

TENDENCIAS

De qué se quejan los sanjuaninos en el diván a fin de año

Inexorablemente todos hicieron balances. Los objetivos no alcanzados, las pérdidas y la economía; entre los temas más recurrentes a la hora de la consulta con el psicólogo. Por Ernestina Muñoz, Canal 13.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Ernestina Muñoz 
Canal 13


El fin del 2014 trajo a colación una lista de quejas y propósitos renovados. Los que acudieron al consultorio del psicólogo elaboraron sus balances de fin de año. Cada persona es un mundo pero tras la consulta con los psicólogos de San Juan se observan algunas problemáticas comunes. 

En primer lugar, los sanjuaninos se preocupan por la fiebre del balance. "Me preguntan si es normal. ¡Ya lo creo!”, dijo la psicóloga Cecilia González sobre la tendencia a hacer balance en diciembre. Aparentemente los pacientes se preocupan tanto por lo que hay en el resumen como por la estacionalidad del análisis. "También pasa en los cumpleaños, pero en fin de año es más generalizado. Ya se viene con el material de arrastre de todo el año y está vinculado con el tiempo estructurado”, consideró. 

Por su parte el psicoanalista Juan Samat vinculó la "fiebre del balance” directamente a lo simbólico de un calendario. "No hay diferencias entre días en la naturaleza, es lo mismo el 31 de diciembre que el 1 de enero. Pero el hombre es un animal simbólico, no solo biológicos sino determinados por lenguaje. La terminación del calendario nos lleva a hacer este análisis, en mayor o menor grado”. Incluso los niños, con orientación de los padres. "Los muy chicos no lo tienen en la conciencia, desde lo cronológico. Viven el presente y tienen recuerdos que no saben organizar en tiempo preciso. Desde los 8 ó 9 años ya sí. Se pueden proponer algún objetivo y evaluarlo desde los intereses particulares de niño, indicó la licenciada Carina Díaz Castro, especialista en niños y adolescentes. 

En segundo lugar, los sanjuaninos suelen quejarse de los logros no alcanzados. "Los terapeutas queremos hacer el cierre de lo trabajado a fin de año y a veces surgen cosas nuevas, a último momento. Entre mis pacientes fue agitado. A veces se proponen objetivos con carencias y registros de necesidades”, contó la licenciada Gonzalez.
 
"Es la época de ver con quién pasar las fiestas, se notan las ausencias, vienen las vacaciones y los inconvenientes de la convivencias”, observó. "Funcionamos con expectativas. Si las pudiéramos eliminar, seríamos más felices en el presente. Somos occidentales, no orientales. Vivimos de expectativas”, consideró. 
Ese sobredimensionamiento de lo esperado en el año suele hacer más difícil la realidad cotidiana, donde no siempre se cumplen esos sueños. "Algunos se dieron cuenta más tempranamente y movilizaron energías. Otros no lo han tenido claro y tuvieron movimientos tentativos”, advirtió González. Para evitar la desilusión, el analista Samat pone el acento no en diciembre, sino en enero. "Hay que tener cuidado en poner muy altas las expectativas a principio del año. Al finalizar puede frustrarse. Cuando más alto se sube, más fuerte es la caída. Esto, sin dejar la fantasía que necesitamos tener. Siempre esperamos un poquito más. Pero es difícil la conformidad si las expectativas son demasiado irrealistas”. 

En el caso de los niños, la mayoría de los objetivos propuestos dependen de los adultos, según contó la licenciada Díaz Castro. "Ellos saben que le tiene que ir bien en tal prueba para que les compren tal cosa. Pero depende mucho del adulto. Lo económico en los chicos se nota en la lengua, como imitación de lo que escuchan en los padres. ´Todavía no cobra´, o ´sale mil pesos la cajita feliz´ son algunas cosas que suelen decir y muestra la influencia de lo económico aunque no tengan noción de números o cantidades”, explicó.

 Precisamente el mundo laboral y económico cambiante es otro de los temas que preocupan a los sanjuaninos en el confesionario psicológico. "Tuve entre mis pacientes a personas muy formadas que se quedaron sin trabajo y se hace duro. O personas que se quedan desocupados a los treinta y pocos y se ven estancados. Parece que hubiera una quietud en lo laboral”, reveló la licenciada González. "Lo económico repercute más en los particulares autónomos. Ellos se ven obligados incluso a suspender la terapia o espaciar las consultas. Y este malestar económico se nota más fuertemente con el fin de año, al hacer regalos y programar vacaciones”. 

Los niños y los adolescentes también lo sufrieron y más a los últimos particularmente este año, según la precepción de la psicóloga Carina Díaz Castro. "Creemos que no son conscientes de lo que sucede, pero sí. Ellos tienen un futuro poco prometedor según pueden imaginar. Reconocen que estudiar no les llevará necesariamente a mejor status económico o social y necesitan otras herramientas. Los adolescentes vivencian mucho los planes sociales (FinES, Progresar, Conectar, etc). No les importan las notas porque saben que tienen computadora durante el año igual”, ejemplificó. 

Esas creencias, esos valores, todo lo simbólico es real indicó el psicoanalista Juan Samat. Uno actúa acorde a lo que cree real. Otras culturas (los judíos, los chinos) tienen otro comienzo "real” en otras fechas calendarios. Para los occidentales se resume en un pozo depresivo el 31 y, un día después, la euforia de un año con 365 nuevas oportunidades. Y con esa "nueva” energía la rueda vuelve a girar. 
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