Por Ernestina Muñoz
CANAL 13
El ciego con 6 chicos a cargo que necesita una mano
Es el no vidente que suele mendigar frente a Energía San Juan. Dejó una casa en Marquesado por problemas vecinales y junto a su numerosa familia fue a parar a un ranchito de Zonda. Por Ernestina Muñoz.
Lo vemos todos los días sin ver. Daniel Sánchez es no vidente y vive de limosnas. “Tengo 6 hijos que criar”, reza el cartel con el que se instala por calle Mendoza en pleno centro. Vive en Zonda, en una piecita al fondo de la casa de su madre. Los perros Pompona y Malevo son lo único alegre del lugar. Necesitan mucha ayuda.
Pero no ha sido fácil la vida. Se llovieron en febrero, cuando habitaban un rancho de palos y nylon que todavía está al frente de la piecita de block que ahora les construyó el municipio de Zonda. No tienen ventanas ni puertas. De noche, cierran con trapos y palos.
Dentro de la casa el panorama es tan desolador como afuera. La ropa que visten les llega por la solidaridad de los vecinos. Se ensucia en el piso de tierra apisonada. “Necesitamos muebles y unas camitas. El catre ese parado en dos ladrillones me lo prestaron”, recuenta Sandra Gómez la madre de familia y lazarillo de Daniel.
Cuesta imaginar cómo duermen 8 personas en esas dos camas maltrechas. No tienen baño. Cocinan con fuego. Lavan a mano. “Tengo la columna hecha pelota, un niño en camino”, reveló Sandra.
Le recomendaron no hacer esfuerzos. “Pero no queda otra. A las 7 de la mañana vamos al centro con Daniel, lo acompaño, le tengo que decir por dónde ir, etc. Si no, él se puede perder o me le pueden pegar y robar lo poco que tenemos.
Todos los días tengo que tener 20 pesos para viajar. Me preguntan por qué pido. Y es porque no tengo más para alimentar a mis hijos”, se quejó. Los ingresos de la familia son escasos. Además de la caridad, viven de la pensión mínima que cobra Sánchez y las changas de Omar, el hijo mayor.
“No voy a la escuela porque me dedico a trabajar. Estuve de allá para acá”, contó. Vivía en Rawson durante un tiempo con una tía y trabajaba en una panadería para hacer unos mangos. “Acá no hay otro trabajo que la poda. Estuve un tiempo en una finca pero se acabó”, relató.
Marina, la otra hija mayor tiene unos 15 años pero sufre un retraso madurativo. “Es como si tuviera 10 años y por eso hay que cuidarla más”, contó la madre. Otra hija está internada en un instituto.
Los otros dos chicos, de 10 y 12 años, van a la escuela Nieves Castro de jornada completa. Zafan porque comen en la escuela. Por ninguno de estos chicos ingresa una asignación familiar por hijo. “Me dijeron que no por lo que mi marido cobra la pensión, pero yo sé que hay gente que con pensión y todo cobra por los chicos. La única ayuda que no me falta es el bolsón de mercadería que me dan en Acción Social del Municipio de Zonda”, contó.
Viven a un escaso kilómetro de la plaza departamental y su causa es conocida por la comunidad pero parece no trascender en concreto. Los Sánchez dicen que ya los visitaron asistentes sociales, pero sin llegar a nada mejor, a algo digno. Entre tanta desolación, hay una luz.
Los zondinos solidaros organizaron un chocolate para el cumpleaños de uno de los hijos más chicos de los Sánchez que es el 7 de agosto. Para ellos eso ya es mucho. "Lo único que pido es que me cierren la piecita para poder poner una cocinita y poder comer los seis", dijo Sandra. “Hay gente que ayuda y gente que no, pero yo a todos les deseo que Dios los cuide y proteja”, remató.
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