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sábado 21 de marzo de 2026

RELIGIÓN, PODER Y PROTESTA

La trama detrás de la renuncia del carismático padre Walter

Habría recibido presiones por su alto protagonismo en el caso de la menor vejada. En el Colegio San Francisco hubo una misteriosa reunión de una autoridad franciscana nacional con líderes de la comunidad local. La posición del Arzobispado. Por Gustavo Martínez Puga
Por Redacción Tiempo de San Juan


“No me importa la posición de la institución franciscana. Para mí, las personas están por encima de las instituciones”. Palabras más, palabras menos, esa frase fue pronunciada por el padre Walter Cena hace algunas semanas atrás, una vez finalizada la misa dominical. Muchos no entendieron qué había querido decir, pero a ninguno de los fieles que asistieron a esa celebración se le pasó por alto. Ahora, muchos atan cabos sueltos y creen entender a qué se refería: podría haber fijado allí su posición ante presiones que habría recibido por su alto protagonismo en el caso de la menor vejada por un grupo de 14 jóvenes.
Tal vez ese fue el último empujón que llevó al carismático padre Walter,  de 44 años y oriundo de Laboulaye, Córdoba, a presentar intempestivamente su renuncia como “guardián” en el Colegio San Francisco. Y pedir el correspondiente traslado a otro lugar del país, fuera de San Juan.

REACCIÓN

Esa decisión del líder religioso provocó la reacción inmediata de la comunidad franciscana. Primero organizaron reuniones de padres y representantes de los distintos grupos religiosos en la tradicional sede del colegio en la calle Sarmiento y Pedro Echagüe. Intentaban tener una respuesta, un por qué a la repentina renuncia.
En medio de ese agite, el padre Walter fue “invitado” –casi exigido- a una de las reuniones para que les confirmara si él había o no pedido irse.
Ahí fue cuando el sacerdote les confirmó que era cierto que había “renunciado” a San Juan ante las autoridades nacionales de los franciscanos. Pero también les dijo que luego se había “arrepentido”. Y que había enviado un pedido para quedarse.
Pero ya era tarde: su renuncia había sido aceptada y ya se había tomado “la decisión de trasladarlo”, según informaron padres de esa comunidad.
Quienes conocen de cerca al padre Walter dicen que esa actitud es fiel a su estilo, que así se mueve en la vida y que, incluso, así también da las misas; que es alguien “sanguíneo”; que “rompe las estructuras permanentemente”; que “dice las cosas de una forma que a muchos les rompe la cabeza y a otros los ofende”.
A partir de esa reunión en la que participó el padre Walter, en la tercera semana de julio –tres semanas después del caso de la menor vejada-, la comunidad franciscana cargó con esa cruz y empezó a movilizarse para tratar de revertir la decisión del traslado.
Primero juntaron firmas y las enviaron a las autoridades franciscanas nacionales, haciéndoles saber su pedido y el del sacerdote.

ARZOBISPADO


Luego fueron ante el obispo Alfonso Delgado. Pidieron una audiencia y le plantearon, como comunidad, que intercediera para que el padre Walter no sea trasladado.
Los franciscanos informaron que el Obispo tuvo una posición “intermedia”; que les respondió que “iba a ver qué podía hacer”; y que no les generó expectativas cuando les dijo que “si ya es una decisión tomada su traslado, no creo que se pueda cambiar”.
Oficialmente, el Arzobispado no se expresó públicamente de su postura por el caso del padre Walter.
La comunidad franciscana no salió conforme de esa con el Arzobispado. Y creen que incidió el estilo carismático del padre Walter a la hora de profesar la fe. Para llegar a esa conclusión, los franciscanos se basan en dos puntos.
El primero de ellos tiene que ver con que al padre Walter no lo ascendieron a párroco, el lugar que ocupa el padre Pablo Ares y que, según los fieles, era el puesto al que toda la comunidad franciscana le hubiera gustado para el padre Walter.
Actualmente, hasta que se vaya a otra provincia, el padre Walter ocupa el cargo de “guardián”: principalmente, es quien tiene el vínculo entre lo religioso y la comunidad educativa. Antes ese cargo era ocupado por el padre Rolando Brites, otro cura de mucha llegada a la gente que fue trasladado en enero a Jujuy.

REUNIÓN SECRETA


Como veían que las cosas no cambiaban al ritmo que la comunidad esperaba, los franciscanos siguieron haciendo reuniones y manifestaciones. Así lograron que viajara hacia San Juan un peso pesado de las autoridades nacionales: el provincial Carlos Paz, una líder regional de los franciscanos.
En completo silencio, llegó a la provincia el lunes 22 en la noche. El martes siguiente mantuvo reuniones internas. Y por la noche se concretó la esperada cita con los líderes de los diferentes grupos religiosos de San Francisco.

SIN PRENSA


Tiempo de San Juan intentó obtener alguna declaración del provincial Carlos Paz, pero ni siquiera se permitió que se le viera la cara: cuando la cronista y el fotógrafo llegaron al aula del colegio en el que se iba a producir la reunión, los líderes de la comunidad sacaron a los periodistas a la calle.
“Es una cuestión privada de la comunidad franciscana”, se limitar a responder. Sin embargo, eso contradice a la postura de otros líderes de esos grupos y padres de los alumnos, quienes acudieron a Tiempo de San Juan para buscar una respuesta pública del provincial Carlos Paz, con la intención de que informara si existía o no la posibilidad de escuchar el pedido comunitario para que el padre Walter siga en San Juan.
Pero eso no fue posible y la autoridad nacional se fue de la provincia sin aparecer públicamente, tal como lo reclamaba la comunidad franciscana. Después de esa visita nacional, los franciscanos confirmaron que es un hecho que el padre Walter se iría de San Juan en una semana más.
El padre Walter nunca dijo oficialmente qué lo había llevado a tomar la repentina decisión a pedir su renuncia  y el traslado. A Tiempo de San Juan se limitó a decirle que “en su momento, voy a contar el por qué. Bánquenme”.
En un extenso texto que envió a la comunidad franciscana, habló en general y dijo que “gritemos con nuestras vidas NO a ningún tipo de exclusión… NO EXISTE NADA MÁS IMPORTANTE QUE LA PERSONA HUMANA… el valor del otro es esencial a Jesús".
Después de eso, la madre de la chica vejada por un grupo de 14 jóvenes agradeció el compromiso del padre Walter con el escándalo del que fue víctima su hija. El texto fue publicado el miércoles 23 de julio, a un mes del violento episodio, cuando la chica volvió a las aulas del Colegio San Francisco.
“Con profunda tristeza nos enteramos de que una de las personas que más se involucró, preocupó y ocupó de nuestra hija, el Padre Walter parte hacia otro destino. En lo personal, nos afecta a nosotros como familia, además de brindarnos el apoyo espiritual que aflora desde su tarea pastoral, intervino inmediatamente con acciones concretas desde el propio colegio", escribió la madre.
Y agregó que "propició la reflexión entre sus compañeros a quienes los trajo una mañana a merendar en compañía de algunos directivos escolares. Intermedió con las autoridades del colegio, los padres y la comunidad a través del diálogo. Ofreció en las puertas de la parroquia un emotivo encuentro signado por las velas, en la búsqueda de la luz, de la verdad. Nunca dejó de lado el tema en sus misas, por C. y por toda la comunidad a la que convoca de manera extraordinaria, especialmente a los más jóvenes”.
Así, la misma madre de la menor quiso mostrar públicamente todo lo que el padre Walter Cena hizo por ellos. Tal vez esas acciones hayan molestado a líderes de la comunidad franciscana y autoridades religiosas y se lo habrían hecho saber al cura carismático, quien no dudó en pegar un portazo que se transformó en un baldazo de agua fría para sus seguidores.   
 
Sin abuso ni drogas

La causa judicial por los vejámenes de la menor está siendo investigada por la jueza María Julia Camus. En esta semana se confirmó que la chica no había sido drogada el fin de semana en que un grupo de jóvenes la fotografiaron y publicaron en las redes sociales el calamitoso estado en el que quedó, tras una noche de alcohol en una finca privada. Antes se había descartado que haya sufrido un ataque sexual. 

Curas carismáticos

Esta no es la primera vez que un sacerdote carismático, con alto impacto en su comunidad religiosa, es removido de su cargo en contra de su voluntad. El caso más resonante fue el del padre Eric, un hombre de raza negra que juntaba multitudes en Marquesado. De un día para el otro, lo enviaron a La Plata.

 

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