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martes 5 de mayo de 2026

El análisis del discurso

Gioja, a full con Cristina: más señales, imposible

El gobernador dio un mensaje volcánico en la fábrica Vesuvio y se encolumnó en todos los puntos de interés de la presidenta: el voto a los 16, contra los “monopolios que desinforman” y hasta insinuó un pedido público por la re-re. Por Sebastián Saharrea.
Por Redacción Tiempo de San Juan

No sólo fueron las palabras, sino también los gestos. Habrá que buscar en los archivos para encontrar un discurso de José Luis Gioja tan elocuente como éste de su pertenencia al modelo K, respaldado por tantos gestos de afecto. Tal vez no porque no los hubiera sino porque el momento político de la presidenta reclama profesiones de fé expresas y contundentes sobre la agenda que se debate todo los días.

Y el gobernador la entregó con creces. Pocas veces se lo escuchó con una  manifestación tan sugerente respecto de la reelección, que aún el kirchnerismo no se anima a plantear pero que deja correr: “Hace falta un cachito más de tiempo para dejarlo consolidado”, dijo con una sonrisa en los labios, en la frase que fue más allá que se le haya escuchado a algún gobernador por estos días.

También se mostró enojado en lo que ya es un clásico kirchnerista, pero en el que Gioja siempre fue cuidadoso: la pelea con los medios opositores. “Los monopolios que desinforman hablan de San Juan sólo cuando tiembla, hay un accidente o pasa alguna cosa mala”, exclamó en línea con la “cadena nacional del desánimo” al que alude la presidenta en cada presentación suya de los últimos tiempos. Esa frase fue la que puso más contentos a los más allegados de la presidenta.

Y no dejó pasar su adhesión, ya frontal, al voto a los 16 años que promueve el oficialismo en el Congreso y se comenzará a tratar ahora por un proyecto de Aníbal Fernández. Hasta ahora, Gioja se había mostrado favorable, pero siempre con cuidado de no utilizar frases rotundas. Ahora fue terminante: dijo “creen que los jóvenes son tontos y van a votar por que sí nomás”.

El resto fue la batería dialéctica a la que acostumbra apelar cada vez que viene la presidenta o llegaba Néstor. Una catarata de caricias que con el tiempo se fueron convirtiendo en afecto, la calificación a Cristina como “amiga dilecta”, su agradecimiento por haber dejado la “promesa cumplida” de visitar San Juan para la inauguración de la nueva fábrica de Lacoste y sus continuos recuerdos con Néstor Kirchner.

Además de su demostración de lealtad que no podía faltar: “Acá estamos de pie para defender al proyecto nacional. Lealtad no es una simple palabra. Es compromiso. Y usted no ha faltado jamás a esta tierra. Agradezco poder ser actor de este tiempo de realizaciones”.

Pasó la visita, que no fue una visita cualquiera: se dio en un momento especial en el que arrecian los ventarrones y hace falta definirse. Gioja lo hizo con un discurso en llamas. Como pocos.
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