El alquimista del arte
Por Natalia Caballero
Una lluvia de dorados invade la pintura de grandes dimensiones, ubicada sobre la pared de un salón en donde el olor a óleo mezclado con madera seduce al visitante que ingresa. Allí, en esa habitación de la casa descansan las obras de arte de Humberto Costa, un hombre de 65 años que decidió ser artista “desde que es persona”, según dice.
Para ingresar a su taller hay que atravesar un pasillo. A los costados, grandes esculturas de metal adornan el acceso. En su guarida hay pomos de óleo, acrílicos, varias latas llenas de pinceles y dos esculturas que llaman la atención. Aunque la humildad es una cualidad que lo caracteriza, Costa se mueve como un pez en el agua en todas las ramas del arte y sus obras han sido protagonistas en decenas de muestras a lo largo del país.
Mientras la charla avanzaba, entró al taller la mujer de Costa, Estela Pelaitay. Con una delicadeza asombrosa, dejó sobre la mesa un vaso de amargo para cada uno con tres nueces. Para Costa la conexión con el arte es tal que a su señora la conoció dando clases para Adultos en la Universidad Nacional de San Juan. Estela era su alumna y al poco tiempo, ambos se dieron cuenta que eran muchas las cosas que tenían en común y muchas las ganas de estar juntos.
Su infancia la vivió colgado de árboles en el verde Valle Fértil. En el departamento serrano, se empapó de naturaleza y son esos colores cálidos de la noble tierra y los fríos, del cielo azul, que pincelan sus obras en la actualidad. Humberto siempre supo que quería dedicarse al arte, en sus ratos libres se la pasaba dibujando y hacer las tradicionales carátulas en la primera hoja del cuaderno era un momento de puro deleite.
Cuando terminó la primaria, se vino a la Ciudad, casualmente su casa estaba ubicada al lado del taller del famoso escultor uruguayo Miguel Ángel Sugo. Para Costa era un placer hablar con Sugo, mirarlo cuando empezaba a trabajar, ver como poco a poco los materiales comenzaban a tomar una forma cargada de significación. Y fue así, entre cincel y cincel, que reconoció su amor por arte como un romance en serio y cansado ya de dar tantas vueltas por otras carreras a los 25 años Humberto empezó a estudiar el Profesorado en Artes Plásticas (actualmente Artes Visuales).
Es casi mágico como la luz de la ventana atraviesa el vidrio y apunta directamente al caballete de madera en el que Costa apoya sus lienzos para darle vida al blanco con colores y formas. Dice que siempre pintar en caballete tendrá cierta mística y por esa razón, muchos jóvenes siguen apostando a esa técnica a la hora de crear.
Como casi todos los artistas, Costa tiene una manía: Recoge del suelo cualquier pieza que pueda ser útil para realizar una obra. Cuenta que a veces va al mecánico y encuentra una bujía o un aro de motor. Apenas ve esos desechos para muchos, comienza a imaginar un universo en donde encajen perfectamente. “Las formas sugieren cierta situación. Ese pedazo de hierro descartado crea un nuevo universo, somos una sociedad del descarte y mi función es refuncionalizar esas piezas”, analizó reflexivo el docente.
Confiesa que no cree en la inspiración al estilo romántico, sino más bien como ese momento del día en donde la mente está clara. La música a bajo volumen es uno de los infaltables en el taller de Humberto a la hora de la creación. Dice que no le gusta trabajar en grupo porque su afán por la charla puede más que el pincel.
En su primera muestra, Costa exhibió una serie de escultura en piedra, en el Sirio Libanés. La exposición se montó apenas se recibió. Al rememorar aquella muestra, Humberto se emociona y aún recuerda como si fuera ayer cada detalle. Ya han pasado cuarenta años desde aquel evento, en el camino ha sido protagonista de cientos de exposiciones en museos de la provincia y del país, pero aquella primera vez sigue siendo la más especial.
Costa es un artista que se animó a todo, que nunca paró de crear universos en donde la experimentación con distintos materiales y técnicas fue una constante. Un verdadero trovador de estilos, un hombre que aún enamora con sus obras.