Por Ana Clara Rubio
El 16 de abril de 2010 a la noche Luis Alejandro salió antes de su trabajo como capataz en una finca. Iba en su moto, aparentemente se había sacado el casco, y el destino quiso que tuviera un accidente de tránsito que le cambió la vida por completo a toda la familia.
La lucha de María Margarita por una casa
Un 16 de abril de 2010 la vida de la familia Espeche cambió por completo. Luis Alejandro tuvo un accidente en su moto que lo dejó en estado vegetativo postrado en una cama. Su madre, María Margarita, pasa sus días entre las cuatro paredes de la habitación de la Clínica Rehabilitar San Juan y lo único que pide es una vivienda para poder cuidar a su hijo en un futuro.
“Nunca más escuché su voz… es muy triste estar con él cuidándolo y viendo que hace casi tres años su vida es la misma”, dijo la madre. Es que si bien el joven de 32 años tiene pareja e hijos ellos no pueden cuidarlo.
El padre del joven era capataz en una finca en 25 de Mayo pero el patrón vendió las tierras y desde ese día viven a changas que el hombre de 60 años consigue ya que “en ningún lado le quieren dar trabajo”, explicó la mujer. Los ingresos vienen además por la pensión por discapacidad de Margarita por su enfermedad de la columna.
Luis Alejandro pasa sus días en silencio postrado en una cama de la Clínica Rehabilitar San Juan en el departamento capitalino pero con todos los gastos cubiertos por la ART luego de 7 meses del accidente gracias a la lucha de la familia Espeche.
Pero el amor de madre pudo más que todo y desde ese fatídico 16 de abril Margarita no se despegó un segundo de él: “salgo a hacer la diligencia en la farmacia y vuelvo, tengo una hija soltera que se vino a trabajar acá, mi familia está destruida…”, expresó.
Por eso lo único que pide Margarita es un hogar donde poder cuidar más adelante a su hijo. “No tenemos casa, nos prestan una casa en una finca y la gente nos está robando permanentemente”, explicó Margarita entre lágrimas. “Aunque todos somos de bajos recursos no tengo problema en pagar una cuota de una casa, no pido que me la regalen”, dijo. La familia desde el año 1975 está inscripta en el IPV pero aunque varias veces pidieron ayuda, según Margarita nunca le dieron respuesta y hasta este momento ninguna autoridad se comunicó con ella.
“Solo un milagro de Dios puede levantarlo y ojalá así sea… Yo tengo fé que algún día pase”, anhela esta madre quien pasa sus días viendo a Luis Alejandro “mover apenas los brazos y sonreírle cada vez que escucha su voz”.
Para todos aquellos que quieran ayudar a la familia se pueden comunicar con Elsa Espeche, la tía de Alejandro al número 155189847.
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