Por Gustavo Martínez Puga
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De casa fundacional a espacio cultural
Es la de Nicolás Echezarreta, fundador de Marquesado. Tiene más de 100 años y estuvo cerrada los últimos 35. Por Gustavo Martínez Puga.
Es que allí funcionará el Espacio Cultural Trapo Al Viento, en la que enseñarán gratis desde danzas folclóricas hasta boxeo, y en donde piensan abrir hasta un taller comunitario para fabricar la ropa que se necesite para las diferentes actividades culturales.
El principal objetivo que tiene un grupo de promotores culturales –entre los que está el concejal justicialista Marcelo Moreno- y de voluntarios, es que funcione como un lugar de contención para los chicos.
Para esto fue necesario hacer una profunda restauración. La casa estuvo cerrada desde 1977, cuando una sobrina de Echezarreta, Francisca, la única descendiente, falleció. Al igual que su tío Nicolás, ella tampoco tuvo hijos y en 1971 decidió vender la propiedad a la familia de Pedro Ordines, con la condición de habitar la casa hasta sus últimos días.
Pero el paso de todos estos años, con los terremotos a cuesta, la casona soportó de pie las embestidas del paso del tiempo. La gran columna ubicada en el centro del ambiente principal sigue siendo la estrella de la casa. Fue estudiada hasta por arquitectos de Buenos Aires porque se trata de una piedra construida en un solo bloque y no de hierro y cemento como es hoy en día.
Además, las grietas de las paredes levantadas con material mixto empezaron a cubrirse de cemento, las viejas maderas talladas a mano para decorar el frente están siendo restauradas, las cañerías del agua del baño están siendo renovadas, los cielos rasos de tela fueron sacados para revisar cada uno de los palos del techo hecho con caña y barro.
Por otro lado, el frente de la casona y sus rejas forjadas a fragua y martillo está siendo restaurado. Y está previsto que en los próximos días se comience la parquización alrededor de la casona.
Todo este movimiento empezó a devolverle la vida a la casa que supo habitar Nicolás Echezarreta, un descendiente de vascos que emigró junto a su hermano desde Málaga, España, para buscarse una mejor vida. Trabajó duro haciendo intercambio comercial de productos entre Jáchal y Buenos Aires, con extensos viajes en carretas. Así logró amasar una buena fortuna que le permitió hacer de Marquesado un lugar excepcional: además de su casona, también hizo construir un hipódromo –era fanático de los caballos de carrera- y hasta un lago artificial.
Echezarreta siempre contribuyó al crecimiento de ese lugar, donde originalmente estuvo el municipio de Rivadavia: donó el terreno en el que funciona el RIM 22 y también en donde se levantó el templo de la Iglesia Católica.
Hoy sus contribuciones siguen surgiendo efecto: sin pensarlo, su casa será un centro cultural y podrá ser disfrutada por todos los chicos del lugar.
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