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martes 5 de mayo de 2026

Enólogo Marcelo Ureta

Además de vinos “degusta” deportes

En su apretada agenda con la escuela de degustadores, la Agencia Calidad San Juan y su trabajo como enólogo siempre deja un espacio destinado a la caminata para relajarse y conectarse consigo mismo. Antes de eso fue el aeróbic, el gimnasio, el handball y una perlita cultural: el teatro.
Por Redacción Tiempo de San Juan


Primero fue por gusto, después, por la necesidad de mantenerse bien físicamente, y últimamente es el arma que Marcelo Ureta encontró para lidiar con el estrés de la rutina diaria. Es que el deporte es el cable a tierra que tiene este enólogo, que además del trabajo propio de su profesión, dirige la Escuela de Degustadores y forma parte de la Agencia Calidad San Juan.
Desde muy joven el deporte ocupó parte de su vida. En la adolescencia fue un prometedor jugador de handball, pero a los 20 años lo dejó para dedicarse más a la bicicleta de ruta. En su haber de ciclista figuran varias pedaleadas a la Difunta Correa y a Calingasta, solo o con otros ciclistas “más profesionales que uno”, como él mismo cuenta.
Después vino el aeróbic, pero cuando incorporó las pesas sufrió una lesión y la recomendación médica fue no practicar deportes de alto impacto. Desde entonces se dedicó a la caminata y de vez en cuando suma alguna salidita de trekking a la montaña “poco, porque las articulaciones se resienten”.
“Yo intento salir todos los días pero no siempre es posible, generalmente es a la siesta y el sábado a la mañana. Me voy caminando al parque y doy unas cuatro vueltas, recorro unos 5 kilómetros más o menos y a veces me voy caminando desde el centro hasta Santa Lucía o Marquesado”, relata Marcelo.
Actualmente disfruta mucho más de la caminata porque hace dos años dejó de fumar y aunque nunca dejó de caminar, antes se cansaba mucho y rendía menos como ejercicio. “Era un gran fumador hasta que llegué a sentir una sensación de pánico, de asfixia, como claustrofobia y entonces me puse en campaña de dejar y a dos años de hacerlo ya se notan los cambios”, explica el enólogo sobre su experiencia adictiva. “Mi refugio es el deporte, es mi único cable a tierra y lo disfruto mucho como ejercicio”, señala.
Con respecto a la compañía en la caminata, Marcelo dice que prefiere sólo la música, si bien no se niega a alguna salida grupal prefiere hacerlo solo porque “uno va pensando su vida y alcanza un ritmo que no es lo mismo cuando lo compartís con otro”. Su mejor compañía está en los auriculares con música romántica en castellano, un poco de folclore, Serrat, León Gieco y no falta algo más movido para acelerar el ritmo en algunas etapas de la caminata.
Pero no siempre el deporte fue su escape. Durante muchos años Marcelo adoptó el teatro como la actividad para practicar en su tiempo libre y aunque hace unos 10 años lo dejó, fue una gran pasión que le significó varios trabajos junto a Liliana Gutiérrez, Susana Lajer y Juan Carlos Carta, entre otros. “Durante mucho tiempo fue como una terapia, pero aunque hice varias cosas era muy amateur”, cuenta Marcelo.
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