En inmediaciones de Ruta 40 Norte, en Chimbas, una peligrosa situación se repite a diario cuando los niños de la zona se toman el colectivo y para hacerlo cruzan de lado a lado la vía por la que circulan vehículos a gran velocidad. Este hecho se produce al menos dos veces todos los días y genera preocupación en los vecinos de la zona por el riesgo que supone y la posibilidad de que una tragedia se desate.
- Tiempo de San Juan >
- San Juan >
- Personajes sanjuaninos >
Peligro total: niños cruzan la Ruta 40 para tomar el colectivo
A menos de 100 metros del puente que conecta el departamento con Albardón y al costado de la semi autopista, se encuentran las paradas de buses -de un lado y del otro-, pero no hay un puente peatonal para que la gente que vive en el Barrio Mariano Moreno cruce con seguridad.
Es que para atravesar la ruta deben caminar unos 500 metros, donde se ubican los túneles para cruzar hasta el otro lado, y son muy pocos los que lo hacen. La mayoría, según cuentan los vecinos de los alrededores, prefiere cruzar pese al riesgo.
Tiempo de San Juan llegó hasta ese punto y fue testigo de la peligrosidad que representa el hecho que, acorde manifiestan, se repite en la mañana bien temprano -sobre las 7-, momento en el que los estudiantes se van a la escuela; también al mediodía cuando los menores regresan y luego, en la vuelta de los chicos que van al turno tarde.
Una mamá de los menores que están expuestos al riesgo contó que antes solía ingresar un colectivo al barrio para evitar este tipo de cuestiones. Sin embargo, afirmó que la unidad de transporte dejó de hacerlo y por ello se ven obligados a tomar el micro a la vera de la ruta, que ya de por sí resulta inseguro.
“Algunos padres venimos a acompañarlos a que se tomen el colectivo por miedo a que les pase algo”, señaló y agregó: “Uno los mira y los ayuda a cruzar cuando no pasa nadie y a la vuelta los espera para lo mismo”.
La vecina del lugar confesó que la semana anterior, su hija de 5 años faltó al jardín varios días porque ella estaba enferma y no podía acompañarla. “Preferí que no fuera a clases, en lugar de ponerla en peligro y que le pase algo”, sostuvo.