Ana Lucero conoció de cerca lo que significa atravesar partos difíciles. En tres de sus cinco embarazos, sufrió situaciones que la marcaron para siempre y que la llevaron a buscar otra manera de parir, lejos de los hospitales y las clínicas donde, según cuenta, fue víctima de violencia obstétrica.
Parir acompañada en San Juan: en casa o en un hospital, así es el trabajo de las doulas
Ana Lucero es acompañante perinatal y trabaja guiando a mujeres antes, durante y después del parto. Entre sus servicios ofrece desde el alquiler de una pileta para parir en el agua hasta telas para dar a luz suspendida. Cómo funciona el mundo de las acompañantes perinatales que cada vez ganan más adeptas en San Juan.
Esa experiencia personal la transformó. Hoy, Ana acompaña a otras mujeres en el camino hacia la maternidad como doula o acompañante perinatal, una figura que busca sostener, guiar y velar por los derechos de las madres.
“Existe una ley que garantiza un parto humanizado, pero en la práctica no se cumple en la mayoría de los casos”, aseguró. Con su proyecto Mamá Toto Partería Autónoma, en los últimos tres años acompañó a 26 mujeres en San Juan. Solo cuatro de ellas optaron por parir en casa, mientras que el resto lo hizo en distintas clínicas de la provincia, siempre con su apoyo cerca.
“Todo ese dolor que sufrí dentro de ese quirófano fue lo que me llevó a buscar información sobre qué era la violencia obstétrica. En ese entonces no la conocía”, relató.
Años después, durante la pandemia, había decidido parir en casa, pero las restricciones de circulación complicaron el plan y terminó en el Hospital Rawson. Allí también vivió momentos complicados: “Entre contracción y contracción yo defendía mis derechos sola, y en un momento entró la jefa de residentes a los gritos. Fue muy difícil”, recordó.
Su mejor experiencia llegó con el nacimiento de su tercer hijo. Parió en su casa, con la compañía de su pareja, Rafa, y su sobrina. “Fue la libertad plena, el amor en casa. Durante meses la gente entraba y lloraba de la paz que se respiraba. Yo estaba nueva, no parecía que había parido”, contó. Esa vivencia terminó de convencerla: quería acompañar a otras mujeres en sus partos. Se formó en San Juan junto a un grupo reducido de doulas, en un curso dictado por una referente nacional.
Ella misma diferenció su rol del de una partera, igualmente necesaria para las mujeres que deciden tener a su bebé casa. Ambas trabajan en equipo: “La partera hace toda la parte médica. Nosotras lo emocional: el apoyo, el masajito, el reboso, estar atentas también al papá o a quien acompañe, para que se sientan contenidos”.
La Ley de Parto Humanizado establece que toda mujer puede elegir estar acompañada por una persona de confianza durante el parto y es en este momento crucial donde también Ana hace un gran trabajo. Sin embargo, en los hospitales públicos, suele ser muy difícil para las mamás hacer valer este derecho y, por eso es que también, cada vez son más las que consultan y buscan información para tener un parto en casa.
Entre los servicios que Mama Toto Partería Autónoma presta, también está el alquiler de una pileta para partos contemplada dentro del precio por el que la acompañante hace su trabajo. "Yo voy siempre con mi pileta, es parte del mismo acompañamiento y servicio", explicó. Ella, debido a sus distintas experiencias, recomienda el parto en casa siempre."Lo viví en mi cuerpo y hay evidencia científica que lo avala", sostuvo.
Qué significa doula
La palabra doula viene del griego y hace referencia a las esclavas de la antigua Grecia que se encargaban de acompañar el embarazo y parto de las mujeres de alto poder adquisitivo o mayor rol social. A Ana, sin embargo, le gusta nombrarse como acompañante perinatal porque entiende que "abarca un poco más que el doulaje". Además, desterró el mito de que parir en casa o con una doula sea algo muy costoso a lo que solo las familias con dinero puede acceder y afirmó que el precio que cobran las acompañantes perinatales es accesible.
El rol de las acompañantes perinatales es fundamental para que las mujeres puedan hacer valer sus derechos en un momento de extrema vulnerabilidad como el parto y, por eso, las consultas con la profesional empiezan inclusive antes del embarazo, durante la planificación familiar cuando mujeres se acercan a su consultorio (Mitre entre Santiago del Estero y Alem) para decirles que han tomado la decisión de convertirse en madres y quieren asesoramiento. "Yo a veces a las mamás les hago el chiste y les digo: 'Yo soy tu esclava, pedime lo que quieras'", contó entre risas.
Su consejo para quienes dudan fue simple: “Que se acerquen, que pregunten, que no se queden con las ganas de probar. Tener una doula o, al menos, información que no vaya en contra de nuestros derechos, cambia todo el parto”, cerró.